Super gen - Capítulo 619
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619: Capítulo 619 – Te Seguiré 619: Capítulo 619 – Te Seguiré Editor: Nyoi-Bo Studio Luego de hablar con Zhu Ting, Yang Manli también llamó.
Han Sen habló con ella por un tiempo y expresó su deseo de que ella se mantuviera disponible y preparada para lo que se avecinaba.
No había nada que Han Sen pudiera hacer ahora mismo, ya que estaba cerca de la Playa Piedra Blanca.
Regresar a los campos de hielo con tan poco aviso sería difícil.
Incluso regresar en un mes sería un gran logro.
Luego de terminar su discusión con Yang Manli, Han Sen llamó a Huangfu Pingqing.
Quería comprar un mapa de ella, uno que lo guiara de vuelta a los campos de hielo.
—¿Estás en Playa Piedra Blanca?
¿En verdad estás en Playa Piedra Blanca?
—dijo Huangfu Pingqing, viéndose bastante sorprendida.
—¿Es una gran sorpresa que esté aquí, en Playa Piedra Blanca?
—dijo Han Sen, y la miró extrañado.
—Entonces debes de estar cerca del refugio Piedra Blanca.
Lo estás, ¿no?
—preguntó Huangfu Pingqing, saltando la parte en donde daba una respuesta directa.
—Si —dijo Han Sen con los ojos bien abiertos—.
¿Tú no estás aquí también, o sí?
—Sí, estoy aquí.
Espérame en el Refugio Arena Blanca por dos días e iré a verte —dijo Huangfu y luego colgó.
Han Sen quedó sin palabras y se sintió algo insultado.
Se dijo a sí mismo, “No necesitabas colgar tan apresuradamente.
Ni siquiera me diste la oportunidad de decirte que la Reina está conmigo”.
Luego de esperar un día, el perno de hierro Z fue entregado.
Han Sen fue al campo de arquería para probar la fuerza de su nueva ballesta de pavo real.
Han Sen cargó un perno, apuntó a un blanco de platino, y estiró del gatilló.
El perno fue liberado con un haz de luz azul como su guía.
¡Bum!
El grueso blanco de platino fue hecho pedazos, lo cual sorprendió a Han Sen.
—¡Rayos!
¡Esto es genial!
—gritó, sobrecogido con gran regocijo.
Que semejante poder viniera de un perno de hierro Z ordinario era tremendo.
Si lograba obtener pernos de alma bestia de sangre sagrada, el poder que estas tendrían de seguro sería desquiciado.
Era probable que incluso puedan atravesar el cuerpo de una súper criatura.
“Iré a la montaña a matar al Rey Halcón del Cielo.” Cuando Han Sen pensaba en el Rey Halcón del Cielo, su corazón ardía con el deseo de matarlo.
Entrando al refugio de nuevo, la Reina dijo que había logrado contactar con Tirano.
Él y el resto del grupo estarían ahí en unos días.
—Eso quiere decir que no estamos demasiado lejos de los campos de hielo —dijo Han Sen, sorprendido.
—Viajando por mar, tomaría un mes, incluso si estuviéramos libres de peligro o cualquier otra interrupción durante el viaje —dijo la Reina.
—En ese caso, olvídalo —dijo Han Sen.
Quería evitar el océano por el momento.
Actualmente deseaba caminar a donde debía ir, para evitar atraer la ira de criaturas del océano como la langosta.
—Deberíamos esperar a que Tirano llegue.
Propondré tu inclusión al grupo de nuevo, pero esta vez, estoy segura de que no habrán problemas —le dijo Reina a Han Sen, súbitamente.
—No, está bien.
No me gusta demasiado trabajar con otros —dijo Han Sen.
Luego de lo que ocurrió, se dio cuenta de que estar junto con otros no era tan beneficial como había pensado.
Aún existía la posibilidad de que sea superado por una súper criatura.
Y si no estaba con un grupo de gente en el cual pudiera depositar su completa fe y confianza, sería tonto ponerse en situaciones de vida o muerte con ellos de manera regular.
Han Sen buscaba personas en las que pudiera confiar, y Tirano y los demás no se ajustaban a esa descripción.
Predijo muchos problemas que podrían surgir si permanecía con ellos.
—¿Por qué?
—preguntó Reina, frunciendo el ceño.
—Puedo trabajar contigo, pero no puedo hacerlo con Tirano y los demás —confesó Han Sen.
Con toda franqueza, Han Sen menospreciaba a Tirano y el resto del grupo de la Reina.
