Super gen - Capítulo 600
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- Capítulo 600 - 600 Capítulo 600 - Vista de Dioses
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600: Capítulo 600 – Vista de Dioses 600: Capítulo 600 – Vista de Dioses Editor: Nyoi-Bo Studio Luego de ver a Han Sen entrar a una sala de pruebas, Annie una vez más estaba vigilando cada movimiento que hiciera.
Rápidamente, fue a la sala de observación para ver su desempeño.
La prueba a la que Han Sen se sometía había sido diseñada para medir precisamente la destreza de sus habilidades.
Nunca había tomado esta prueba antes, así que Annie no sabía cuál era su nivel usual.
Con Han Sen realizando la prueba ahora, Annie no dejaría pasar esta oportunidad de observarlo.
Pero debido a la dificultad que Han Sen eligió, Annie no pudo evitar sentirse algo decepcionada.
Había elegido el nivel de dificultad cien, lo que significaba que Han Sen sólo necesitaría un nivel de 100 para pasarlo.
Annie ya sabía que su poder estaba muy por encima de 100.
Ya que estaba aquí, se quedó a mirar cómo operaba de cualquier forma.
Han Sen eligió una dificultad más alta porque sabía que podía ser observado y cualquiera podía estar en la sala de observación.
No quería revelar aún su fuerza verdadera.
El objetivo principal de Han Sen en la sala de pruebas era probar y empujar los límites de los sentidos especiales que recibió al desbloquear su cerradura genética, por lo tanto, no necesitaba elegir una dificultad más alta.
Han Sen aplastó rápidamente al androide de pruebas, y este se reconstruyó rápidamente como dos robots.
Luego de que Han Sen destruyera a ambos robots de nuevo, estos a su vez se duplicaron.
Cuando cuatro aparecieron frente a él, Han Sen rápidamente los cortó.
De igual manera cuando fueron ocho.
Y de esta forma, siguió.
Han Sen rápidamente destruía con facilidad a los robots.
Luego de mirar por un rato más, el rostro de Annie comenzó a sentirse pesado.
La dificultad que Han Sen había elegido podía ser baja, pero la manera en la cual destrozaba los robots era especial.
No se percató de ello inicialmente, pero luego de mirarlo por un momento, su rostro se contorsionó.
Estos androides tenían el comportamiento establecido para duplicarse luego de ser derrotados.
Eso significaba que mientras más matara Han Sen, más robots habría.
Y mientras más robots había, más ataques vendrían hacia Han Sen.
A diferencia de los humanos, los robots eran sistemáticos y no necesitaban pensar; eso significaba que había menos margen de error.
Tales robots no cometían errores, y su precisión superaba de gran manera las capacidades y confiabilidad de los humanos.
Aunque estos ataques no podían amenazar la vida de Han Sen, la manera en la que los destruía sorprendió a Annie.
Han Sen, a pesar de evadir cada ataque, ni siquiera se volteó para mirar las arremetidas y cortes que venían hacía él.
Podía destruir con precisión a cada robot de atrás.
Incluso cuando muchos robots intentaron golpearlo al mismo tiempo, no tuvo que voltearse para evadir y contraatacar.
Annie casi no podía creer lo que veía.
Era como si Han Sen tuviera ojos en la espalda.
Fuerza y velocidad eran cosas que podían ser entrenadas vigorosamente y lograrían mejorar, pero esto era algo completamente nuevo para Annie y no estaba exactamente segura de cómo Han Sen podría haber desarrollado este poder.
Por lo que estaba presenciando, ella tampoco creía que tal precisión podía venir de un análisis rápido y preciso de la habitación.
Han Sen no cometió un solo error; era impecable.
Era como si hubiera ensayado esto anteriormente, y sabía cada movimiento que los robots harían.
Annie no creía que incluso ella fuera capaz de hacer algo así.
Con el paso del tiempo, Han Sen parecía mejorar más y más.
Era como si hubiera logrado la Vista de Dioses y pudiera mirar adelante a través del tiempo y predeterminar dónde y cuándo cada robot atacaría.
Combinado con Dongxuan Sutra, Han Sen activó lo que podría llamarse “Modo Profeta”.
Cada golpe en su contra parecía fútil, y golpearlo probablemente requeriría superar la velocidad de la luz.
El máximo de robots permitidos en la sala era de 32.
Incluso con un número tan grande, ninguno de ellos había logrado poner un dedo sobre Han Sen.
