Super gen - Capítulo 766
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- Capítulo 766 - 766 Capítulo 766 - Fruto del Cactus
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766: Capítulo 766 – Fruto del Cactus 766: Capítulo 766 – Fruto del Cactus Editor: Nyoi-Bo Studio —Espérame aquí y no te muevas —le dijo Han Sen a Zhou Yumei.
La llevó a una buena distancia y le dejó algunos suministros.
El zorro plateado y Pequeña Naranja también se quedaron con ella.
Regresó al cactus, solo trayendo al hada con él.
Enfrentando a esas terribles súper criaturas, solo el hada, que era una súper criatura adulta, podría dar pelea.
El zorro plateado todavía era muy joven, por lo que no habría sido muy útil allí.
Sin embargo, Han Sen no se atrevió a acercarse al rinoceronte cuando regreso.
Se escondió y lo observó con atención.
Una vez que la batalla se desatara entre el trío de súper criaturas, Han Sen evaluaría las condiciones y luego decidiría si debía o no intervenir.
El hada y el angelito eran de la clase súper, mientras que Han Sen estaba un poco por debajo de eso.
El hada y el angelito definitivamente podrían mantenerse vivos por un tiempo, pero no podía decirse lo mismo de Han Sen.
Si fuera posible, Han Sen mantendría su distancia del cactus y permitiría al hada y al angelito obtener el objeto que deseaba.
A medida que pasaba el tiempo, la fruta arrugada del cactus creció a casi el mismo tamaño que una pelota de baloncesto.
La piel púrpura y arrugada hacía que se pareciera a una papa dulce.
Pero también tenía muchos puntos y pelo.
Si esta cosa no hubiera crecido en un cactus, no se habría destacado del vegetal promedio en absoluto.
No se veía brillante y santa como el durazno que una vez tuvo el placer de comer.
Pero el rinoceronte blanco y el ave fénix negro eran indudablemente de un nivel de poder más alto que el oso negro.
Estas eran súper criaturas adultas de segunda generación, y fácilmente ocupaban escalón superior de nivel de poder de todo el Segundo Santuario de Dios.
Estas criaturas no eran las súper criaturas de primera generación promedio con las cuales Han Sen compitió por el durazno.
Han Sen los observó durante dos días y, lentamente, la fruta comenzó a madurar.
Hizo que el fénix negro y la criatura envuelta en la nube se sintieran ansiosos y apurados.
El fénix de llamas negras se acercó más al cactus, al igual que las nubes oscuras.
Parecía que el cielo se estaba cayendo, y que la tierra estaba a punto de ser aplastada.
El rinoceronte ya no tenía los ojos cerrados ahora, tampoco.
Se paró junto al cactus.
Cuando el rinoceronte se movió para pararse ahí, el fénix de llama negra y la nube oscura retrocedieron más.
Realmente le tenían miedo.
¡Pam!
Una grieta se formó en la parte superior de la fruta.
Y fuera de ella, un gas púrpura se filtró.
Era como un sueño y envolvía toda la fruta.
El rinoceronte brillaba con una luz sagrada, y su cuerpo gigante comenzó a volar.
Ascendió hacia la bruma púrpura.
El fénix de llamas negras chilló ruidosamente, agitó sus ardientes alas y liberó terribles olas de calor.
Se escucharon truenos dentro de la nube en el cielo, y esta desató una tormenta de lluvia temible en las tierras debajo de ella.
En medio de los truenos, Han Sen pudo captar los débiles gruñidos de un monstruo oculto.
«¡Luchen!
¡Vamos, luchen!» Han Sen los animó a luchar en su corazón.
Los quería fuera del camino, para poder llevarse el botín para sí mismo.
El fénix de llama negra y la criatura de la nube estaban increíblemente enojados, y rugían de rabia.
Pero aun así, no se atrevieron a acercarse al rinoceronte.
«¡Oh, no!
¿Cómo pueden ustedes dos hacerme esto?
Debería ser dos contra uno, ¿cómo pueden sentarse y mirar?» La mandíbula de Han Sen casi se soltó.
Sin embargo, el rinoceronte abrió la boca y se inclinó hacia delante para comer la fruta arrugada, que estaba envuelta en una niebla púrpura.
El fénix y la nube solo siguieron gritándole al rinoceronte, quedándose en donde estaban.
¡Ñam!