Quería que sus compañeros estuvieran al menos al nivel de la Reina; de otra manera, enfrentarse a súper criaturas sería un emprendimiento fútil.
La Reina miró a Han Sen como si ella estuviese en profunda reflexión, sin decir nada.
Parecía que ella quería leer lo que ocurría en el corazón de Han Sen.
—Ah, sí.
La Pingqing mayor viene mañana.
Luego de que me reúna con ella, iré a cazar.
No regresaré aún —dijo Han Sen.
—¿A dónde vas?
—preguntó la Reina.
—A Montaña Pilar del Cielo —respondió Han Sen.
No creía que había razón para ocultar su destinación, así que se lo dijo directamente.
Cuando la Reina escuchó el nombre, se detuvo.
Luego de pensar por un momento, le dijo a Han Sen: —Quizá haya súper criaturas ahí.
Deberías esperar algunos días más para poder ir todos juntos.
Han Sen consideró su proposición, y no parecía una mala idea.
Cuando investigó acerca del lugar, había leído de la posibilidad de que una súper criatura estuviera ahí, también.
Si la Reina y su gente querían ir ahí, estaba bien.
Mientras más personas hubiera, habría más distracciones en caso de que un monstro atacara y debieran escapar.
Al segundo día, Huangfu Pingqing llegó justo como dijo que haría.
Al ver a Han Sen con la Reina, sus hermosos ojos se abrieron notablemente y su boca no se cerró.
—¿Por qué están ustedes dos juntos?
—preguntó Pingqing, con una expresión de confusión.
—Quiero invitar a Han Sen a que se una a mi equipo —respondió la Reina.
—¿Lo estás invitando a tu equipo?
—dijo Huangfu Pingqing.
Pensó que sus oídos no estaban funcionando por un momento.
Que la Reina invite personalmente a alguien a su equipo era una ocurrencia rara.
Y Han Sen sólo había estado en el Segundo Santuario de Dios por un año.
Ella realmente no entendía por qué la Reina lo querría en su equipo.
Ella entendía cómo funcionaba el equipo de la Reina.
Las personas que se unían eran lo mejor de lo mejor; eran los mejores de quienes habían logrado desbloquear su primera cerradura genética.
Han Sen no parecía calificar sin importar por donde se lo mire.
—Él rechazó—dijo la Reina, firmemente.
Eso le fue una gran sorpresa para Huangfu Pingqing.
Ella quedó sin palabras, y todo lo que podía hacer era mirar a Han Sen con ojos incrédulos.
La Reina había invitado a Han Sen a unirse a su equipo, pero Han Sen rechazó su oferta.
Esto era como un cuento de hadas, algo que nadie creería.
Si no fuera la propia la Reina quien le había dicho eso, ella no habría creído la noticia.
Han Sen simplemente rió y dijo: —La Reina sólo está bromeando.
No es que no quiero unirme, sino que hay alguien en el equipo que no quiere que me una.
—¿Quién?
—dijo Pingqing.
Ella encontró esa explicación más creíble.
¿Pero quién iría en contra de los deseos de la Reina?
Han Sen le contó rápidamente la historia de lo que ocurrió cuando su posición en el equipo fue anunciada inicialmente a los miembros del grupo, y sobre la fuerte objeción de Tirano a que se una.
—Conozco a este Tirano.
Su ego es demasiado grande.
Es demasiado arrogante.
Y a excepción de Hermana Mayor, no toma a nadie más en serio.
Que objetara a tu incorporación no es una sorpresa —dijo Huangfu Pingqing.
Parecía empezar a entender la situación más y más.
Luego continuó diciendo—: Pero ese sujeto es algo especial.
De todos los evolucionados que desbloquearon su primera cerradura genética, ciertamente es el más poderoso de todos.
Sin dudas es el más fuerte del equipo, sin contar a Hermana Mayor.
La Reina, quien aún estaba parada ahí escuchando la discusión, súbitamente dijo: —Si estás dispuesto a unirte al grupo, entonces propondré tu membresía una vez más.
Si eres rechazado de nuevo, entonces renunciaré al grupo y te seguiré.
En ese momento, Huangfu Pingqing quedó petrificada, como si hubiera visto algo terrorífico.
Todo lo que podía hacer era mirar fijamente a Han Sen y la Reina.
Pensó que su cerebro era demasiado pequeño para lidiar con las complejidades de la situación, y ya no tenía idea de qué estaba ocurriendo.
Era difícil imaginarse que la Reina, de todas las personas, diría algo como esto.
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