Super gen - Capítulo 416
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416: Capítulo 416 – Una Fortuna 416: Capítulo 416 – Una Fortuna Editor: Nyoi-Bo Studio Han Sen miró a la chica que tenía en brazos, quien seguía inconsciente.
Su ropa estaba algo rasgada, pero ella no sufrió ninguna lesión y sólo tenía algunas marcas rojas.
Han Sen frunció el ceño y se fijó en el rinoceronte blanco, que se encontraba siendo asediado por el santo ángel y el rey gusano roca dorado.
Parecía que Han Sen no necesitaba hacer nada.
Sosteniendo a la chica en un brazo y la esencia vital del duende malvado en el otro, Han Sen se apresuró a la tienda.
Dicha tienda había sufrido daños por las rocas caídas.
Encontró un edredón ahí y puso a la chica en él.
Luego corrió hacia la esencia vital que estaba debajo del pedazo de tela.
Al quitar la tela, Han Sen quedó maravillado por la espléndida vista.
Tres cristales, uno al lado del otro.
Uno era amarillo y los otros dos eran azules.
El amarillo era la pieza más grande, tenía el tamaño aproximado de una roca.
Uno de los azules era del tamaño de un tambor y el otro era tan grande como una bola de básquetbol.
“Fortuna… Qué fortuna”, Han Sen casi saltó, sin poder creer lo que veía.
Han Sen se agachó y lamió el cristal amarillo, intentando asegurarse de que fuera esencia vital.
Cuando tragó el líquido amarillo, escucho a la voz en su mente.
—Esencia vital de súper criatura dragón de tierra consumida… Han Sen se alegró.
Finalmente quedó tranquilo al saber que en verdad eran esencias vitales.
“Mías.
Son todas mías”.
Han Sen invocó a Meowth en su forma transformada, puso una bolsa en su cuello y empezó a llenarla de esencia vital.
El rugidor dorado era demasiado grande, por lo que le sería difícil salir de la cueva con él.
Debía poner la carga en Meowth.
Tres cristales de esencia vital, además de los del rey duende y rinoceronte blanco, el cual estaba por morir.
Han Sen estaba casi seguro de que se iría con cinco esencias vitales.
Estos cinco cristales quizá lograsen que llegara al máximo de súper genopuntos.
Era un botín tan bueno, y cayó en manos de Han Sen.
“La di da..
La di da… Me encantaría irme ahora”.
Han Sen se detuvo al sentir que algo andaba mal al mover los cristales a la bolsa.
Han Sen se volteó y quedó atónito.
La chica ya se había puesto de pie.
Puso su cabeza a un lado y miró a Han Sen con los ojos muy abiertos, parpadeando.
Han Sen estaba tan feliz que se había olvidado de la chica.
Al ver que despertó, súbitamente recordó que quizá se trataba de realeza Shura y empezó a sudar frío.
—¡Hola!
—dijo Han Sen, forzando una sonrisa y saludando a la chica.
Pensaba: “Quizá no tengo tan mala suerte.
No se ve como realeza Shura”.
La chica no respondió, y siguió mirando a Han Sen fijamente como si no hubiera visto un humano antes.
El corazón de Han Sen se hundió.
Se preguntaba qué pensaba la chica.
En ese momento, sostenía un cristal de esencia vital azul en su mano.
No estaba seguro si debía ponerlo en su bolsa o regresarlo a dónde lo encontró.
Sin embargo, ya había guardado las otras dos piezas.
Era muy tarde como para retractarse.
Era fácil ver que estaba robando.
—Esta cosa… No te sirve para nada… Así que me la llevaré…—le dijo Han Sen a la chica, sosteniendo la esencia vital arriba de sus hombros.
Esta vez, para el goce de Han Sen, la chica asintió.
Guardó la esencia vital y dijo: —Estuviste inconsciente hace un momento.
Esa criatura intentó comerte y te salvé… La chica era tan extraña que Han Sen no tenía idea de dónde pudo haber venido.
No le haría daño intentar simpatizar con ella.
Como dice el dicho, nadie abofetea a una cara sonriente.
Por lo menos, Han Sen la había salvado, aunque probablemente no necesitaba ser salvada.
El fuerte golpe del rey duende ni siquiera rompió su piel blanca, sino que sólo dejó marcas rojas, similares a lo que ocurriría si se arañaba con sus propias uñas.
La chica parpadeó y no dijo nada, mientras miraba como Han Sen guardaba la esencia vital en su bolsa.
¡Rawr!
El rinoceronte blanco súbitamente gritó.
Han Sen vio que la cabeza del rinoceronte blanco volaba por los aires tras el ataque de santo ángel.
El rey gusano roca seguía aferrado al cuerpo del rinoceronte, con su cola penetrando profundo en la carne del rinoceronte y sus garras sosteniendo su estómago.
—Súper criatura rinoceronte jade de seis piernas cazada.
Ningún alma bestia ganada.
Esencia vital disponible.
Carne no comestible.
Han Sen escuchó a la voz de nuevo.
Era la primera vez que mataba dos súper criaturas en un día.
Nadie creería eso si se lo contaba a alguien.
Al siguiente instante, Han Sen se puso pálido, porque la chica súbitamente se movió.
Era tan increíblemente rápida que incluso con la vista de Han Sen, casi perdió de vista sus movimientos.
La chica apareció casi instantáneamente frente al rey gusano roca dorado, y le arrojó un golpe.
Fue tan rápida que el rey gusano no tuvo tiempo de evadir el golpe, y Han Sen ni siquiera pudo retirar a su mascota a tiempo.
¡Bum!
El suave puño de la chica golpeó al rey gusano con gran fuerza.
Dejó un hoyo en la súper armadura de mascota y en el propio rey gusano.
Parecía tan fácil que se veía como si la criatura y la armadura de mascota estuvieran hechas de papel.
Han Sen retiró al rey gusano, santo ángel y a Meowth a su mente y huyó inmediatamente, dejando que la esencia vital cayera al piso.
Han Sen aún no sabía si la joven adolescente era realeza Shura.
Sin embargo, no había dudas de que su nivel físico sobrepasaba cien.
Ya que ella había atacado, Han Sen no pensó en nada más que correr por su vida.
A menos que un evolucionado como Reina viniera a rescatarlo, no importaba cuántas personas ayudasen a Han Sen.
Además era imposible que un evolucionado avanzado así apareciera en Primer Santuario de Dios.
A lo mucho, habría algunos novatos que acababan de evolucionar.
Han Sen apenas había empezado a correr cuando la chica apareció frente a él en un abrir y cerrar de ojos, con su rostro casi chocando con el suyo.
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