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System Nexus Prime: Arsenal - Capítulo 29

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29: Capítulo 29 29: Capítulo 29 Los demás llegan donde se encuentran platicando León y Megan.

Karina se acerca y abraza a Megan por detrás, diciéndole: —Buenos días, amiga.

Veo que estás bien acompañada.— Megan solo se sonroja.

—¿Qué tal si vamos al restaurante a comer y hablamos allí?—, sugirió Duncan.

—Me parece bien—, respondió León.

Se levantaron y se dirigieron a uno de los comedores ubicados al fondo del hotel.

Encontraron una mesa amplia y se acomodaron.

Cada uno sacó su comida preferida, ya que la tienda ofrecía todo tipo de alimentos a precios bajos, lo que les permitía darse el lujo de elegir lo que más les gustaba.

—Entonces, ¿estás decidido a unirte a nosotros?—, preguntó Scott, sorprendiendo a todos.

Los ojos de todos se dirigieron a León, esperando su respuesta, especialmente Megan, quien se había sentado junto a él para comer.

—Así es, si me aceptan en su grupo, por supuesto—, respondió León.

—¡Claro que te aceptamos!—, dice Megan, sin esperar a que los demás dieran su opinión.

—Duncan: Como dijo Megan, estamos de acuerdo en que te unas a nuestro grupo.

(asintió, sonriendo) Pero aún no entendemos por qué.

Hay muchos otros aventureros con mejor equipo y más fuertes que podrían serte de más utilidad.

Nosotros solo hemos sobrevivido hasta ahora.

—Scott: Hemos estado esperando una oportunidad para unirnos a un grupo y entrar en las mazmorras, para así hacernos más fuertes.

—León: Como mencioné antes, ya había decidido buscar un grupo para unirme.

Cuando salí de la mazmorra y los encontré, ya tenía en mente pedirles unirme a ustedes.

—Karina: Fue cuando Megan se acercó a ti y te preguntó si te unías a nosotros.

—León: Exacto…

Yo tenía la intención de hacerles esa propuesta, pero se adelantaron, así que simplemente acepté, (dijo con una sonrisa.)  —Duncan: ¿Pero por qué nosotros?

¿Fue porque fuimos los primeros que encontraste?.

—León: En parte, sí, pero esa no es la verdadera razón.

—Entonces, ¿cuál es?—, preguntó Karina, curiosa.

—León: ¿Qué saben del sistema?.

—Scott: Solo sabemos que es como en los videojuegos, que podemos subir de nivel, pero actualmente está bloqueado, así que el incremento de estadísticas es solo a través de las semillas que otorgan Puntos de Desarrollo (DP).

—León: Eso no es todo sobre el sistema.

—Megan: Entonces, ¿qué es?.

—León: El sistema es solo un soporte para hacernos más fuertes.

Como en los juegos, mientras mejores habilidades, equipo y estadísticas tengas, más fuerte te haces.

Pero esa es solo la capa exterior.

La verdadera fuerza proviene de la persona que utiliza ese soporte.

La barra de HP es un escudo, pero si el escudo es atravesado y aún puedes continuar, puedes seguir peleando, aunque el sistema solo muestre un uno en la barra de HP.

Sin embargo, si tienes la barra completamente llena y recibes un golpe mortal en un punto vital, simplemente mueres.

El sistema reflejará que todo el HP se ha consumido, y morirás.

Si eso sucede, ni con la magia más avanzada ni con ningún ítem podrás sobrevivir.

Aunque no puedo estar seguro de que no exista algún ítem que lo permita, puedo asegurar que, si existe, debe tener alguna excepción a la regla.

—Scott: En términos simples, no podemos confiar en el sistema al cien por ciento.

—León: Otro motivo por el que quiero unirme es por la suerte.

—¿Suerte?—, preguntó Duncan, intrigado.

—Karina: En la mayoría de los juegos tipo RPG, la suerte es un factor clave para conseguir objetos o realizar golpes críticos.

Pero en el sistema que tenemos, no hay una estadística de suerte.

—León: La suerte no se puede considerar una estadística en la vida real, pero existe en la realidad.

Puedes llamarla suerte o describirla como destino.

El hecho de que hayan sobrevivido, de que los encontrara en ese preciso momento al salir de la mazmorra…

eso se puede describir como destino.

Escuché esto de una amiga: la suerte del héroe.

—Megan: La suerte del héroe… —León: Se refiere a la suerte que te permite sobrevivir incluso en las peores condiciones, encontrar una manera de sobrevivir y forjar tu destino, modificando así el destino y creando un nuevo hilo.

Ustedes sobrevivieron y me encontraron, al igual que yo sobreviví y los encontré.

Ese fue el destino que forjamos.

