Super gen - Capítulo 334
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- Capítulo 334 - 334 Capítulo 334 - Río Subterráneo
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334: Capítulo 334 – Río Subterráneo 334: Capítulo 334 – Río Subterráneo Editor: Nyoi-Bo Studio Han Sen directamente invocó su arco de cuerno y su flecha de aguijón negro y realizó un disparo al demonio de cobre de sangre sagrada.
Jin Rijie estaba por pelear con la criatura de sangre sagrada con todo lo que tenía, pero súbitamente vio a la flecha negra volar en dirección a los ojos de la criatura.
El demonio de cobre de sangre sagrada reaccionó rápidamente.
Súbitamente utilizó sus seis garras en forma de hojas metálicas y bloqueó la flecha negra.
Sin embargo, a medida que sus garras tocaron la flecha, la flecha de aguijón negro súbitamente empezó a girar su punta como un taladro, rebotando de las garras de la criatura.
La flecha tocó el ojo del demonio de cobre y penetró su cabeza inmediatamente.
¡Bum!
El demonio de cobre de sangre sagrada que se veía tan poderoso, súbitamente cayó del cielo y murió.
—Demonio de cobre de sangre sagrada ganado.
Ningún alma bestia ganada.
Consuma su sangre para ganar 0 a 10 genopuntos sagrados aleatoriamente.
Al escuchar la voz, Han Sen se lamentó por no haber conseguido un alma bestia de esta criatura de sangre sagrada perfecta.
Todo era el destino.
Jin Qiuli y Jin Rijie estaban atónitos.
Matar al demonio de cobre de sangre sagrada con una sola flecha; eso era increíble.
Una vez que el demonio de cobre de sangre sagrada hubo caído muerto, los demonios de cobre mutantes rápidamente corrieron hacia la cueva.
El grupo los persiguió.
Sin embargo, luego de que mataran a varios demonios de cobre mutante lentos, ya no pudieron encontrar al resto.
La cueva era profunda y los caminos dentro de ella se confundían, así que el grupo no los siguió, y en cambio decidieron encargarse de los cuerpos primero.
Los cadáveres de los demonios de cobre eran duros como el metal.
No había carne que consumir.
Lo único que era comestible era algo de sangre dentro de sus cuerpos.
Han Sen cuidadosamente extrajo la sangre púrpura y la cargó en una botella.
Un demonio de cobre tan grande solo contenía una botella de sangre.
Como él había lidiado él solo con el demonio de cobre de sangre sagrada, no tenía por qué compartirlo con nadie.
Han Sen tomó la sangre de una sola vez y escuchó a la voz decirle que ganó tres genopuntos sagrados.
Ya era algo.
Después de todo, la mayoría de las partes del demonio de cobre no eran comestibles, y Han Sen estaba contento de que la sangre sola le proporcionara tres genopuntos.
Ahora tenía ochenta y tres genopuntos sagrados y no estaba lejos de llegar al máximo.
—Estas criaturas son muy raras.
¿Qué les parece si vamos dentro de la cueva y matamos al resto de las criaturas mutantes?
Quizá tengamos una oportunidad de obtener sus almas bestia —sugirió Jin Qiuli con emoción, luego de que procesaran los cuerpos.
Han Sen no tenía objeciones.
Incluso un alma bestia de transformación mutante era extremadamente popular.
No le molestaría ganar algo de dinero.
Jin Rijie le pidió al profesor su opinión y Su Minghua estuvo de acuerdo.
Además, debía de haber diferentes tipos de plantas y hongos dentro de la cueva, las cuales le interesaban al profesor.
Los cuatro entraron a la cueva.
Aunque había muchos túneles dentro, eran lo suficientemente anchos como para que pudieran caminar libremente.
No vieron nada en el camino, ni siquiera a los demonios de cobre.
El grupo siguió buscando pero no encontró ninguno.
El espacio se volvía más grande a medida que avanzaban.
Luego de caminar por dos horas, súbitamente entraron en una gran apertura.
Un río subterráneo de sesenta metros de ancho fluía por la cueva.
Las corrientes eran rápidas, pero por alguna razón, casi no había ruido e incluso el agua parecía en calma.
Con la luz de la antorcha, el grupo vio a los demonios de cobre del otro lado del río, adentrándose más profundo en la cueva.
—¿Deberíamos seguir persiguiéndolos?
—le preguntó Jin Rijie a Han Sen.
Han Sen examinó el oscuro rió subterráneo y frunció el ceño.
Aun recordaba la terrible experiencia que había tenido la última vez que había estado en un río subterráneo.
Los dos dragones de obsidiana casi lo mataron.
La cueva era tan oscura que la luz de la antorcha no podía ayudarlos a ver debajo del agua.
En lugar de eso, el reflejo de la luz casi los cegaba.
Han Sen temía que alguna criatura de sangre sagrada acuática, como los dragones de obsidiana, pudiera aparecer allí.
Sin importar cuan fuerte fuera él, no podría pelear con las criaturas bajo el agua.
—¿Tienen alas?
Si los persiguiéramos, probablemente debamos volar sobre el río —evaluó Han Sen, luego de pensarlo.
Realmente no quería entrar al agua.
Jin Rijie sonrío amargamente y dijo: —Tenemos alas, pero una es mutante y la otra es primitiva.
—Eso es un problema.
Yo solo tengo un par de alas primitivas, por mi parte —repuso Han.
No mencionó sus alas de sangre sagrada.
No quería que nadie viera las alas de dragón púrpura si no era necesario.
—De acuerdo, utlizaré las alas mutantes para llevar al profesor.
Sen y Qiuli, ustedes pueden volar con sus propias alas —dijo Jin Rijie.
—Déjame ir primero a mí.
Si no hay peligro, pueden venir —propuso Han Sen, meneando la cabeza.
Han Sen tenía un mal presentimiento sobre el río, pero no había visto nada.
Ya que ya se encontraban ahí, no podía decirles a todos que se fueran.
Además, Sun Minghua había descubierto algunas plantas interesantes en el camino y parecía muy interesado en explorar la cueva.
Han Sen invocó sus alas de bestia de plumas negras y voló encima del río a casi cinco metros del suelo.
Las alas primitivas no podían llevarlo tan alto ni rápido, y esa altura era lo máximo que podía ir.
Han Sen miró fijo al oscuro río subterráneo mientras volaba de forma que pudiera reaccionar a tiempo si algo ocurría.
Parados en la orilla, el resto del grupo miró nervioso como Han Sen volaba.
La oscuridad causaba miedo en los humanos de forma natural.
Cuando Han Sen alcanzó la mitad del camino, súbitamente sintió que había algo extraño en río.
Sintió un escalofrío en su columna vertebral.
¡Bum!
Con un enorme salpicón de agua, una criatura gigante salto del río con la boca abierta, intentando tragar a Han Sen entero.
—¡Mierda!
Sabía que algo andaba mal —exclamó Han Sen, mirando la boca de la criatura.
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