Super gen - Capítulo 414
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414: Capítulo 414 – ¿Lunática?
414: Capítulo 414 – ¿Lunática?
Editor: Nyoi-Bo Studio Han Sen estaba asustado por la idea de que los Shura pudieran sobrevivir en el Santuario de Dios.
El físico de los Shura era mucho mejor que el de los seres humanos en primer lugar.
Si lograban sobrevivir en Santuario de Dios y obtenían genopuntos, las consecuencias serían graves.
Los Shura siempre investigaron esto, pero no habían logrado obtener resultados.
Mientras tanto, la Alianza hacía sus mejores esfuerzos para mantener a los Shura fuera de Santuario de Dios.
Debido a los daños que sufrían los Shura al entrar a Santuario de Dios y la ocupación humana de la mayoría de los refugios, los Shura casi no tenían oportunidad.
Algunos Shura arriesgaron sus vidas e intentaron entrar a Santuario de Dios, pero estaban perdidos en el momento en el que un humano los veía.
Después de todo, los Shura casi no tenían habilidad de pelear luego de entrar a Santuario de Dios.
Eran asesinados al momento de ser encontrados.
Incluso si no eran asesinados, morirían de enfermedad en unos días.
“¿Quizá los Shura resolvieron el problema de sobrevivir en Santuario de Dios?”, pensó Han Sen y sintió escalofríos.
Si eso era cierto, sería desastroso para los humanos.
Un Shura ordinario adulto tenía el mismo nivel físico que un humano evolucionado.
Y un luchador Shura fuerte sería igual a un sobrepasador humano.
Con ese físico, les sería fácil a los Shura matar a todas las criaturas y no dejar nada para los humanos.
Entre los Shuras de cuernos blancos, negros, dorados y púrpuras, estos últimos eran los que correspondían a la realeza Shura, quienes tenían los cuerpos más fuertes.
Una vez que pasaban los diez años de edad, podrían tener índices físicos por encima de cien.
Aunque Han Sen no sabía qué tan vieja era esta mujer Shura, debía de tener más de diez años de edad, lo cual significaba que de seguro tenía un índice físico por encima de cien.
Una vez que Shuras como ella entrasen a Santuario de Dios y empezasen a luchar con los humanos, Han Sen se podía imaginar que terminaría mal.
Incluso Han Sen, que tenía un índice físico por debajo de treinta ya era virtualmente invencible en Primer Santuario de Dios.
Las súper criaturas ordinarias sólo tenían un nivel físico sobre cuarenta.
Si el número se volvía cien… Han Sen se encontraba cubierto de sudor frío mientras ese pensamiento llenaba su corazón de miedo indescriptible.
Iba más allá de sus intereses personales.
Si los Shura lograban sobrevivir en el Primer Santuario de Dios, sería una pesadilla para toda la humanidad.
Han Sen no podía imaginarse qué clase de tragedia sería.
Él era un hombre que tenía familia, amigos y seres queridos en Santuario de Dios, así que debía considerar el peor de los casos.
La mujer Shura se preparó un plato de carne con sopa y se percató de que aún tenía su máscara puesta cuando intentó comer.
Se quitó la máscara y la puso a un lado.
Han Sen luego vio su rostro y quedó confundido.
A juzgar por sus pequeños cuernos púrpura, supo que era joven.
Pero no se imaginaba cuán joven era en realidad.
Se veía como que tenía catorce o quince años de edad, su rostro redondo y su piel tan clara que era casi transparente.
La mirada en sus ojos era bastante inocente.
Debido a que las mujeres Shura se desarrollaban a temprana edad, tenía un cuerpo curvo, lo cual hizo que Han Sen pensara que era mayor.
Su cabello, que llegaba hasta su cintura, estaba atado.
Si no fuera por sus cuernos púrpura, parecería una simple chica linda.
Sin embargo, debido a los cuernos, Han Sen ni siquiera se atrevía a considerarla una chica.
Incluso si sólo tenía alrededor de quince años, su índice físico definitivamente sobrepasaba cien, al ser realeza Shura.
Esta dulce niña en realidad era tan feroz como una reina, más destructiva que las súper criaturas de Santuario de Dios.
Mientras Han Sen la observaba, ella se sentó en algo cubierto por un pedazo de tela y empezó a tragarse la comida del tazón en su mano tan rápido como lo suele hacer el santo ángel.
En poco tiempo, terminó la comida del tazón.
Cuando se levantó a servirse más, el pedazo de tela se movió, revelando lo que estaba abajo.
Han Sen se sorprendió con sólo un vistazo.
Debajo de la tela se encontraba un cristal brillante amarillo del tamaño de una roca.
Han Sen conocía muy bien ese tipo de cristales.
Había visto muchos de esos recientemente, la esencia vital de las súper criaturas.
Aunque Han Sen sólo lo vio por un momento, estaba seguro que se trataba de eso.
A juzgar por la forma de la tela, había al menos dos piezas de esencia debajo de ella.
Han Sen las miraba sin parpadear.
Aunque ahora tenía la habilidad de matar a súper criaturas, le tomaba tiempo encontrarlas.
Quería esa esencia vital.
Pero al mirar a la chica Shura, Han Sen desistió de la idea.
Han Sen no se imaginaba por qué la chica Shura no se tomó la esencia vital.
Sin embargo, no había manera en que él la derrotase.
Ni siquiera con el santo ángel y el rey gusano roca ayudándolo.
Un nivel físico sobre cien era simplemente inigualable en el Primer Santuario de Dios.
Han Sen siempre tomaba decisiones clave.
Aunque la tentación era grande, sólo dudo por un momento antes de irse silenciosamente.
Tenía que reportar la existencia de Shura en Santuario de Dios a la Alianza, para asegurarse de que estuvieran preparados.
Han Sen por su cuenta no podía detener algo tan grande como esto.
Si los Shura en verdad estaban por superar los daños que sufrían al estar en Santuario de Dios, entonces la Alianza entera debía prepararse a enfrentarlos.
Además, la chica Shura incluso pudo ganar el control de una súper criatura, lo cual era increíble.
Mientras Han Sen intentaba irse, para su sorpresa, la chica Shura súbitamente dio un grito.
Se volteó a verla y la vio arrodillada en el piso, gritando de dolor.
Su cuerpo siguió agitándose y cayó al piso.
El duende malvado y el rinoceronte blanco parecían estar tan asustados que corrieron al canal de piedra como conejos.
Sin embargo, no se fueron lejos, sino que se quedaron temblando en un lugar, mirando a la chica Shura por momentos.
¡Bang!
Han Sen oyó un ruido fuerte.
La chica Shura que sostenía su cabeza y gritaba de dolor empezó a golpear su cabeza contra el suelo, partiendo la roca en pedazos.
Aunque destruyó el piso, su cabeza ni siquiera estaba hinchada, sólo algo sucia por el polvo.
¡Bang ¡Bang!
¡Bang!
Han Sen vio a la chica golpear su cabeza contra el suelo repetidamente y quedó sorprendido.
“¿Es esta chica Shura una lunática?”, pensó Han Sen.
Al ver a la chica Shura golpear su cabeza contra el suelo, no podía evitar sentir la urgencia de matarla.
Parecía que estaba teniendo síntomas de alguna enfermedad.
Quizá podría aprovechar la oportunidad para matarla.
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