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Super gen - Capítulo 612

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612: Capítulo 612 – Obteniendo el Tesoro 612: Capítulo 612 – Obteniendo el Tesoro Editor: Nyoi-Bo Studio —Esta armadura de escamas de sangre es mía, ¿de acuerdo?

Ahora estamos a mano —dijo Queen, frunciendo el ceño y mirando a la isla.

Ya no se escuchaban gritos o chillidos, y ya que el resto de las criaturas había muerto o se había escapado, la isla quedó en silencio.

Sin embargo, aún se veía como un infierno.

Cuerpos y sangre por todas partes, y sólo mirarla hacía que sintieran escalofríos.

—¿Crees que podrías derrotar a esas avispas?

—le preguntó Queen a Han Sen.

Han Sen sabía a qué se refería ella, pero agitó su cabeza y le dijo: —Mi velocidad aún es un poco lenta como para enfrentar a esas avispas.

Quizá conozca su punto débil, ¿pero de qué me sirve si no puedo golpearla?

Además… —¿Además qué?

—interrumpió Queen, mirando a Han Sen.

—No hay garantías de que pueda matarla, incluso si la golpeo ahí.

Hasta dónde sé, quizá solo inflija una pequeña cantidad de daño —respondió Han Sen.

No sobreestimaba sus talentos.

Cuando enfrentó al rugidor dorado, ni siquiera pudo romper sus ojos.

La cintura de la avispa podía ser su punto débil, pero no podía ser más débil que esos ojos.

Un punto débil simplemente era un lugar en donde el monstruo era más débil.

Pero el nivel físico general de una súper criatura era simplemente demasiado alto, y el hecho de que tenga un punto débil no significaba mucho para Han Sen.

Queen suspiró.

Entendía cómo él se sentía.

Había dieciocho de esas avispas, y tuvieron muchos problemas en escapar de sólo una.

Sería imposible sobrevivir un encuentro con más de ellas, mucho menos si las dieciocho venían por ellos.

Pocas personas podían evitar sus ataques como lo había hecho Han Sen.

Incluso Queen no estaba enteramente segura de que podría seguirle el ritmo y lograr evadir ataques tan rápidos.

La isla estaba muerta.

La miraron por un momento pero sabían que no había esperanzas de regresar ahí.

Se prepararon para irse y dirigirse a los mares en la ballena.

Pero luego el zorro de plata saltó de los brazos de Han Sen.

Se convirtió en una luz de plata y fue de vuelta a la isla.

—¡Zorro de plata!

¿Qué haces?

—exclamó Han Sen.

Estaba sobresaltado.

No había sido fácil escapar de la isla, así que, ¿por qué intentaba regresar el zorro?

—¡Detente!

Las dieciocho avispas deben estar juntas ahora.

Si nos metemos en problemas con ellas, nunca lograremos escapar —dijo Queen.

—Tú espera aquí.

Yo iré a traer al zorro —dijo Han Sen.

Han Sen se apresuró de vuelta a la orilla sin dudar.

No planeaba arriesgar su vida por el zorro de plata, pero entendía bien a la criatura.

Sabía que tampoco arriesgaría su propia vida.

De otra manera, cuando Han Sen se enfrentaba a las avispas, el zorro de plata no habría saltado a sus brazos para escapar.

No habría esperado tanto tiempo para volver si no le preocupaba su vida.

Algo debía de haber cambiado en la isla para que hiciera eso.

Han Sen persiguió al zorro de plata, y se percató de que lo estaba llevando de vuelta a loto.

Aun así, no dudó y rápidamente siguió persiguiéndolo.

Utilizando sus sentidos, Han Sen se percató de que ya no había avispas en la isla.

“¿Acaso esas avispas se fueron de la isla?”, se preguntaba Han Sen a sí mismo, viéndose confundido.

Pero Han Sen aún tenía curiosidad.

Si las avispas se habían ido de la isla, entonces eso significaba que la planta de loto no era nada especial y sólo había sido usada para contener a unos cuantos huevos de avispa.

Si no había nada extraordinario acerca de la planta, ¿por qué regresaban?

“¿Hay algo que el zorro de plata quiere del cuerpo de una criatura muerta?”, se preguntaba Han Sen, habiendo llegado a la colina del loto con el zorro de plata.

La vista estaba estropeada con grandes horrores.

Sin preocuparse por los cuerpos que llenaban el lugar que alguna vez fue verde, Han Sen trepó apresuradamente al loto.