Han Sen esperaba el loco espectáculo de una súper batalla, pero no ocurrió nada parecido.
El rinoceronte blanco se tragó la fruta y la niebla sin oposición, mientras que el fénix y la nube no se movieron ni una pulgada durante todo ese tiempo.
El corazón de Han Sen se hundió, pero todavía estaba sorprendido de cuán intimidante era el poder del rinoceronte.
El fénix negro era una criatura aterradora, una verdadera leyenda, y sin embargo tenía mucho miedo de atacar.
Todo lo que hizo fue ver al rinoceronte engullir la fruta.
Han Sen recordó el tiempo que paso en el oasis y cómo robaron el jugo de coco del rinoceronte.
Si el rinoceronte realmente se hubiera enfurecido con ellos, no habría habido nada que el hada o el angelito pudieran haber hecho para ayudar.
Ese pensamiento envió un escalofrío por la espalda de Han Sen.
El fénix de llama negra y la nube vieron al rinoceronte comerse la fruta pero no se iban.
Parecía como si estuvieran esperando algo, y esto hizo que Han Sen sintiera curiosidad.
«El rinoceronte blanco se comió la fruta; ¿qué están esperando?
¿Es el cactus comestible?
No debería de serlo, ya que está lleno de espinas», pensó Han Sen mientras miraba la parte superior del cactus que había sido despejada por las fauces del rinoceronte ¡Bum!
Pero entonces Han Sen se confundió.
El rinoceronte que comió la fruta dio un salto en el lugar donde estaba, y cuando cayó, su cuerpo gigante sacudió todo el desierto.
Han Sen miró al rinoceronte blanco, pensando que algo debía estar mal.
La luz santa del rinoceronte se estaba volviendo más y más brillante, y no disminuía la velocidad.
Estaba emanando de su cuerpo como múltiples reflectores.
Han Sen usó rápidamente su aura dongxuan para escanear al rinoceronte.
Sin embargo, estaba bastante lejos, por lo que no podía sentirlo con tanta claridad.
Pero el flujo de energía dentro del rinoceronte era como una erupción volcánica, y Han Sen ni siquiera tuvo que usar sus habilidades sensoriales especiales para observarlo.
Se podía ver simple vista.
¡Crac!
La piel de jade del rinoceronte blanco comenzó a agrietarse como barro seco.
Sangre brotó de su piel quebrantada.
«¡Oh, no!
¿El rinoceronte consumió demasiados nutrientes a la vez?
Tal vez su cuerpo no puede tomar tanto, y lo destruirán».
Los ojos de Han Sen casi se cayeron de sus cuencas al verlo.
En esa aterradora y santa luz, la piel del rinoceronte siguió agrietándose.
En un segundo, el rinoceronte blanco se había convertido en un rinoceronte rojo.
Era como un monstruo del infierno, que acababa de participar en un baño de sangre.
—¡Roar!
—el rinoceronte blanco gritaba al cielo, como si estuviera hablando con el creador.
Más y más luz sagrada salió de él, y luego, desató una mini bomba atómica a cierta distancia.
La zona hacia la que se disparó fue completamente aniquilada en un destello de luz cegadora, y todo lo que quedó fue un cráter en la arena.
El ave fénix de llama negra agitaba frenéticamente sus alas, y parecía tentada de acercarse al rinoceronte.
La nube ya había decidido descender, mientras un trueno retumbaba dentro de ella.
Parecía muy interesada en lo que le estaba pasando al rinoceronte.
«¡Santo cielo!
Los dos no se van.
¿Es porque quieren comerse al rinoceronte blanco una vez que caiga?» La mente de Han Sen era un desastre, tratando de entender lo que estaba pasando.
El fénix negro y la nube casi no se movían ahora, permanecían donde estaban y observaban cómo se rompía el cuerpo del rinoceronte.
Han Sen también estaba esperando pacientemente.
Todavía esperaba poder obtener algo de todo este asunto.
Al ver la sangre del rinoceronte blanco derramándose en la arena negra, Han Sen se sintió bastante mal.
Sin embargo, no por las razones que uno pensaría.
Pensó que todo ese sangrado era una gran pérdida, y Han Sen solo podía imaginarse lo que tales grandes y poderosas cantidades de sangre podrían hacer por su sentencia de muerte.
Sólo el cielo sabía cuánto evolucionaría.