Super gen - Capítulo 319
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- Capítulo 319 - 319 Capítulo 319 - La Lanza Está Afuera
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319: Capítulo 319 – La Lanza Está Afuera 319: Capítulo 319 – La Lanza Está Afuera Editor: Nyoi-Bo Studio Esa persona rápidamente invocó un escudo pesado de hierro, levantándolo para bloquear la lanza de Han Sen.
Un escudo era el peor enemigo de una lanza, y este escudo era particularmente grande y pesado.
Incluso un arma de sangre sagrada tendría problemas en penetrarlo.
El sujeto tenía una mirada maliciosa en sus ojos.
Aparentemente, quería usar el escudo para romper la lanza de Han Sen.
Han Sen sonrió y no se detuvo.
Su lanza tocó el escudo de hierro.
El truhan del escudo parecía bastante contento, pero súbitamente sintió una fuerza inimaginable.
¡Crac!
La larga lanza era como un taladro, que penetró el escudo de hierro con una fuerte fuerza giratoria y atravesó el pecho del sujeto.
Este miró incrédulo la lanza roja que estaba clavada en su pecho.
El resto del grupo se había dado un susto de muerte.
Sabían que aquel escudo era una de las mejores almas bestia, y que hasta un arma de sangre sagrada solo dejaría una marca profunda en ella.
Sin embargo, la lanza de Han Sen perforó el escudo y la persona al mismo tiempo.
Sin ninguna pausa, la lanza de Han Sen dejó el pecho del sujeto y apuntó a otro hombre.
—¡Pequeño, corre!
—exclamó Zhao Guqing al hombre y levantó su lanza hacia Han Sen, intentando distraerlo para salvar al hombre.
Liu Heijie gritó y empuñó su hacha hacia Han Sen.
El resto de ellos también invocó sus armas y lo atacaron.
El hombre llamado “Pequeño” se transformó en un mono y esquivó el golpe de Han Sen.
Sin embargo, la lanza de Han Sen súbitamente aceleró y lo golpeó en el aire.
Después de eso, Han Sen aún tuvo tiempo de bloquear todos los demás ataques.
Los movimientos de Han Sen eran tan precisos que era algo increíble de ver.
“El favor es no matarlos”.
Aquellos que seguían vivos súbitamente recordaron lo que Han Sen había dicho, pero ya era muy tarde para arrepentirse.
Han Sen era como Apolo: donde fuera que golpeara, acababa con algunas vidas.
—Corran en diferentes direcciones.
¡No podemos morir todos aquí!
—exclamó Zhao Guqing, dándose la vuelta y retirándose en su montura, muerto de espanto.
Habiendo visto a muchos hombres fuertes en el Primer Santuario de Dios, Zhao Guqing nunca había visto un monstruo como Han Sen.
Si no lo hubiera visto con sus propios ojos, Zhao nunca creería que una persona así exista en el Primer Santuario de Dios.
Han Sen sólo podía ser un evolucionado.
Zhao Guqing se arrepentía tremendamente de su decisión de provocar a Han Sen.
Sin embargo, todo lo que podía hacer ahora mismo era intentar escapar.
Ni siquiera se atrevió a pensar en venganza.
Los otros se separaron inmediatamente.
Los forajidos eran un grupo de gente rápida en decidir, quienes no pensaban dos veces su curso de acción.
—¡Ah!
Un montón de gritos llenó el valle, uno tras otro, casi sin pausa entre medio.
Zhao Guqing se puso pálido, miró atrás y vio que el sujeto sobre el lobo plata que sostenía una lanza negra ya había matado a cuatro personas y estaba a punto de arrojarse sobre Liu Heijie, quien era el único que quedaba además de él.
Zhao Guqing estaba casi muerto del susto.
No quería perder tiempo y pateó a su montura de sangre sagrada.
Han Sen era como un monstruo.
Había matado a seis personas instantáneamente, todos de los cuales eran miembros distinguidos que habían arriesgado su vida múltiples veces.
Cualquiera de los seis podía compararse con uno de los Elegidos.
Sin embargo, bajo la lanza de esa persona, todos murieron en un abrir y cerrar de ojos, aun cuando se habían dispersado.
¡Ah!
Zhao Guqing fue agitado por otro grito.
Desde que empezó a correr, su montura de sangre sagrada sólo pudo recorrer 20 metros, mientras que el resto de sus hermanos eran asesinados.
Zhao Guqing no podía imaginarse que clase de persona formidable debía ser este sujeto.
Urgiéndole a su montura de sangre sagrada que fuera más rápido, Zhao Guqing pensaba que su única esperanza era haber tenido la ventaja de salir primero.
Además, su montura era un alma bestia de sangre sagrada, así que no sería fácil que Han Sen lo alcanzara tan pronto.
Justo cuando Zhao Guqing estaba pensando en esto, oyó que Han Sen lo alcanzaba.
Contra lo que sería lógico, Zhao miró hacia atrás.
Con esa mirada, las piernas de Zhao Guqing se paralizaron mientras veía que el lobo plata estaba cortando la distancia a una velocidad increíble.
En un abrir y cerrar de ojos, el hombre estaba a sólo tres metros y tenía una mirada serena.
—Por favor…—empezó Zhao, pero antes que pueda terminar su oración, Han Sen y el lobo tornado lo pasaron y la lanza atravesó su cabeza, saliendo por la boca y silenciándolo para siempre.
Sin mirar a los cadáveres, Han Sen siguió a la tortuga en el lobo tornado.
Estas personas no merecían su atención.
Era como matar gallinas para él.
El favor era no matarlos.
Sin embargo, esas personas fracasaron en entender a lo que Han Sen se refería.
Unos días después, alguien encontró los cuerpos en las Montañas de Cobre, lo cual sorprendió a todo el Refugio Gloria.
Aquel grupo de forajidos era una gran banda en Refugio Gloria.
Sin embargo, todos ellos murieron en las Montañas de Cobre, cada uno de un solo golpe, sin excepción.
Era difícil imaginarse que tipo de banda podía haberlos aniquilado de esta manera.
Luego de escuchar sobre la muerte de todo el grupo, Ma Mingjun y Su Xinmei fueron rápidamente a mirar.
Ma Mingjun se puso pálido luego de ver los cuerpos.
Se volteó hacia Su Xinmei, quien también había perdido su coor.
Tenían una idea de quién podía haber matado a Zhao Guqing.
En la mochila de Han Sen, obviamente había un arma larga.
Y el grupo se dirigía al mismo lugar que Han Sen.
—Su Xinmei, no le digas una palabra de esto a nadie —le advirtió Ma Mingjun lentamente, con un miedo creciente en su corazón.
Todos los demás pensaron que debía ser otra banda la que mató al grupo de Zhao Guqing.
Sin embargo, Ma Mingjun sabía que fue Han Sen, completamente solo.
Pensando en lo que pudo haberle pasado, sintió escalofríos.
Su Xinmei asintió: estaba demasiado asustada para hablar.
También estaba feliz de que no hubiesen intentado hacer nada estúpido contra Han Sen cuando estaban en la Isla Misteriosa.
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