Aniquiló a cada uno de ellos, y todo lo que tomaba era un golpe, ya que sus puños atravesaban sus exteriores metálicos casi sin resistencia.
Como si estuvieran atadas en un nudo, las cejas de Annie se habían vuelto increíblemente apretadas.
Pensó que Han Sen se veía diferente, pero no podía identificar por qué.
Se veía confundida.
Annie quería reportarle a Ji Ruo Zhen lo que había visto.
Pero mientras seguía observando, ni siquiera sabía cómo articular la alocada magnitud de la precisión de Han Sen al pelear.
Luego de que Han Sen terminara su prueba, rápidamente dejó la sala.
Annie, sin embargo, permaneció en la sala de observación con una grabación de su práctica, ya que quería volver a ver y analizar lo que acababa de presenciar.
Han Sen estaba muy impresionado con sus nuevas habilidades, que obtuvo luego de desbloquear su cerradura genética.
Aunque no había obtenido poderes elementales especiales, lo que obtuvo hacían una gran diferencia.
Han Sen pensaba que era genial.
También apreciaba cuán discretos eran sus poderes.
A primera vista, nadie podría saber si había desbloqueado su primera cerradura genética o no.
Pensó que esto le podría resultar beneficioso, más adelante.
Regresando al refugio de nuevo, encontró que Zhu Ting lo había estado buscando.
—Jefe, encontré una criatura de sangre sagrada.
¡Ven y ayúdame a matarla!
—Seguro —dijo Han Sen.
Aceptó en parte porque aún se sentía mal por lo que le había hecho pasar a Zhu Ting con los hongos rojos.
También aceptó ir sin la promesa de una recompensa.
Aunque cazar criaturas de sangre sagrada no era una prioridad para él ahora, habiendo desbloqueado su primera cerradura genética, le resultaría mucho más fácil.
También se imaginaba que podría dar un viaje al fondo marino, cazar libremente en las profundidades del océano, y elevar los genopuntos sagrados de sus ángeles mucho más rápidamente.
Luego del rápido acuerdo, Zhu Ting llevó a Han Sen a la Montaña del Diablo.
Pero Han Sen frunció el ceño y dijo: —¿Desde cuándo vienes a Montaña del Diablo?
Demonio de Trueno y sus hombres solían contar historias sobre las criaturas que habitan Montaña del Diablo y las habilidades especiales que poseen.
Parecía un lugar muy peligroso en el cual aventurarse.
—No te preocupes, sólo he observado desde la base de la montaña.
No me atreví a atravesar sus pendientes traicioneras —explicó Zhu Ting.
Han Sen asintió en respuesta y no dijo mucho.
Sin estar seguro de lo que había más adelante, al menos confiaba en su habilidad de escapar de las garras de una súper criatura ahora que había desbloqueado su cerradura genética.
Sin embargo, no todas las súper criaturas perseguían a los humanos activamente o buscaban matarlos al verlos, así que Han Sen pensó que estarían a salvo si se mantenían fuera de su camino.
Las pendientes de la montaña no eran tan frías y nevadas.
En lugar de eso, estaban cubiertas de verdes fértiles y dotadas con árboles exquisitos.
—¡Jefe, ahí está!
—dijo Zhu Ting.
No mentía.
Habiendo empezado su ascenso en Montaña del Diablo, Zhu Ting apuntó hacia una loma peculiar.
Esta loma a la cual apuntaba bordeaba Montaña del Diablo con los campos de hielo.
Han Sen siguió a Zhu Ting, y este lo llevó hasta una loma pequeña y escarpada.
Unas cuantas viñas y árboles crecían encima.
Cuando estaban a mitad de subir la loma, una criatura lagarto llamó su atención.
Estaba comiendo las viñas que iban a través de un acantilado que se conectaba con la cima de la colina.
Han Sen miró a la criatura, y vio que era de un tamaño considerable.
Medía alrededor de un metro, y en lugar de escamas, tenía una hermosa piel azul.
Parecía ser un jugoso premio.
—Aunque esta loma no es tan alta, sería difícil pelear con ella en el acantilado en el cual se encuentra comiendo actualmente —dijo Han Sen, luego de observarlo por un momento.
—Si fuera una tarea fácil, no te habría pedido ayuda.
¿Tienes alguna sugerencia?
—preguntó Zhu Ting, educadamente.
—Sí la tengo.
Tú espera aquí—dijo Han Sen.
Mientras lo hacía, invocó su armadura de escamas de sangre.
Plantó sus piernas firmemente en la colina y empezó a correr.
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