Susurro a la distancia - Capítulo 34
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- Capítulo 34 - 34 Capítulo 34 Si volvemos a mirarnos
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34: Capítulo 34: Si volvemos a mirarnos 34: Capítulo 34: Si volvemos a mirarnos Tres días después del lanzamiento La canción ya superaba los 10 millones de reproducciones.
Era número uno en tendencias en más de seis países.
Lili y Joseph, sin confirmar nada públicamente, estaban en boca de todos.
Pero en privado… la distancia aún pesaba.
Lili seguía con su agenda apretada.
Joseph trabajaba en el estudio con Alex.
Ambos se escribían… pero menos.
Tal vez por el miedo de decir lo que venía después.
O por no saber cómo sostener algo tan grande desde tan lejos.
El correo El lunes a primera hora, ambos recibieron el mismo mensaje: Asunto: Invitación Oficial – Festival de Música en Vivo – Miami 2025 Nos encantaría contar con la presentación en vivo de “A Destiempo” con ambos artistas sobre el escenario.
Viaje, estadía y producción cubierta.
Fecha: Dentro de dos semanas.
Lili leyó el correo con el corazón acelerado.
Volver a verlo.
Pero no en secreto.
No a solas.
Sino frente al mundo.
La llamada Esa noche, Joseph la llamó.
—¿Lo leíste?
—Sí —respondió ella.
—¿Y?
—¿Y tú?
Ambos rieron, tensos.
—¿Te da miedo?
—preguntó él.
—Mucho.
Silencio.
—No de cantar —añadió ella—.
Sino de mirarte a los ojos y no saber cómo ocultar todo lo que siento.
Joseph bajó la voz.
—¿Y quién dijo que tienes que ocultarlo?
Preparativos paralelos Durante los días siguientes, ambos comenzaron a ensayar.
Lili lo hacía en su estudio en Santo Domingo.
Joseph en Panamá, en una sala acústica con Alex ayudando en los arreglos.
Ambos ensayaban la canción… pero también la manera de contener todo lo que no se habían dicho aún.
—Tienes que decidir cómo vas a mirar a Lili —dijo Alex.
Joseph lo miró en silencio.
—¿Por qué?
—Porque los ojos no mienten.
Y el público lo va a notar antes de que tú lo sepas.
Confesiones cruzadas Una noche antes del viaje a Miami, Lili le envió un audio: “No me molesta que la gente sepa que te quiero.
Me molesta haber pasado tanto tiempo fingiendo que no.” Joseph la escuchó desde su cama.
Y sin responder por texto, la llamó.
—¿Aún tienes miedo?
—le preguntó.
—Sí.
—¿Y quieres que lo dejemos?
Lili pensó.
Y luego respondió: —No.
Porque hay algo más fuerte que el miedo.
Las ganas.
Vuelo a Miami Ambos llegaron por separado, con horarios distintos.
Pero la producción les asignó el mismo hotel.
En pasillos opuestos.
Puertas distintas.
Y aún no se habían visto.
La noche antes del show, Lili no pudo dormir.
Bajó al lobby en pijamas y hoodie.
Y ahí estaba él.
Sentado con una taza de café.
Sin cámaras.
Sin luces.
Solo ellos.
Se miraron por primera vez después de semanas.
—Hola —dijo él.
—Hola —respondió ella.
Y sin más palabras, se abrazaron.
Lento.
Fuerte.
Como si el tiempo se hubiera quedado quieto entre sus brazos.
El día del show Horas antes de subir al escenario, ambos tuvieron una última conversación tras bambalinas.
—Si me tiembla la voz, no mires al público —dijo Joseph.
—¿Y a quién miro?
—A mí.
—¿Y si yo soy la que se quiebra?
Joseph tomó su mano.
—Entonces canto por los dos.
Sobre el escenario El telón se levantó.
Las luces bajaron.
Y el piano comenzó a sonar.
Joseph entró primero.
Lili después.
El público gritó.
Pero ellos no escuchaban.
Solo se miraban.
“Me soñé contigo, antes de conocerte…” Las voces se entrelazaron.
El escenario desapareció.
Y cuando llegó el último verso, no lo cantaron.
Solo se quedaron en silencio… con las manos unidas.
Y el mundo entero, sin necesidad de explicaciones, aplaudió algo más que música.
Aplaudió el amor que, aunque a destiempo… llegó justo donde debía.
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