Susurro a la distancia - Capítulo 1
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
1: Notificaciones del destino 1: Notificaciones del destino El celular vibró con suavidad sobre la mesa de noche.
Una notificación de Youtube apareció en la pantalla: “LiliSaito ha comenzado una transmisión en vivo.” Joseph, acostado en su cama, giró lentamente para alcanzarlo.
Era tarde, casi la medianoche, pero no tenía sueño.
Esa hora en la que el mundo se apaga, pero su mente despierta.
Hacía meses que no dejaba de ver los lives de esa chica dominicana de acento dulce y risa contagiosa.
No la conocía realmente, pero su rostro se había vuelto familiar, casi necesario.
Sin pensarlo demasiado, se unió al directo.
—¡Hola a todos!
—saludó Lili desde una habitación iluminada con luces cálidas—.
Hoy me dio con cantar un poquito, ¿quién se queda conmigo un rato?
Joseph sonrió.
Su voz lo envolvía como una canción de cuna.
No tenía miles de espectadores, solo unos cuantos fieles que comentaban con entusiasmo.
A Joseph le gustaba eso: lo íntimo, lo cercano.
Escribió en el chat: “Siempre es un buen día si cantas tú.” Lili se detuvo un segundo, leyó el mensaje y soltó una risita.
—Joseph_507… tú otra vez por aquí.
Ya eres de la casa, ¿eh?
Él sintió cómo el corazón le dio un pequeño vuelco.
Era la primera vez que decía su nombre en voz alta.
Después de la canción, siguió hablando con los pocos que quedaban conectados.
Y cuando todo terminó, ella mandó un mensaje privado en insragram Lili: Gracias por estar siempre.
¿De verdad eres de Panamá?
Joseph: Sí.
Y tú, ¿de verdad cantas así de bonito todos los días en Dominicana?
La conversación continuó.
Palabra tras palabra, se tejía un hilo invisible entre dos islas de vida separadas por el mar.
Hablaron de música, de comida típica, de lo difícil que es confiar en alguien hoy en día, de lo raro que es encontrar conexiones reales en internet.
Pero algo en ellos encajaba, como dos piezas de un mismo rompecabezas lanzadas al azar en el universo digital.
Esa noche no durmieron.
Al amanecer, Joseph le envió una nota de voz.
Su voz ronca, tímida.
—No sé qué soy, si fan o seguidor ni sé si debería decir esto.
Pero… me gusta como cantas Aunque solo te vea por una pantalla.
Del otro lado, Lili lo escuchó en silencio.
El sol comenzaba a colarse entre las cortinas de su cuarto, tiñendo todo de oro.
Apretó el celular contra su pecho y cerró los ojos.
Y en ese instante supo que estaba feliz.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com