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Super gen - Capítulo 400

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400: Capítulo 400 – Rendición 400: Capítulo 400 – Rendición Editor: Nyoi-Bo Studio —Si no temiera a su familia, nunca hubiera dejado que Hai Yun se llevara las dos almas bestia de Dólar.

Debí haber comprado al menos una…—dijo Qing, sin poder dejar de quejarse luego de que la subasta terminara.

Han Sen se sintió sorprendido.

Resultaba que el precio no era lo alto en los ojos de ese chico rico.

Desistió simplemente porque no quería traicionar a Hai Yun.

Han Sen sabía que las dos almas bestia eran tan caras debido a la fama de Dólar, en lugar de su valor real.

—Han Sen, debías haber comprado la armadura o el alma bestia de transformación.

Aunque la mascota es fuerte, esos dos artículos eran el sello de Dólar —se lamentó Qing.

—Hermano, ¿estarías dispuesto a vender la mascota?

—Hai Yun aún no quería rendirse.

Era un perfeccionista que necesitaba su colección completa.

—Hai Yun, lo siento mucho.

Necesito esa mascota y no pienso venderla por el momento —dijo Han Sen.

—Si te gustaría venderla en el futuro, debes venir a mí primero.

Te daré un buen precio —dijo Hai Yun y se fue arrepentido.

Cuando Han Sen, Qing y Yuan salieron del lugar, una docena de personas los acorralaron.

—¿Están buscando problemas?

—dijo Qing, frunciendo el ceño.

Ning Yue se puso al frente y dijo calmo: —Qing, Yuan, esto no tiene nada que ver con ustedes.

Es algo personal entre Han Sen y yo.

Siéntanse libres de irse y me disculparé con ustedes luego.

—Ning Yue, ¿qué hizo Han Sen?

—Qing y Yuan fruncieron sus rostros.

—Han Sen nos robó una criatura —dijo Ning Yue en voz baja.

—Es sólo una criatura.

Dinos el precio y pagaremos por él —dijo Qing inmediatamente.

—No se trata de dinero, sino de saldar una deuda.

Espero que puedan entenderlo —dijo Ning Yue sin emoción.

Qing y Yuan sintieron que estaban en una posición incómoda y ambos miraron a Han Sen.

—Han Sen, ¿qué ocurrió?

—dijo Su Xiaoqiao, quien apareció con sus hombres de la Banda de Armadura de Hierro.

El escuadrón especial y la Banda de Armadura de Hierro eran muy cercanos y podría decirse que eran consideradas familia.

Al ver a Han Sen en problemas, los miembros de la banda vinieron a auxiliarlo.

—¿Los superaremos en número?

Cuenta conmigo.

—Miren dónde están.

¿Cómo se atreven a traicionar a Han Sen aquí?

—Deben estar ciegos.

Este es Refugio de Armadura de Hierro y ustedes deberían volver por donde vinieron.

… Pronto, los miembros de la banda rodearon a los hombres de Ning Yue.

—Muchísimas gracias.

Siempre recordaré cómo vinieron a ayudarme.

Si alguna vez me necesitan en el futuro, estaré ahí.

Sin embargo, este asunto es entre Ning Yue y yo, y me encargaré de ello personalmente —dijo Han Sen rápidamente, deteniendo a la Banda de Armadura de Hierro.

Aunque los otros no podían verlo, Han Sen conocía bien a los evolucionados y podía ver que los hombres que Ning Yue trajo consigo eran todos evolucionados con los genopuntos sagrados al máximo.

Si realmente se metían en una pelea, aunque había más personas en la banda, ella aún sufriría mayores pérdidas.

—Qing, Yuan, déjenme esto a mí—le dijo Han Sen a sus dos amigos.

—Si necesitas cualquier cosa, sólo dinos.

Nunca dejare que se aprovechen de tí—dijo Qing, elevando la voz.

—Han Sen, ¿qué dices?

—Ning Yue no le prestó atención a Qing y le preguntó a Han Sen con una sonrisa.

Trece evolucionados con los genopuntos sagrados al máximo, además de él.

