Super gen - Capítulo 518
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- Capítulo 518 - 518 Capítulo 518 - Acosando a Annie
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518: Capítulo 518 – Acosando a Annie 518: Capítulo 518 – Acosando a Annie Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Qué quieres?
—dijo Annie.
Pensaba que Han Sen quería que suprimiera su fuerza para enfrentarlo.
Annie no tenía problemas con eso.
Incluso si debía bajar su fuerza, ella creía que podría derrotar a Han Sen completamente.
—Vamos a la sala de entrenamiento —dijo Han Sen y se encaminó hacia ahí.
—Ahora no es el momento —dijo Annie fríamente, sin moverse.
—¿Qué?
¿Tienes miedo?
—dijo Han Sen, mirándola con escepticismo.
Annie lo ignoró y dijo: —Aún tengo que trabajar.
Te veré en la sala de entrenamiento en tres horas.
—De acuerdo, te esperaré—dijo Han Sen.
Apreciaba esa cualidad de ella.
En verdad era una buena soldado, fiel a sus deberes.
Han Sen regresó a su habitación y capturó al escarabajo unicornio, el cual estaba merodeando por todas partes.
No comía o bebía, pero no moría de hambre.
Han Sen intentó alimentarlo con diferentes cosas, pero no estaba interesado en comida.
Han Sen se preguntaba cómo se mantenía con vida.
A la hora acordada, cuando Han Sen llegó a la sala de entrenamiento, vio que Annie se había cambiado de su uniforme a un traje de combate blanco.
—Empecemos —dijo Annie fríamente, al ver a Han Sen entrar.
—¿Qué quieres?
—dijo Han Sen, permaneciendo afuera sin entrar.
—¿Acaso no quieres que suprima mi fuerza para pelear contigo?
¿Tienes miedo ahora?
—dijo Annie con desdén.
—Hermana, ¿Cuándo he dicho eso?
No soy un idiota.
Incluso si suprimes tu propia fuerza, tu vista y reflejos son algo que no puede disminuirse.
No soy un tonto, así que ¿por qué te pediría eso?
—dijo Han Sen doblando los labios.
—¿Entonces qué quieres?
—dijo Annie frunciendo el ceño.
—Ambos sabemos boxeo militar, ¿verdad?
—dijo Han Sen.
—¿Y qué si lo sé?
—preguntó Annie.
—Si lo has aprendido, entonces es fácil.
Hagámoslo de la manera civilizada.
Nombraré un movimiento y luego tú puedes nombrar uno.
Ambos usaremos sólo las técnicas de boxeo votante.
¿Te parece justo?
—dijo Han Sen.
—Esa forma de combate se concentra en reflejos y flexibilidad.
Si hablamos de los movimientos, ¿cómo podemos decidir quién es el ganador?
Mover labios no es divertido —dijo Annie frunciendo el ceño.
—Sólo dime si te atreves a hacerlo.
Si no, puedes irte ahora y permanecer fuera de mi camino en el futuro —dijo Han Sen, con desdén.
—De acuerdo, veré que trucos tienes bajo tus mangas —dio Annie.
No creía que Han Sen pudiera derrotarla en boxeo militar.
—Las damas primero.
Ve tú—dijo Han Sen, relajado.
Estaba completamente confiado.
Siendo sólo los movimientos, definitivamente ganaría.
Todos los demás elementos estaban descartados y sólo importaban los movimientos.
Era como jugar a las damas.
Las piezas eran las mismas, así que sólo importaba la estrategia.
La estrategia era la clave, y también era en lo que Han Sen era bueno.
Fuerza, velocidad y reflejos eran menos importantes.
Aunque Annie era una sobrepasadora, una pelea civilizada como esta anulaba todas sus ventajas.
Por otro lado, Han Sen tenía una ventaja al ser bueno calculando.
—¡Golpe a la cabeza!
—dijo Annie, luego de pensar el ataque por un momento.
—Golpes a los costados, a la izquierda de tus costillas —respondió rápidamente Han Sen.
—Codo reverso, girando a la izquierda para atacar tu cuello —dijo Annie.
Se sentía ligeramente incómoda.
Nunca había intentado hacer el movimiento mentalmente y debió pensar por un momento antes de decirlo.
