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Super gen - Capítulo 107

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107: Capítulo 107 – Muéstranos Lo Que Tienes 107: Capítulo 107 – Muéstranos Lo Que Tienes Editor: Nyoi-Bo Studio —No puede ser, Puño.

¿Es este el sujeto del que nos hablaste?

—¿Fenómeno del Trasero es el maestro que tu amigo recomendó?

—Hermano, ¿nos estás tomando del pelo?

Los hombres de Puño hablaban al mismo tiempo ya que ninguno de ellos creía que Fenómeno del Trasero fuera su hombre.

Puño también estaba molesto.

Fang Jingqi dijo que enviaría a un maestro del asesinato, pero no esperaba que fuera Han Sen.

Puño conocía bien a Fang Jingqi y sabía que nunca bromearía con estas cosas.

Ya que Fang había recomendado a Han Sen, debía tener sus razones.

Puño se dirigió a Han Sen y dijo, —¿Fang dijo que eras bueno en asesinatos?

—Mejor que el promedio —repuso Han Sen.

—¿Mejor que el promedio?

Iremos a matar a una criatura de sangre sagrada.

¿Puedes con eso?

—dijo Meñique con desconfianza, frunciendo los labios.

Esta banda era diferente a la de Qin Xuan y la de Hijo del Cielo.

No tenía antecedentes militares y Puño no pagaba por los miembros.

La banda de Puño estaba formada por un grupo de amigos y Puño era su líder.

Los miembros se llamaban entre ellos con sobrenombres.

Pulgar, Índice, Dedo del Medio, Anular y Meñique, junto con Puño eran la columna vertebral de la Banda de Puño.

Los seis estaban aquí hoy, lo cual demostraba la importancia que tenía esta criatura de sangre sagrada.

Puño casi había llegado al máximo de genopuntos sagrados y todo lo que necesitaba era la carne de esta criatura para lograrlo.

Luego podría entrar al Segundo Santuario de Dios con genopuntos sagrados al máximo.

Era por eso que esta vez no pagaban con carne, sino que decidieron pagar con una montura de alma bestia.

Puño le hizo una seña a Meñique para que se detuviera, miró a Han Sen y dijo: —Confío en Fang, pero esto es muy importante para nosotros y debo ser responsable con mis hermanos.

Por favor muéstranos lo que tienes.

Tomando una daga de su cintura, Puño se la dio a Han Sen.

Han Sen no estaba ofendido pues sabía que su reputación en Refugio de Armadura de Hierro no era buena.

Pensó que algo así pasaría y no culpaba a estos tipos por ello.

Han Sen extendió una mano y tomó la daga.

Cuando Puño estaba por retirar su brazo, la mano de Han Sen se movió.

Cuando Puño intento evadir, la daga que le acababa de dar a Han Sen ya estaba en su cuello.

Súbitamente, Puño se congeló y sus manos aún estaban en el aire ya que no pudo ni siquiera retraerlas para defenderse.

El resto de la banda estaba atónita, con sus rostros adustos.

Todos conocían las habilidades de Puño.

Aunque era un ataque sorpresa de Han Sen, este sujeto aún había conseguido tomar por sorpresa a Puño y poner una hoja en su cuello.

Ninguno de los miembros de la banda pensaba que podía hacer lo mismo.

Han Sen retiró la daga, dio un paso atrás, y se la arrojó de vuelta a Puño.

Preguntó con una sonrisa: —¿Necesito hacer otra prueba?

—No, pongámonos en marcha —dijo Puño sencillamente.

Contempló a Han Sen y puso la daga de vuelta en su cintura.

Meñique y los otros miembros estaban curiosos por Han Sen, sin esperar que el infame Fenómeno del Trasero tuviera tales habilidades.

Pero no dijeron mucho de cualquier forma, e invocaron a sus monturas para irse.

Al no tener una montura, Han Sen fue invitado a sentarse con Puño en su montura mutante, la cual era tan fuerte como un rinoceronte.

La banda marchó hacia las montañas del sur.

En el camino, la banda no paraba a menos que sea necesario.

Al tercer día, finalmente divisaron un gran cañón.

Han Sen estimaba que si no fuera por las monturas, les hubiera tomado medio mes llegar allí.

Ya no podían montar en el cañón, así que Han Sen siguió a la banda a pie.

Al costado del valle caminaron y vieron un río que oleaba, el cual aún no era su destino.

Habiendo caminado por más de dos horas, finalmente avistaron una caverna grande en un costado.

Era oscura por dentro, y encendieron antorchas antes de entrar.

Una vez que estaban en la caverna, columnas de estalactitas atraparon su vista.

—Tengan cuidado.

Aunque la desalojamos la última vez que vinimos, la caverna tiene una estructura compleja así que no hay garantía de que nos hayamos deshecho de todas las criaturas.

Podría haber criaturas nuevas escondidas en alguna parte.

Todos presten atención —dijo solemnemente Puño.

Todos asintieron y Pulgar lideró el camino sosteniendo un escudo de alma bestia mutante en su mano.

El resto lo siguió en las profundidades de la caverna.

Meñique estaba caminando al fondo con un par de dagas de ama bestia en sus manos, mirando vigilantemente.

Dentro de la caverna, el agua goteaba desde arriba, el sonido del cual era particularmente claro en la caverna.

Las piedras debajo de sus pies eran resbalosas y tenían charcos de agua de más de una pulgada aquí y allí.

La gente tomaba precauciones, no porque fuera difícil caminar, si no por el miedo a las criaturas peligrosas que podrían aparecer en cualquier momento.

En el camino Han Sen vio muchas manchas de sangre, las cuales debieron haber quedado de la última vez que la banda estuvo aquí.

Obviamente sus preocupaciones eran innecesarias ya que no encontraron ningún peligro en el camino.

La banda debió haber hecho un buen trabajo la última vez ya que no había ni siquiera una criatura primitiva.

—Presten atención, muchachos.

Estamos por verla.

No hagan ruido —susurró Puño, quien estaba directamente detrás de Pulgar luego de que habían caminado por cuatro o cinco horas.

De hecho, estas palabras estaban dirigidas a Han Sen, ya que todos los demás habían estado aquí antes y sabían que se estaban acercando a la criatura.

Estaban de cuclillas como gatos, sin hacer ningún ruido.

Han Sen asintió a Puño, quien luego le señaló a Pulgar que siga avanzando.

En poco tiempo, estaban al final del camino y el espació de repente se volvió enorme.

Un salón de piedra apareció frente a sus ojos.

Las estalactitas colgando del techo eran de alrededor de treinta centímetros de largo, las cuales no eran ni un décimo de la altura de la caverna.

Viñas negras desconocidas crecían en todos lados y las hojas de las viñas eran tan negras como tinta.

Incluso había flores negras en las viñas.

De donde vinieron era como un túnel que estaba conectado a la pared del salón y había muchas entradas como esta.

Puño indicó silencio a Han Sen con su dedo y apuntó debajo de ellos.

Han Sen miró abajo y sus ojos se encendieron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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