Susurro a la distancia - Capítulo 44
- Inicio
- Todas las novelas
- Susurro a la distancia
- Capítulo 44 - 44 Capítulo 44 El precio de ser verdad
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
44: Capítulo 44: El precio de ser verdad 44: Capítulo 44: El precio de ser verdad El clip del concierto no solo se volvió viral.
Se volvió incendiario.
En menos de 48 horas, el video había cruzado fronteras.
No eran solo los fans locales quienes hablaban.
Ahora lo hacían periodistas de música en Los Ángeles.
Cadenas de entretenimiento en Corea.
Y medios digitales desde Japón hasta Argentina.
“¿Confirmaron su relación en el escenario?” “¿Quién es Joseph Tamashi en realidad?” “La chica dominicana que conquistó al ídolo fantasma.” Y peor: empezaron a escarbar.
La cara pública de lo privado Joseph tenía un pasado cuidadosamente guardado.
Durante años había trabajado como productor fantasma, prestando su talento a artistas de renombre sin figurar en créditos públicos.
Su voz, su rostro, su firma musical… todo había sido parte de un misterio contractual intencional.
Hasta ahora.
Alguien filtró fotos.
Antiguos contratos.
Incluso un video de una presentación en Japón, cuando aún usaba un nombre artístico diferente.
El mundo entero lo reconocía ahora como el “artista en las sombras”.
Y todos querían una entrevista.
Una explicación.
Un escándalo.
Reacciones inesperadas Algunas agencias empezaron a emitir comunicados.
“Nos reservamos el derecho de actuar legalmente en caso de que Joseph Tamashi incumpla sus acuerdos de confidencialidad artística.” Productores con los que él había trabajado antes comenzaron a deslizar acusaciones.
—“Robó ideas.” —“Se aprovechó del anonimato.” —“Ahora usa una relación para relanzarse.” Joseph no dijo nada.
No publicó.
No respondió.
Pero cada palabra lo estaba rompiendo por dentro.
En la casa – Santo Domingo Lili estaba en la sala, rodeada de papeles, comunicados de prensa, llamadas perdidas.
—¿Qué quieres hacer?
—le preguntó, mirando a Joseph.
Él no respondía.
Estaba sentado frente a la ventana, con la guitarra en el regazo… sin tocar.
—Yo puedo hablar —siguió ella—.
Decir que todo fue parte del show, que no hay relación, que solo fue una actuación.
Joseph giró la cabeza, lentamente.
—¿Eso quieres?
—No.
Pero tal vez lo necesitas.
Él dejó la guitarra en el piso.
—Lo único que necesito… es no perderte.
Lili se acercó.
Se arrodilló frente a él.
—Entonces dime qué hacemos.
Joseph respiró hondo.
—Vamos a contar la verdad.
Pero no la que esperan.
La nuestra.
Conferencia virtual Unos días después, organizaron una transmisión en vivo.
Sin luces de estudio.
Sin escenografía.
Solo una habitación blanca.
Dos sillas.
Y un par de micrófonos.
Joseph habló primero.
—Mi nombre es Joseph Tamashi.
Durante años trabajé detrás de muchas canciones que tal vez conoces, sin recibir crédito público.
Fue mi decisión.
También fue una forma de proteger algo… que ya no quiero esconder.
Luego, Lili: —No estoy aquí para hablar de contratos, ni de fama.
Solo quiero seguir haciendo música con quien entiende lo que duele, lo que sana y lo que callamos durante demasiado tiempo.
Joseph la tomó de la mano.
—No vinimos a confirmar una relación.
Vinimos a sostener una verdad.
Y con eso, cantaron.
La canción que escribieron la noche después de entregarse.
Sin introducción.
Sin explicación.
Solo piel, voz, y corazón.
Repercusiones La industria no tardó en moverse.
Algunas marcas retiraron sus ofertas.
Otros sellos los buscaron con interés renovado.
Pero lo más importante: el público eligió creerles.
Muchos se sintieron más cerca.
Otros se sintieron traicionados.
Pero nadie pudo decir que fue falso.
Porque no lo fue.
Esa noche —¿Crees que perdimos más de lo que ganamos?
—preguntó Lili mientras lavaban los platos.
Joseph la miró.
Le limpió la frente con el dorso de la mano.
—Creo que por primera vez… ganamos algo que nadie puede quitarnos.
Ella lo besó.
—¿Qué cosa?
—Ser nosotros.
Esa noche no hubo sexo.
Ni lágrimas.
Ni música.
Solo dos cuerpos dormidos en una cama pequeña.
Dos almas exhalando al mismo ritmo.
Y una certeza nueva, invisible, que envolvía la habitación: El amor real… no necesita defenderse.
Solo necesita vivirse.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com