Super gen - Capítulo 439
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- Capítulo 439 - 439 Capítulo 439 - Araña de Nieve
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439: Capítulo 439 – Araña de Nieve 439: Capítulo 439 – Araña de Nieve Editor: Nyoi-Bo Studio —Tienes razón, y estas pensando en la dirección correcta.
Sin embargo, no tengo mucho tiempo que perder.
Es por eso que quiero conquistar el refugio de espíritus en un mes —dijo Han Sen calmo.
—¿Un mes?
—dijo Yang Manli, mirando a Han Sen como si fuera un lunático.
—Sí, un mes —dijo Han Sen asintiendo.
De hecho, estaba siendo conservador.
Con su fuerza actual, podría atacar el refugio espiritual por su cuenta.
Ya que tenía un nivel físico de alrededor de 80, ninguna criatura mutante sería más fuerte que él.
Sin embargo, había una docena de criaturas mutantes en el refugio de espíritus.
En caso de que haya una criatura mutante en frenesí, las cosas se volverían complicadas.
Además, Han Sen nunca enfrentó a un espíritu antes, así que no quería arriesgarse mucho.
Actualmente, podría lograrlo.
Sin embargo, en un mes, cuando Cero llegara, sería fácil entrar y conquistar el refugio de espíritus aristócratas.
Sin embargo, para Yang Manli, eso era imposible de creer.
En sus ojos, las palabras de Han Sen eran inocentes, y no debían venir de un adulto racional.
Yang Manli se mantuvo en silencio.
Empezaba a arrepentirse de la decisión que tomó.
Seguir a alguien que alardeaba de esta manera la hacían sentir insegura.
Han Sen no dijo nada más.
Nunca intentó persuadir a Yang Manli de todas formas.
Ni tampoco planeaba llevarla a conquistar el refugio con él, ya que eso expondría sus habilidades verdaderas.
Han Sen sólo planeaba pedirle a Yang Manli que se encargase del refugio luego de que lo conquistara.
Después de todo, la conocía bien y confiaba en ella.
Además, no había nadie más de quien pudiera depender.
—Toma el resto de la carne y regresa primero —dijo Han Sen.
Comió algo de carne a la barbacoa, pero ya que la bestia con armadura de hielo era demasiado grande, la carne que comió no le trajo ni siquiera un genopunto primitivo, así que simplemente decidió dejar de comer.
Han Sen quería matar criaturas más pequeñas, las cuales le darían la emoción de obtener genopuntos.
Otros tipos de criaturas quizá fuesen más difíciles, pero matar criaturas primitivas era muy fácil para Han Sen.
—¿Yo, llevarme esto de vuelta?
—dijo Yang Manli, mirándolo incrédula.
Inicialmente, ella pensó que Han Sen le pediría algo a cambio por ese beneficio.
—De otra manera, ¿quieres ir a conquistar el refugio de espíritus conmigo?
—dijo Han Sen, con una sonrisa.
Yang Manli se ruborizó, apretando sus puños sin decir nada.
Aunque Han Sen no lo dijo, ella sintió que se había vuelto una carga, una carga inútil.
Lo que era aún peor, era frente a alguien que solía despreciar, lo cual hizo que Yang Manli se avergonzara tanto que deseó poder desaparecer en un agujero.
—Espera por mi regreso —dijo Han Sen, sin entender lo que ella pensaba.
Desde su punto de vista, ella era alguien de confianza en el refugio, así que simplemente quería contar con su ayuda.
No pensaba en nada más.
Han Sen se había olvidado de aquellas cosas del pasado, porque Yang Manli en realidad nunca le hizo nada.
Al contrario, ella incluso le enseñó arquería.
Han Sen empacó sus cosas y se despidió de Yang Manli, saliendo de la cueva y desapareciendo en la tormenta.
Viendo cómo Han Sen se iba, la expresión de Yang Manli se volvió afligida.