Los dos intercambiaron treinta movimientos y luego Annie sintió que algo andaba mal.
Se encontró atrapada en una situación peligrosa.
Aunque los movimientos eran los mismos, Annie súbitamente sintió que era difícil atacar.
Cuando catorce movimientos fueron intercambiados, ya no podía pensar en maneras de evadir los ataques de Han Sen.
—Perdiste —dijo Han Sen, contento.
—Esto fue sólo hablar.
Si fuera una pelea real, nunca podrías haber hecho eso —dijo Annie, sin poder aceptar su fracaso.
—Eso está bien.
Podemos actuar lo que acabamos de decir.
Sin embargo, esta vez, ninguno de los dos utilizará fuerza.
Sólo haremos lo que dijimos —dijo Han Sen, caminando hacia Annie.
—De acuerdo —respondió Annie.
No creía eso.
Sin embargo, cuando hicieron los movimientos como Han Sen había sugerido, Annie no tuvo ningún lugar por donde evadir cuando llegó el movimiento número 39.
A menos que utilizara fuerza y velocidad más allá de las capacidades de Han Sen, perdería de seguro.
—¿Qué te parece?
¿Estás convencida?
—dijo Han Sen mirando a Annie.
—Esta es la primera vez que hago esto.
Eres pura habladuría, de cualquier forma; yo no lo soy —dijo Annie.
No estaba convencida.
No creía que podría ser inferior a Han Sen.
—No hay problema.
Podemos hacerlo de nuevo.
Te derrotaré hasta que estés convencida —dijo Han Sen, doblando sus labios.
—De acuerdo, pero tendremos que hablar y hacer los movimientos esta vez —dijo Annie.
Pensaba que había perdido contra Han Sen porque ella no era buena imaginándose la pelea.
—De acuerdo —dijo Han Sen, sonriendo.
Actuar los movimientos no era la parte importante.
Incluso si no había fuerza de por medio, Annie aún no sería inferior a él.
Después de todo, todos tenían una especialidad, y la de Han Sen era calcular.
Annie parecía ser del tipo que era buena en acción violenta.
La pelea comenzó de nuevo.
Sin embargo, el resultado no fue diferente al de la última vez.
Esta vez, ella perdió aún más rápido.
Ya no pudo continuar luego del movimiento número 35.
—¿Estás convencida?
—preguntó de nuevo Han Sen.
—No…—dijo Annie, mordiendo sus labios.
No podía aceptar el hecho de que fuera inferior a Han Sen.
No había manera de que un hombre que vivía de una mujer fuera más que un rival para ella.
—Entonces hagámoslo de nuevo —dijo Han Sen, sonriendo.
Annie buscó problemas, así que no tenía razón para no dárselos.
Annie era testaruda.
Pelearon más de treinta veces y no ganó ni siquiera una vez.
Perdió, perdió y perdió; ni siquiera llegó al movimiento número catorce.
Aunque no usó fuerza y su energía no fue consumida, la frente de Annie se puso pálida y sudorosa.
No entendía por qué perdía contra Han Sen una y otra vez utilizando los mismos movimientos en diferente orden, sin mencionar de una manera tan miserable.
Inicialmente, pensó que siempre que estuviera familiarizada con esta forma de pelea, podría revertir la situación.
Todas sus derrotas anteriores se debían a que no estaba acostumbrada.
Sin embargo, los hechos eran crueles.
Sin importar cuán bien conocía la manera de pelear, perdía de igual manera.
Annie descubrió que era débil frente a Han Sen simplemente en base a los movimientos de artes marciales.
Este hombre quien ella despreciaba parecía ser excepcionalmente bueno en este sentido.
Ahora Annie entendía que no era rival para Han Sen en este sentido.
—¿Necesitamos continuar?
—dijo Han Sen, sonriéndole a Annie.
—No hay dudas de que quieres seguir, porque has estudiado estos asuntos triviales.
Sin embargo, si fuera una pelea de verdad, no habría manera de que puedas derrotarme —dijo Annie.
Sabía que había sido derrotada, pero no lo admitiría.
—Entonces luchemos de verdad —dijo Han Sen, abruptamente.
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