Susurro a la distancia - Capítulo 5
- Inicio
- Todas las novelas
- Susurro a la distancia
- Capítulo 5 - 5 Algo que no se dice
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
5: Algo que no se dice 5: Algo que no se dice Joseph se quedó mirando la pantalla durante varios minutos, incluso después de haber enviado el corazón azul.
No era mucho.
Pero sabía que, en ciertos momentos, los gestos pequeños decían más que las palabras largas.
Desde el stream de hace dos noches, Lili ya no había vuelto a transmitir.
No había historias, ni publicaciones nuevas.
Pero tampoco había desaparecido del todo.
Sus mensajes breves, silenciosos, como quien camina de puntillas para no romper algo frágil, seguían llegando.
Y él los leía con una mezcla de ansiedad y ternura.
Sentía que estaba entrando a un espacio donde no debía hacer ruido.
Donde cada palabra tenía que pensarse dos veces.
Porque algo en ella…
algo estaba roto.
Y él no quería ser quien empujara los pedazos.
En el estudio, Joseph no era el mismo desde hace días.
Editaba mal.
Se perdía entre los compases.
Hasta su compañero, Alex, lo notó.
—¿Tú estás raro, bro?
¿Todo bien?
Joseph solo sonrió.
No iba a explicarlo.
Nadie entendía ese tipo de conexiones cuando no eran “reales”.
Pero esto sí era real.
Real era el silencio entre los mensajes.
Real era la forma en que ella decía su nombre, como si solo con él pudiera bajar la guardia.
Aquella noche, se sentó frente a su laptop.
No para esperar un stream, sino para abrir su galería de videos.
Había grabado algunos de los lives anteriores de Lili, sin decírselo a nadie.
No por fanatismo.
Por miedo a perder esa voz si un día ella dejaba de aparecer.
Reprodujo uno al azar.
Era un directo de hacía dos semanas.
Lili estaba sonriendo, bailando un merengue suave mientras hablaba con el chat.
Pero Joseph notó algo que antes se le había pasado: la sonrisa de sus labios no llegaba a sus ojos.
Había una grieta en su risa, una pausa demasiado larga entre palabras.
Y en un momento, cuando creyó que nadie la veía, bajó la mirada y respiró hondo.
Como quien se recompone.
Como quien vuelve a ponerse la máscara.
Joseph pausó el video.
—Hay algo que no dices, Lili… —murmuró en voz baja—.
Y no sé si me toca saberlo.
Pero quiero estar cuando lo digas.
Pensó en escribirle.
Pero no lo hizo.
Pensó en llamarla.
Pero tampoco lo hizo.
Solo fue a su estante, tomó su libreta de letras —la que siempre usaba cuando no sabía qué decir—, y escribió: “Quisiera que supieras que estoy aprendiendo a tener paciencia contigo.
Que no me iré aunque no hables, aunque no sonrías, aunque no estés.
Porque a veces el amor, o lo que sea que esto es, empieza con la simple decisión de quedarse…
sin exigir nada a cambio.” Cerró la libreta.
Abrió WhatsApp.
Y sin pensarlo demasiado, le mandó una nota de voz.
—No sé si hoy fue un día bueno o malo para ti.
No quiero preguntar.
Solo quería que supieras que aquí estoy, sin prisa, sin presión… pero presente.
Y si algún día quieres hablar, cantar, gritar o solo respirar del otro lado de la línea…
estaré escuchando.
La envió.
Luego apagó la luz.
Y se recostó en la cama con el celular en el pecho, como si al hacerlo pudiera acercarse más a ella.
No sabía que, en ese mismo instante, al otro lado del mar, Lili escuchaba su voz con lágrimas en los ojos y el corazón latiendo tan fuerte que por un momento creyó que él podía oírlo también.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com