Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Susurro a la distancia - Capítulo 48

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Susurro a la distancia
  4. Capítulo 48 - 48 Capítulo 48 Lo que queda cuando te vas
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

48: Capítulo 48: Lo que queda cuando te vas 48: Capítulo 48: Lo que queda cuando te vas Lili – República Dominicana Los días eran más largos.

No porque el sol brillara más, sino porque él ya no estaba.

La casa no había cambiado físicamente, pero todo sonaba distinto.

El café sabía menos dulce.

El teclado se sentía más frío.

El eco de los pasos en el pasillo parecía más fuerte.

Joseph ya no cantaba desde la cocina.

Ya no decía “buenos días” con voz ronca.

Ya no estaba para corregirle los acordes o robarle un bocado del almuerzo.

Y sin embargo… seguía estando en todo.

Lili se despertaba a la misma hora, se sentaba frente al micrófono y hablaba con su audiencia.

Volvió a hacer streams, aunque más breves.

Volvió a sonreír, aunque más suave.

Volvió a cantar, aunque cada canción sonaba distinta.

Una parte del público lo notó.

“Tu voz suena más madura.” “Hay una tristeza bonita en ti, Lili.” “¿Estás bien?” Ella respondía con evasivas.

No porque mintiera, sino porque aún no sabía cómo nombrar esa mezcla de vacío y gratitud.

El álbum comenzó a salir.

Canción por canción.

Una por semana.

La respuesta fue inmediata.

Tendencias.

Reacciones.

Análisis de letra por letra.

Muchos comentaban: “Nunca vi una historia tan auténtica contada así.” “Se nota que hay algo más ahí.” “Esto no se escribe si no te duele.” Y tenían razón.

Cada track era una despedida camuflada.

Una carta que no se pudo enviar.

Una llamada interrumpida.

Una caricia guardada en pentagramas.

Lili no lo llamaba todos los días.

Ni él a ella.

Había un acuerdo tácito: Espacio para extrañarse sin desaparecer.

Pero a veces, en las madrugadas, ella abría la carpeta de grabaciones y reproducía su voz.

—“Sube la tercera nota, amor.

Ahí.” —“No borres ese verso.

Me gusta así, sin perfección.” —“No digas lo que sientes… cántalo.” Y lloraba.

Pero solo un poco.

Solo lo justo para poder seguir.

Joseph – Panamá Volver fue extraño.

El cuarto en casa de sus padres estaba igual.

Pero él ya no lo era.

No podía tocar la guitarra sin imaginar sus dedos en los de ella.

No podía grabar sin recordar cómo Lili se reía cuando él se equivocaba de armonía.

Alex lo notó.

—No estás aquí, bro.

—No sé dónde estoy —respondió Joseph.

Volvió al estudio.

Las paredes estaban repletas de premios y discos de platino… pero ninguna canción tenía la textura de las que hizo con Lili.

Intentó componer solo.

No pudo.

Intentó cantar lo que sentía.

Y salió una nota seca.

Muerta.

—¿Y si ella era la melodía?

—le dijo una vez a Alex.

Alex solo le dio una cerveza y le dio una palmada en el hombro.

—Entonces canta hasta que la vuelvas a encontrar.

Las canciones salían.

Y con cada una, el mundo se volvía más intenso.

Entrevistas.

Peticiones.

Contratos.

El dúo “Lili & Tamashi” era un fenómeno.

Pero lo que más dolía… era que esa historia que el mundo aplaudía, ya no tenía escenario compartido.

Una noche, mientras el cuarto se oscurecía con la lluvia golpeando la ventana, Joseph grabó un audio.

Solo eso.

“No sé si nos estamos alejando o solo preparándonos para encontrarnos otra vez.

Pero te juro que esta historia… no termina así.” Lo envió.

Y no esperó respuesta.

Apagó el celular.

Y durmió.

Por fin.

Lili – minutos después Ella escuchó el audio.

Lo reprodujo tres veces.

No respondió con palabras.

Ni con emojis.

Ni con una nota de voz.

Abrió su libreta.

Escribió una frase: “Entonces cantemos la segunda parte… cuando estemos listos.” Y cerró la tapa.

El capítulo no había terminado.

Solo estaban… respirando entre versos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo