Super gen - Capítulo 613
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613: Capítulo 613 – Oportunidad 613: Capítulo 613 – Oportunidad Editor: Nyoi-Bo Studio Han Sen reconoció que el sonido pertenecía al pavo real que encontraron anteriormente, el cual había recibido una fea picadura en el rostro.
Voló lejos luego de eso, y no creían que lo encontrarían tan pronto de nuevo.
—Sus gritos son de dolor y sufrimiento.
¿Es acaso por el veneno?
—preguntó la Reina, mirando en la dirección en la que venían los chillidos.
Si en verdad se debía al veneno, sería la oportunidad perfecta para que los humanos mataran a una súper criatura.
La primera de la historia.
—¡Vayamos a descubrirlo!
—dijo Han Sen.
Su rostro estaba vibrando con emoción, y se veía genuinamente feliz al respecto.
Si lograba cazar a una súper criatura con mínimos esfuerzos, incluso si no recibía un alma bestia, simplemente comer su carne sería suficiente.
Se miraron el uno al otro y supieron lo que el otro pensaba.
La Reina le ordenó a la gran ballena que zarpara en dirección del pavo real que gritaba.
El ave gritaba tan fuerte, que parecía que podía romper la atmósfera.
Las criaturas en la proximidad veían aterrorizadas, y las que volaban por los aires parecían evadirla a toda costa.
Zarparon por otras cuatro millas antes de ver una isla en el horizonte.
Era sorprendentemente pequeña, no era un coral pequeño que sobresalía del océano.
El pavo real estaba ahí parado con un rostro podrido.
Estaba rojo con ampollas infectadas, pus y sangre se derramaban de sus heridas.
—En verdad debe de ser el veneno, que continúa haciendo su horripilante magia —dijo Han Sen, espantado.
Estaba feliz de que el pavo real estuviera en esa condición, evidentemente luchando contra el veneno que lo afligía.
Pero le preocupaba no saber si podría consumir la carne, viendo cuán efectivo y prolongado era el veneno.
La Reina le ordenó a la ballena que se detuviera a una buena distancia del ave.
No quería acercarse arriesgadamente.
E incluso si la súper criatura estaba sufriendo un dolor significativo, seguía siendo una súper criatura.
Era posible que no logren matarla de todos modos.
Ni siquiera estaban seguros de cuán enfermo estaba el pavo real, y probablemente terminarían muertos si se acercaban sin saberlo.
—Aún puede gritar bastante.
Es probable que aún tenga energías.
¿Quizá deberíamos esperar aquí por unos cuantos días y ver cómo termina?
—sugirió Han Sen.
Mientras más esperaran, más débil se volvería la criatura.
Si iban a arriesgar sus vidas en un intento de matar a una súper criatura envenenada, les sería mejor hacerlo más tarde que temprano.
Pero apenas luego de que Han Sen dijera eso, el mar alrededor de donde se encontraban empezó a escupir olas de unas cuantas docenas de metros.
Una criatura púrpura gigante con tenazas de metal emergió de las olas turbias.
Su blanco definitivamente era el pavo real.
La langosta gigante púrpura estaba de vuelta.
Sin haber obtenido nada de la isla anteriormente, parecía querer vengarse del pavo real herido que lo había acosado.
El pavo real estaba envenenado en el rostro, parecía que las toxinas le habían afectado el cerebro.
No parecía tan inteligente o reactivo como antes.
La langosta ya había atrapado una de sus alas con sus tenazas.
Era imposible que el pavo real se liberara del agarre de la langosta.
Revoleaba sus alas lo más que podía, pero no podía escapar.
Mientras más forcejeaba, más plumas de sus alas caían.
El pavo real estaba furioso.
Abrió sus plumas para revelar sus puntos azules y llenó el área de luz azul tóxica.
Al igual que la ocasión anterior, la langosta parecía estar ebria.
Pero parecía que la langosta sabía que eso ocurriría, así que siguió sujetando el ala del pavo real.
Sin importar qué tan ferozmente el pavo real intentase deshacerse de su atacante, el agarre de la langosta no aflojaría.
Además, la coraza de la langosta era demasiado dura.
No había nada que el pavo real pudiera hacer.
Eventualmente el ala atrapada empezó a sangrar y penachos de plumas bailaron por el aire a su alrededor, acolchando el duro mar.
Mientras ambos monstruos peleaban, la Reina cerró sus ojos y se volteó para evadir los efectos de la luz azul.
Aunque estaba a una buena distancia de ellos, la luz era poderosa y se esparcía rápidamente.
Mirarla por un segundo podría hacer que uno se sienta mareado, y en el mar, era posible que Reina cayera y se ahogara.
Han Sen parecía estar haciendo lo mismo, pero activó su cerradura genética.
Con sus sentidos, ni siquiera debía mirar en su dirección para observar todo lo que ocurría.
“El pavo real podrá ser un enemigo extremadamente poderoso, pero bajo los efectos de esa picadura venenosa y la arremetida de la langosta, ya debe de estar cerca de morir”, pensó Han Sen.
Luego se puso a pensar cómo podría beneficiarse de esta situación.
El coral en el que se encontraban las criaturas empezó a romperse y las olas hervían con la agitación de la batalla.
El coral no podía sostener el peso de los monstruos y empezó a derrumbarse.
La coraza de la langosta era obscenamente resistente, y esta intentó arrastrar al pavo real a las profundidades con sus pinzas.
Todo lo que el pavo real podía hacer es era picotear la coraza, inútilmente.
Aunque el pavo real se resistía, el colapso del coral significaba una tumba acuática segura para él.
“¿Cómo es que la langosta no se envenenó también?”, pensaba Han Sen.
Pero al ver lo que ocurría, el no acercarse para atacar resultó ser algo bueno.
Si lo hacían, quizá habrían muerto con la aparición de la langosta.
¡Bum!
Tres horas después, el arrecife colapsó y el pavo real se hundió con él.
Aunque el pavo real siguió emitiendo sus rayos de luz adormecedora, no era tan efectiva como antes.
No afecto a Han Sen y la Reina de manera significativa.
La Reina se volteó y miró al mar.
Vio un débil brillo de luz azul y un mar que se enfureció con los revoloteos alocados del pavo real.
Grandes olas chocaban una con otra, por encima de donde este se había hundido a su inevitable perdición.
—Qué criatura tan horrible.
Habría sido demasiado difícil que nosotros la enfrentemos —dijo Reina, suspirando.
—Nos habría sido imposible matarla, sí.
Pero ahora tenemos una oportunidad —dijo Han Sen, mirando las incansables olas con ojos codiciosos.
Quizá no pudieron matar al pavo real envenenado, pero ahora este había sido atacado por la langosta y arrastrado a las profundidades del mar.
Iba a morir de cualquier forma.
Quizá esta era su oportunidad para una caza fácil.
Pero aun así, Han Sen no se atrevía a intentar robar la presa de la langosta directamente.
No tenía la fuerza suficiente y lo sabía.
Pero si lo hacía rápidamente, había una chance de que obtuviera el alma bestia.
—¿Qué estás haciendo?
—dijo la Reina, frunciendo el ceño y mirando a Han Sen.
—Espera aquí, ¿de acuerdo?
—dijo Han Sen.
Luego, se sumergió rápidamente al mar.
El zorro de plata aún estaba en el hombro de Han Sen.
Utilizó sus pezuñas para sujetarse de su hombro, y se sumergió con él.
Ya que los dos monstruos aún estaban forcejeando en el mar, las corrientes del agua eran algo impredecibles.
En ciertos momentos, Han Sen daría vueltas debido a fluctuaciones alocadas en la corriente.
En verdad le resultaba difícil nadar bien.
Afortunadamente podía respirar bajo el agua.
Gracias a eso, no temía ahogarse.
El único problema era que estaba nadando más lentamente de lo que quería.
La langosta estaba haciendo su mejor intento de arrastrar al pavo real a las profundidades del mar.
Aunque el pavo real intentaba resistirse, era fútil.
La langosta lo estaba arrastrando cada vez más profundo.
Han Sen persiguió a ambas criaturas dentro de las oscuras aguas.
Observó lo que ocurría cuidadosamente, esperando que llegase la oportunidad perfecta para atacar.
Aunque el pavo real no era bueno en peleas bajo agua, aún se desempeñaba respetablemente.
No parecía que sería asesinado por la langosta pronto.
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