Susurro a la distancia - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 Capítulo 17 Antes del ruido
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17: Capítulo 17: Antes del ruido 17: Capítulo 17: Antes del ruido Joseph —¿Te puedo decir algo sin que te alejes?
—preguntó Joseph esa noche, con la voz más baja de lo habitual.
Estaban en videollamada.
Él acostado boca arriba, con el rostro hacia el techo.
Ella sentada frente a la ventana, la luna reflejándose en sus ojos.
—Dímelo —respondió Lili, sin dudar.
Joseph tragó saliva.
Sus palabras venían de días atrás, guardadas.
—A veces tengo miedo de quererte más de lo que debería.
De despertarme y que ya no estés.
De que todo esto haya sido un sueño que solo viví yo.
Lili no dijo nada.
Y ese silencio… le dolió más que cualquier respuesta.
Pero entonces la escuchó moverse.
Se acomodó frente a la cámara.
Su rostro ahora estaba más cerca.
—Yo también tengo miedo, Joseph —dijo por fin—.
Miedo de que este vínculo tan frágil, hecho de canciones y pantallas, no resista el mundo real.
—¿Tú crees que esto sea real?
—preguntó él—.
¿O solo estamos enamorados de la idea?
Lili lo miró.
Y por primera vez, dejó caer el muro.
—Cuando murió mi hermano, dejé de creer que podía conectar con alguien otra vez.
Todo me dolía.
Todo me daba miedo.
Pero contigo… —se le quebró la voz— contigo no tuve que fingir que estaba bien.
Contigo solo… fui.
Y eso no es una idea.
Eso es real.
Joseph cerró los ojos.
Una lágrima le corrió por la sien.
—Yo también perdí algo hace tiempo —dijo él—.
No fue alguien que murió… fue mi confianza.
En mí, en los demás.
Y tú llegaste y lo complicaste todo.
Pero también lo salvaste todo.
Lili se acercó más a la cámara, tan cerca que Joseph pudo ver la humedad en sus pestañas.
—No sé si esto tiene nombre todavía… pero si no es amor, entonces es algo que se le parece tanto… que ya no me importa llamarlo diferente.
Joseph sonrió.
Una sonrisa herida, verdadera.
—Entonces no lo llamemos.
Vivámoslo.
Antes de que el mundo intente definirlo por nosotros.
Se quedaron así, mirándose.
Ni una sola palabra más.
Solo respiración.
Solo presencia.
Ese fue su pacto silencioso.
Una noche sin máscaras.
Un espacio donde el miedo fue compartido y no juzgado.
Donde el “yo también” valió más que cualquier promesa.
Porque a veces, antes del ruido, antes de la fama, antes de que todos opinen… lo único que necesitas es a alguien que se atreva a temblar contigo sin soltarte la mano.
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