Susurro a la distancia - Capítulo 32
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32: Capítulo 32: Antes de presionar “publicar” 32: Capítulo 32: Antes de presionar “publicar” 00:41 a.m.
La habitación de Lili estaba en silencio, pero su cabeza no.
Había cerrado los ojos media hora.
Pero cada vez que intentaba dormir, una sola idea volvía a despertarla: “Mañana todo cambia.” 00:43 a.m.
Joseph revisaba su correo por décima vez.
Todo estaba aprobado.
El video programado.
La distribución lista.
La canción saldría en ocho horas exactas.
Y sin embargo, lo único que no estaba listo… era su corazón.
00:50 a.m.
– Chat privado Lili: ¿Estás despierto?
Joseph: No puedo dormir.
Lili: Yo tampoco.
Joseph: ¿Quieres una llamada sin cámara?
Solo voz.
Lili: Sí.
Solo voz.
La llamada Ambos se escucharon respirar por varios segundos.
Nadie habló al principio.
Solo eso: respirar sabiendo que el otro estaba ahí.
—¿Estás nerviosa?
—preguntó Joseph, al fin.
—Mucho.
Pero no por la canción.
—¿Entonces?
—Porque siento que mañana voy a tener que compartir algo que era solo mío.
Joseph entendió.
—Yo tampoco quiero perder eso.
Silencio.
—¿Qué pasa si a la gente no le gusta?
—preguntó Lili.
—Entonces será la canción más bonita que el mundo no supo escuchar.
—¿Y si les gusta… demasiado?
—Entonces tendremos que aprender a no perdernos entre tanto ruido.
Lo último que no se habían dicho —Joseph… —dijo ella, dudando.
—Dime.
—Hay algo que nunca te confesé.
—¿Qué?
—Cuando te fuiste de El Tecal… lloré en el baño del aeropuerto.
Quise correr tras de ti.
Pero no lo hice.
Me dio miedo.
Joseph tardó en responder.
—¿Miedo de qué?
—De estar sintiendo algo más grande de lo que podía manejar.
De enamorarme y no saber cuándo volvería a verte.
—¿Y ahora?
—Ahora ya no me da miedo.
Solo me da ganas.
Él rió bajo.
Se le quebró un poco la voz.
—Yo también tengo una confesión.
—¿Cuál?
—La canción… no era la única.
Escribí otra.
No la he grabado.
No sé si quiero que salga nunca.
Pero dice tu nombre.
Lili sonrió, con lágrimas en los ojos.
—¿Me la cantarías ahora?
—¿Aunque desafine?
—Especialmente si desafinas.
Y entonces Joseph, con voz temblorosa y sin instrumentos, empezó a cantar, solo para ella: Lili en mis silencios, Lili en mis paisajes, Lili en los acordes que aún no me atrevo a tocar…
Si mañana el mundo mira, ojalá te vea igual que yo: sin luces, sin filtros, pero completamente verdad.
02:07 a.m.
La llamada terminó sin decir “adiós”.
Solo se quedaron en la línea hasta que uno de los dos, o ambos, se durmieron sin querer.
Con los corazones menos pesados.
Y la certeza de que no importa cómo los vea el mundo mañana… ya se tenían esta noche.
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