Quizá sea debido a la fuerza de sus toxinas, pero luego de que nacieran las avispas, los siete pétalos de loto que quedaron se habían marchitado.

Todo lo que quedaba era una copa de loto solitaria.

Sin detenerse por un momento, el zorro de plata corrió a él y lo tragó de una sola mordida.

La copa de loto que parecía de cristal transparente fue hecha pedazos en la boca del zorro.

—¡Guarda un poco para mí!

¡Guarda un poco para mí!

—exclamó Han Sen mientras sujetaba al zorro de plata para intentar abrir su boca por la fuerza.

Sin embargo, el zorro ya lo había tragado todo.

—Maldición, zorro.

Eres demasiado cruel.

¡Salvé tu vida hace unos momentos!

Pequeño bastardo egoísta, ¡ni siquiera me dejaste un mordisco!

—le gritaba Han Sen al zorro de plata.

La superficie de roca era como tofu debajo del poder de sus patas y pezuñas, y no tomó mucho tiempo para que lograra cavar un agujero de dos metros.

—¿Hay algo ahí abajo?

—dijo Han Sen, controlando su ira, y sus ojos se encendieron inquisitivamente.

Vio que había algo conectado al tallo de la planta de loto.

Mientras el zorro de plata seguía cavando, Han Sen se percató de que desenterraba algo de color blanco.

—Sea lo que sea que hay ahí, ya has hecho tu parte.

Te has ganado un descanso, deja que me encargue ahora —dijo Han Sen y rápidamente saltó al agujero y puso al zorro de plata en su hombro.

Empezó a cavar rápidamente con sus dos manos.

Temía que el zorro de plata desenterrara más comida y se la tragase antes de siquiera darle una oportunidad de mirarla.

No quería que se repitiera lo que acababa de ocurrir.

Han Sen no cavó por mucho tiempo ya que pronto había desenterrado tres raíces de loto.

Eran como los brazos de un bebé, y cada uno de ellos era de una docena de centímetros de largo.

Aunque estaban bajo tierra, aún brillaban como cristales blancos.

Era como si estuvieran hechos de nieve virgen.

Incluso olían muy bien.

Han Sen recogió las tres raíces de loto para mirar más de cerca, pero antes de que pudiera hacerlo, el zorro de plata en su hombro saltó y tomó a uno de los tres.

Inmediatamente, empezó a morder rabiosamente la raíz.

“¿Cómo pude olvidarme de esta cosa?

Es un manipulador despiadado.

En verdad lo sigo olvidando”.

El corazón de Han Sen sangraba.

Ni siquiera sabía qué tesoro había desenterrado, y un tercio de él ya había sido devorado por el zorro de plata.

—Lo que queda es mío.

Ya has tenido tu parte —dijo Han Sen.

Viendo cómo el zorro de plata miraba fijamente a las raíces de loto, se aferró fuertemente a las dos raíces que quedaban.

El zorro de plata fue cerca del pie de Han Sen y empezó a frotar su cabeza contra él.

—Ni siquiera te molestes en actuar adorable.

Esto es mío; fin de la historia —dijo Han Sen, y rápidamente guardó las raíces de loto y recogió al zorro de plata.

Queen había venido a la orilla y estaba cerca de la colina.

Han Sen bajó rápidamente para encontrarse con ella, con el zorro de plata en manos.

No quería que supiese sobre lo que había encontrado.

—No sé a dónde fueron las avispas, pero parece que todas se han ido —dijo Han Sen, parado frente a Queen.

—¿Qué encontró?

—preguntó Queen, viendo a través del engaño de Han Sen.

—Era la copa de loto.

Pero, para cuando lo alance, ya se lo había comido todo.

No me dejó nada, así que no tengo idea de qué beneficios podría habernos traído.

¡Su egoísmo duele!

—dijo Han Sen.

Intentó sacar algunas lágrimas, pero no lo logró.

Los ojos de Queen no confiaban, pero no expresó sus preocupaciones.

Poco después, regresaron al océano.

Las dos personas y el zorro empezaron su viaje una vez más.

Esperaban poder encontrar tierra pronto, pero luego de otros cinco días de viaje, aún no lograron ver nada.

Ni siquiera había islas a su alrededor.

Súbitamente, un extraño sonido se pudo escuchar en la distancia.

Han Sen y Queen conocían el sonido, y sus rostros cambiaron de expresión.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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