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Super gen - Capítulo 196

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196: Capítulo 196 – Diez Años De Mi Vida 196: Capítulo 196 – Diez Años De Mi Vida Editor: Nyoi-Bo Studio —En principio, los dos de sangre sagrada debían ser mostrados en la subasta.

Pero si lo deseas, te lo puedo venderlo de antemano.

En ese caso, tendríamos que negociar con el precio estimado.

No soy la única propietaria del negocio y no puedo hacer nada respecto a eso —explicó Huangfu acomodándose —¿Cuánto cuesta?

—repitió Han Sen.

Huangfu sacó su comunicador y mostró a Han Sen la lista de precios.

Han Sen se lamentó al ver el precio del arpón: —Doscientos treinta millones.

No puedo pagarlo.

Todos sus bienes sumaban más de sesenta millones, y tenía tres armazones de guerra.

No planeaba vender a Silver Killer ni a los SKTS azules.

Incluso si vendiera los otros SKTS, serían 70 millones adicionales, y aun así no sería suficiente para cubrir el precio del arpón.

—El precio estimado es ciertamente muy alto, principalmente porque esta vez irá Hijo de Cielo —comentó Huangfu.

—.

Si realmente lo quieres, podría darte un descuento para empleados, y quedaría en ciento ochenta millones.

Han Sen se daba cuenta del inmenso margen de ganancia en la industria del alma de la bestia y también supo cuánto valía una alma bestia de sangre sagrada.

Con todas las almas de bestias de sangre sagrada que tenía, se volvería muy rico si las vendiera todas.

Al ver que Han Sen guardaba silencio, Huangfu dijo: —Si todavía no tienes suficiente, tengo una propuesta para que te lleves el arpón sin gastar un centavo.

—¿Qué propuesta?

—inquirió Han Sen un poco sorprendido.

—Si estas dispuesto a firmar un contrato y trabajar para nuestra compañía durante dos años, entonces el arpón de tres hojas se te podría pagar en concepto de salario —propuso Huangfu lentamente, mirando a Han Sen.

Han Sen vaciló, y luego se echó a reír.

—No sabía que valdría cien millones por año.

—Incluso siendo el portavoz de SKTS, nadie te pagaría esa cantidad de dinero.

Sin embargo, al ver tus habilidades en Desierto del Diablo creo que serías una gran ayuda para nosotros para hacer negocios en otros refugios.

¿Quieres unirte a nosotros?

—invitó Huangfu.

Se le acababa de ocurrir a Han Sen que la única cosa que la había traído a Blackhawk era la razón de contratarlo.

—Muchas gracias, pro no puedo aceptar los términos —rechazó Han Sen sin dudarlo.

Aunque su gente viajaría a otros refugios y se encontraría con criaturas avanzadas, por el bien de los negocios, evitarían riesgos y eso no era lo que Han Sen quería.

—No te apresures a negarte, puedes pensarlo.

También podemos negociar tu salario —insistió Huangfu, que no se rendiría.

—Lo siento mucho.

Han Sen estaba decidido a rechazar su oferta.

Huangfu no esperaba que Han Sen fuera tan directo.

Pero como ya estaba allí, no se rendiría fácilmente.

—Bueno, entonces cambiemos de tema.

Cuando cambies de opinión, siempre puedes venir a mí—zanjó Huangfu, abriendo una botella de vino y sirviendo el contenido en sus vasos.

Bebiendo un sorbo, Huangfu sostuvo su vaso y dijo: —Como miembro de la compañía, he terminado la charla de trabajo y ahora podemos hablar sobre asuntos privados.

—¿Qué asuntos privados?

—inquirió Han Sen, mirándola desconcertado.

Huangfu de repente abrazó el brazo de Han Sen y le preguntó con una sonrisa encantadora: —Han Sen, ¿tienes novia?

Si no, ¿me considerarías a mi?

Han Sen derramó el vino que acababa de beber sobre la camisa de Huangfu.

Tomó rápidamente una toalla de papel para limpiarla, pero sintió que algo estaba mal.

Debajo de la toalla de papel estaban los magníficos pechos, que rebotaban mientras los limpiaba.

—Tú… Las mejillas de Huangfu se volvieron rojas.

—Lo siento.

Lo siento.

No quise hacer eso —farfulló Han Sen retirando las manos rápidamente pero a regañadientes.

Huangfu se mordió el labio y le dirigió a Han Sen una mirada feroz, cubriéndose la blusa mojada con las manos.

Han Sen se quitó rápidamente la chaqueta y se la puso a Huangfu, cubriendo esa gran vista.

—Huangfu, ahora es tarde y debemos regresar.

Podemos hablar la próxima vez que nos veamos —dijo Han Sen.

Estaban en una escuela militar.

Y si Huangfu gritaba “ayuda”, estaría condenado.

—Hasta la próxima vez —repuso Huangfu.

Tampoco quería quedarse, su intención no era sacrificarse por él, sólo estaba seduciéndolo.

—No es fácil escaparse de mí.

Dejando la habitación privada avergonzada, Huangfu pensó en los lugares donde Han Sen la había tocado con la toalla de papel y se sonrojó.

Han Sen se alejó y se miró las manos.

—Eso fue magnífico.

Huangfu era una mujer calculadora, y Han Sen era muy fuerte.

Cuando la tocó los pechos, sintió un repentino impulso de matarlo.

Aunque trató de contenerlo, él lo pudo sentir.

Han Sen también miró su comunicador, que estaba parpadeando, y probablemente grabando.

Si él hacía algo más y ella lo grababa y se lo mostraba a Ji Yanran, podría usarlo para extorsionarlo y obtener pequeñas ganancias a un gran costo.

—No debería estar buscando grandes ganancias —se corrigió Han Sen para sí mismo.

Los pechos de Ji Yanran tampoco eran pequeños, pero en comparación eran más pequeños que Huangfu.

Han Sen volvió a su dormitorio y vio a Shi Zhikang hablando.

—Sen, qué oportuno.

¿Sabías que hay una nueva estudiante de intercambio que está muy buena?

—¿Estudiante de intercambio?

—preguntó, fingiendo sorpresa.

Shi de repente se mostró exaltado y dijo: —Sí, está muy buena.

Es hermosa, especialmente su…

de todos modos, Huangfu Pingqing ahora es la reina pechugona absoluta.

Quien la vea estará abrumado.

Si pudiera tocarlos solo una vez, estaría dispuesto a dar diez años de mi vida.

—Diez años… Han Sen inconscientemente miró su mano derecha y pensó: Eso no está bien.

Tendría que sacrificar muchos años de mi vida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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