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Super gen - Capítulo 637

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637: Capítulo 637 – Corazón de Lealtad 637: Capítulo 637 – Corazón de Lealtad Editor: Nyoi-Bo Studio Chen Ran vio que Han Sen sacaba una ballesta y la apuntaba hacia él.

Dijo con desdén: —Pensaba que eras la clase de hombre que portaría verdaderos armamentos.

Tú sabes, las armas grandes; no una ballesta.

Chen Ran había estado en el Segundo Santuario de Dios por mucho tiempo, y había visto muchas cosas en su tiempo aquí.

Incluso había visto una ballesta de sangre sagrada usada en conjunto con un perno de sangre sagrada.

Ran pensaba que una ballesta sería inútil contra él.

Pero por otro lado, si se trataba de un arco ordinario, Chen Ran tendría algunas reservaciones.

El poder de un arco derivaba del poder de su usuario, y tales armas podían ser imbuidas con propiedades mágicas y otros poderes especiales; y por ello, intentaría evitar ser alcanzado por cualquier flecha.

Pero el poder de una ballesta siempre se derivaba de su fabricación inicial.

Había un límite al poder que tenían.

Incluso un perno de sangre sagrada sería inútil contra un élite como él.

Chen Ran continuó arremetiendo con su espada Anser, cada vez con mayor fuerza y velocidad.

¡Pang!

Han Sen estiró del gatillo y un destello negro salió de la boca de la ballesta.

El perno estaba frente al rostro de Chen Ran.

La expresión de Chen Ran cambió, pues no esperaba que un perno poseyera una velocidad tan horripilante.

Y ya que fue disparada desde una distancia corta, no parecía probable que pudiera evadirla.

Pero Chen Ran era un viejo temible, y su velocidad de reacción no tenía igual.

Con la espada Anser, bloqueó el perno de pluma negra.

¡Dong!

La hoja desvió el perno, pero a un gran costo.

La espada Anser de sangre sagrada frenesí se rompió por la mitad, con pequeños pedazos saliendo disparados en diferentes direcciones.

Empujó a Chen Ran hacia atrás, dejando marcas de arrastre en la tierra de dos o tres metros.

¡Pop!

La boca de Chen Ran derramó sangre.

Con gran sorpresa, sus ojos se fijaron en la ballesta que estaba en manos de Han Sen.

No podía creer que una ballesta poseyera tanto poder.

Han Sen vio inmediatamente que el perno no mató a Chen Ran, así que sin dudar, cargó otro y disparó de nuevo.

El haz negro se disparó hacia Chen Ran una vez más.

Chen Ran gritó, mientras nubes lo rodeaban y escondían su cuerpo entero en grandes montículos de algodón.

Luego, voló para alejarse inmediatamente del segundo perno.

“Siete Giros de la familia Chen es en verdad muy poderoso”.

Han Sen admiraba el apresurado escape de su enemigo, pero sus manos no dejaron de moverse.

Una vez más, cargó y disparó un perno tras otro, sin permitirle a Chen Ran escapar.

Además, no esperaba que la ballesta de Han Sen disparase tan rápidamente.

Era casi como una pistola.

Chen Ran observó los pernos negros elevarse por encima de él en el cielo, y el miedo lo enloqueció.

Si llorar le brindara misericordia, sus ojos estarían sollozando frente a Han Sen.

Chen Ran apretó los dientes, volando como un ave extraña sin cabeza en aire.

Siguió revoleándose de izquierda a derecha con los movimientos más extraños.

Era más inteligente que un ave de verdad.

Pero sin importar cuán fuerte y ágil sea, incluso él no podía evadir la oleada pernos que venían hacia él.

Luego de evadir cuatro pernos, ya no lograría evadir el resto.

¡Pang!

¡Pang!

Chen Ran apenas pudo evadir los dos siguientes, pero las corrientes de viento que acompañaban a los pernos lo estremecían tanto que más sangre se derramó de su boca.

Ya no podía mantener su postura.

Al siguiente instante, una ráfaga de pernos atravesó su cuerpo.

Los pernos atravesaron la armadura de sangre sagrada que llevaba puesta como cuchillos calientes que cortaban manteca.

El increíble poder de los pernos lo lanzó volando y girando una docena de metros, atrapándolo en una montaña cercana.

Huang Mian gritó, y mientras lo hacía, Han Sen se volteó a disparar otro perno hacia él.

¡Pang!

El perno quebró la espada de Huang Mian y la convirtió en poco más que brillo, y aun así, su velocidad no fue impedida.

Continuó y cortó su brazo derecho.