Ning Yue estaba determinado en capturar a Han Sen, sin importar quién estuviera presente.

En la Alianza estaba atado a las reglas y leyes, pero en Santuario de Dios, nadie podía hacer nada al respecto siempre y cuando no matara a Han Sen en público.

Además, Ning Yue no planeaba matar a Han Sen de todas formas.

Tenía tantas preguntas acerca de él, y necesitaba respuestas.

—Encontremos otro lugar para hablar —dijo Han Sen, calmo.

—Tan valiente —dijo Ning Yue, y le ordenó a los evolucionados a que llevaran a Han Sen fuera de Refugio de Armadura de Hierro.

La Banda de Armadura de Hierro, Qin y Yuan intentaban seguirlos.

Sin embargo, Han Sen les pidió que regresaran.

Por un lado, Han Sen no quería que salieran heridos.

Por otro, tenía su propio plan.

Cuando llegaron a un lugar desolado en las montañas, Han Sen dejó de caminar.

El grupo de gente aún lo rodeaba, quitándole cualquier chance de escapar.

—Han Sen, ¿qué planeas hacer?

—dijo Ning Yue, mirando a Han Sen.

—Dejaré que me captures.

¿Qué te parece ese plan?

—dijo Han Sen, calmado.

Todos quedaron confundidos.

Incluso Ning Yue lo estaba.

Luego de un momento, miró a Han Sen y preguntó: —¿Estás seguro?

—Tantos evolucionados con los genopuntos sagrados al máximo.

No creo que nadie más logre reunir tanto talento en el Primer Santuario de Dios.

No creo que pueda escapar con vida.

En lugar de recibir una golpiza, prefiero rendirme —dijo Han Sen y extendió su mano, se veía como si se hubiera rendido.

Ning Yue aún tenía sospechas y le ordenó a sus hombres que ataran a Han Sen.

Han Sen no se resistió y dejó que los hombres lo ataran con cadenas especiales.

—¿No temes que te mate?

—dijo Ning Yue con sus cejas fruncidas.

—Sé que no me mataras, al menos no hasta que tengas tus respuestas —dijo Han Sen.

En realidad pensaba “¿De verdad piensas que podrás matarme atándome así?

Si no estuviese intentando sacarte información, ya habría invocado a mis dos súper mascotas para enseñarte una lección”.

—Aún tenías chances de escapar cuando estabas en Refugio de Armadura de Hierro —dijo Ning Yue, —Soy un miembro del escuadrón especial, después de todo.

Mi misión es proteger a otros, no dejar que otros se sacrifiquen por mí.

Incluso si podía escapar, estaría muy avergonzado como para vivir —dijo Han Sen.

—Dame tu daga, y te dejaré en libertad —dijo Ning Yue, después de pensarlo.

—Si esta fuera la primera vez, consideraría tu oferta.

Sin embargo, estoy seguro de que si no te doy mi daga, quizá viva.

Si te doy mi daga, de seguro moriré—dijo Han Sen con una sonrisa.

¡Bang!

Lin Lin le dio un fuerte golpe a Han Sen en el rostro, echándolo al piso.

Sangre empezó a derramarse de su boca.

—Te enseñaré lo que es rezar por tu muerte —dijo Liu Lin cruelmente.

Tomó una daga y la clavó en Han Sen.

Liu Lin no puso la Daga en los órganos vitales de Han Sen, sino que la clavó en donde más dolía.

También lo hacía de la manera más lenta posible y giraba la hoja en distintas direcciones.

El rostro de Han Sen se puso pálido inmediatamente, cubierto de sudor frío.

Sin embargo, no emitió sonido.

—No creo que estés hecho de hierro —dijo Liu Lin, tomando una bolsa de cuero negro que llevaba en su cintura y la abrió.

Había muchos utensilios de apariencia extraña.

Liu Lin escogió uno e intentó usarlo en Han Sen.

—Eso es suficiente.

Llévenselo al Nº 107 —dijo Ning Yue, deteniendo a Liu Lin y ordenándole a sus hombres, mientras miraba a Han Sen.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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