No se percató hasta este momento, de que cada vez que veía a Han Sen, este cambiaba.
A estas alturas, ella sólo podía admirarlo.
En un momento, ella le solía decir a Han Sen que viniera a Segundo Santuario de Dios de manera temprana, porque aquí estaba la verdadera acción.
Sin embargo, se acababa de percatar de que ella no era nada frente a Han Sen a pesar del hecho de que había entrado a Segundo Santuario de Dios con mucha anterioridad a él.
Todo lo que podía hacer era ser su subordinada.
Han Sen marchó hacia la gran montaña de nieve donde se ubicaba el refugio de espíritus.
Sería ideal si podía conquistarlo solo.
Si no tenía suerte, al menos podría cazar un poco mientras esperaba que viniera Cero.
Aunque el camino a la montaña se veía sencillo, en realidad tomaba mucho tiempo en alcanzarla.
Luego de haber montado en el rugidor dorado por más de medio día, aún no había llegado a la montaña.
Frente a él, súbitamente se encontraba un acantilado de hielo de más de trescientos metros de ancho.
Mirando debajo del acantilado, Han Sen no logró ver un fondo.
Se volvía más estrecho en las profundidades.
Gradualmente, se volvía una línea negra que se veía como la entrada al infierno.
Cuando Han Sen estaba por invocar al rey gusano roca para que lo llevase por el aire, súbitamente oyó un ruido extraño desde las profundidades del acantilado.
“Crac… Crak”.
El ruido era consistente y rápido, como si alguien estuviese tallando el hielo repetidamente.
Han Sen miró abajo del acantilado y el ruido se volvía cada vez más claro.
Antes que pasara mucho tiempo, Han Sen vio lo que causaba el ruido.
En la pared de hielo del acantilado, una araña blanca enorme con pelaje trepaba por el acantilado de hielo, moviendo sus garras falciformes.
Parecía que había visto a Han Sen y lo había vuelto su presa.
—Podrías haber sobrevivido, pero decidiste suicidarte aquí.
Déjame deshacerme de ti primero —dijo Han Sen, retrocediendo un poco para esperar que la araña gigante saliera del acantilado.
En un momento, la araña emergió del acantilado.
Su cuerpo era como una bola de nieve, y sus ocho patas eran muy filosas con puntas blancas.
Se veía bastante temible.
Han Sen la miró cuidadosamente y pensó que se veía como un rey cangrejo.
Se preguntaba si su carne sería tan deliciosa como la de uno.
Sin saber cuán fuerte era la araña, Han Sen invocó al rey gusano roca dorado y le ordenó que atacase a la araña.
Aunque parecía imponente, la araña blanca debía ser sólo una criatura primitiva.
Luego de unos cuantos golpes, el rey gusano roca cortó a la araña blanca en pedazos.
—Criatura primitiva araña de nieve cazada.
Ningún alma bestia ganada.
Consumir su carne para ganar 0 a 10 genopuntos primitivos aleatoriamente.
Al ver los cortes que realizó el rey gusano roca dorado, Han Sen vio carne gelatinosa transparente y no pudo evitar comérsela.
De acuerdo a sus años de experiencia, este era el mejor tipo de carne, sabrosa y dulce.
Cuando Han Sen se dispuso a recoger el cuerpo de la araña, sintió que algo andaba mal, porque los ruidos de resquebrajamiento no se habían detenido, sino que se volvieron más rápidos.
Han Sen miró arriba y vio que olas de arañas de nieve salían del acantilado como una avalancha.
Han Sen no temía a estas arañas de nieve para nada.
Sin importar cuantas hubiera, sólo harían que su comida fuese aún mejor.
Sin embargo, cuando Han Sen estaba por actuar, súbitamente vio una pierna blanca con puntas tan gruesa como un palo acercarse a él desde arriba, seguida por unas patas de araña igualmente grandes.
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