Huang Mian no reaccionó, como si no hubiera sentido nada del perno que atravesó su brazo.

Enojado, dirigió su puño al rostro de Han Sen.

—¿Qué beneficio te ha brindado Chen Ran?

¿Por qué deseas tanto entregar tu vida por él?

—dijo Han Sen.

Dio un paso atrás y evadió el puño de Huang Mian.

Las habilidades de puño de Huang Mian eran muy inferiores a sus habilidades con espada, y por tanto no eran una amenaza para Han Sen.

—El me salvó la vida, y por tanto, ¡debo regresarle el favor!

—dijo Huang Mian, apretó los dientes y empezó a arrojar más golpes.

—Entonces te lo permitiré—dijo Han Sen y golpeó la cabeza de Han Sen, lo cual causó que cayera.

Las otras personas que habían acompañado a Chen Ran ya se encontraban corriendo a las montañas a estas alturas.

Una figura poderosa como Chen Ran había sido derrotada por un perno, y temiendo que lo mismo les acurriera a ellos, corrieron deseando tener un par extra de piernas para poder huir a una mayor velocidad.

No podían imaginarse cómo una ballesta tan diabólica podía existir.

Era igual a una pistola, y con un poder tan temible, era más poderosa de lo que tenía derecho a ser.

Han Sen no se molestaba en perseguir a los rufianes que huían, y en lugar de eso, se dirigió a la montaña donde se encontraba Chen Ran.

El cuerpo de Chen Ran tenía cuatro pernos ensangrentados clavados en él, pero aún no había muerto.

Intentó remover las plumas pero no pudo.

Yendo hacia adelante, las plumas eran suaves como la seda, pero estirándolas hacia atrás, cortaban como hojas filosas.

Si intentaba sacárselas, los órganos y huesos dentro de él serían destruidos.

—Rayos, Chen Ran, odio decirlo, pero es cierto; nada de esto necesitaba ocurrir —dijo Han Sen sonriendo, mientras estaba parado al lado del cuerpo arruinado de Chen Ran.

Los ojos de Han Sen recorrían de arriba abajo a su enemigo derrotado, casi sin vida.

—Han Sen, ¿cómo te atreves a matarme?

La familia Chen tendrá su venganza.

¡Un mundo de dolor será lo único que obtendrás de esto!

—le dijo Chen Ran a Han Sen, lleno de ira.

Pero la sangre se derramaba de sus labios, ahogando las palabras que deseaba decirle a Han Sen.

Lo que podía haber sido una advertencia desconcertante terminó siendo una vista lamentable.

—Si quieres vivir, dime el secreto para aprender Siete Giros —dijo Han Sen, ofreciéndole un trato a Chen Ran, sonriendo.

La boca de Chen Ran estaba llena de sangre mientras rio y dijo: —Chico, cuando vine por primera vez a estas tierras, tu padre ni siquiera había nacido.

¿Cómo te atreves a darme un ultimátum así?

¡Ja!

Chen Ran escupió sangre al rostro de Han Sen.

Luego apretó los dientes, lo cual volvió negra a la sangre en su boca.

Luego su pulso se detuvo.

Estaba muerto.

Han Sen examinó su cuerpo, para asegurarse de ello.

Han Sen miró a Chen Ran sorprendido.

No esperaba que este viejo lobo malvado fuera tan atrevido como para envenenarse para morir por su cuenta.

“En verdad no debo subestimar a figuras prominentes de familias tan grandes.

Su lealtad es casi terrorífica.” Han Sen pensó al respecto un poco más.

Luego encendió una fogata para quemar el cuerpo de Chen Ran.

Si alguien de la familia Chen venía tras él, su desaparición le daría credibilidad a cualquier historia que Han Sen decidiera dar.

Han Sen también consideraba que quemar su cuerpo sería considerado una buena acción a los ojos de cualquier poder superior que pudiera estar observando.

No sería algo muy noble dejar su cuerpo para que se pudriera en la naturaleza, después de todo.

Pero antes de que Han Sen encendiera el cadáver de Chen Ran, su cuerpo sin vida súbitamente revivió.

Saltó y exclamó: —¡No, no, no!

¡Detente!

¡Podemos hablarlo!

¿Dijiste que te gustaría aprender Siete Giros?

¡Puedo enseñarte!

¡Puedo enseñarte!

Los ojos de Han Sen se abrieron de par en par y quedó parado sin moverse, mirando a Chen Ran por un buen rato.

Luego de mucho tiempo, Han Sen juró en su mente “Lealtad, ¿eh?

No puedo creer que estaba dispuesto a creer que este viejo tenía cualquier pizca.

¡Estoy muy enfadado!”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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