—Karina: Pero, ¿cómo podríamos ayudarte…?

(preguntó con cierta incertidumbre) .

—León: Por ahora, lo ideal es que los entrene y que consigamos mejor equipo.

Con la cantidad de enemigos que eliminé, conseguí una fortuna y unos cuantos ítems que nos pueden ser útiles.

—Karina: ¿Una fortuna?

Aunque vimos una pequeña montaña de tesoros, no podría describirse como una fortuna.

(comentó sorprendida)  —León: Tengo la habilidad de Imán, así que cuando eliminaba a los enemigos, absorbía automáticamente los objetos que dejaban.

—Scott: Espera…

¿esas eran las bolas azules que parecían auras de alma que te seguían y desaparecían en tu cuerpo?

(preguntó recordando lo que había visto)  —León: Así es, Imán absorbe de esa forma los objetos dejados.

—Duncan: Debes haber conseguido una enorme cantidad de semillas.

—León: No conseguí ninguna.

No sé la razón, pero en toda la pelea, e incluso con los que eliminé en el camino para llegar aquí, ninguno me dio semillas.

—Duncan: Pero para hacernos más fuertes, debemos entrar en las mazmorras.

—León: Scott mencionó hace unos momentos que esperaban la oportunidad de ingresar con un grupo.

¿Pueden hablarme más sobre eso?.

—Scott: Existen grupos que, para ayudar a otros aventureros, se quedan en espera en el hotel y llevan a uno de nosotros para mejorar su equipo y estadísticas.

—León: ¿Por qué no entran todos?

¿No hay más posibilidades de superar la mazmorra si van en grupo?

—Scott: Las mazmorras solo permiten el ingreso de cinco personas.

Si hay más, aparece una barrera frente a ellos con un número, permitiendo el paso de uno a uno, y al completar los cinco, la puerta se cierra, dejando al resto afuera.

—León: Así que estaban esperando la oportunidad de encontrar un grupo que se llevara a alguno de ustedes.

—Megan: Así es, no tenemos mejores opciones.

Tendríamos que separarnos temporalmente.

No hemos conseguido ninguna llave, ni siquiera una de bronce, que es para un edificio de diez pisos.

(comentó con preocupación)  —León: Ya no tienen que preocuparse por eso.

Conseguí unas cuantas llaves con los robots que eliminé cuando los conocí, así que ahora podemos ir a entrenar.

—¡Tienes llaves!—, dicen todos al mismo tiempo.

Los demás aventureros en las otras mesas escuchan atentamente la conversación, tratando de ser discretos para no molestar, ya que lo que León acaba de decir sobre el sistema y la suerte es algo que aún nadie había descubierto.

Es información que pasará de boca en boca y que ayudará a salvar muchas vidas en el futuro.

Con este conocimiento, no confiarán en el sistema al cien por ciento y serán más cuidadosos en cómo utilizan sus estadísticas.

—León: ¿Qué saben del jefe de nivel?

—Karina: Solo sabemos que los aventureros más fuertes están formando un grupo de avanzada y creando estrategias para la raid.

Aún hay tiempo antes de que inicien la batalla contra el jefe; quieren estar bien preparados antes de comenzar el combate.

—León: ¿Hay alguna fecha prevista para comenzar?

—Duncan: Aún no hemos recibido información sobre eso.

Me parece que uno del grupo de avanzada tiene una habilidad de mensajería con la que puede hacer llegar la información.

—León: Bien, entonces al salir de aquí, vamos a la mazmorra más cercana para entrenar.

Después de desayunar y platicar, caminan juntos directo a la mazmorra más cercana, sin dificultades, ya que León elimina a cada enemigo tan pronto aparece.

Descansan un rato en un parque por el que pasan.

León decide utilizar su caja de herramientas mientras descansan, ya que no había tenido tiempo de usar la habilidad de Tecnología.

Esta caja no está en el inventario, sino que está ligada al sistema y solo aparece a voluntad cuando él lo desea.

Comienza a trabajar usando los materiales que consiguió.

No termina lo que estaba haciendo, y continúan su viaje.

Nuevamente, entre descansos, aprovecha para construir un aparato con su caja de herramientas.

Sus compañeros solo observan desde lejos, a excepción de Megan, que se mantiene cerca.

Finalmente, llegan al edificio, pequeño de 10 pisos.

León utiliza la llave de bronce que lleva en mano ya que está le indica el camino, y la puerta se abre.

Ingresan todos al edificio, cerrándose la puerta detrás de ellos.

—Megan: ¿Esta es una mazmorra?

Se ve algo pequeña.

—León: Debe ser por ser la más débil.

En la que estuve era enorme.

—Karina: ¿A cuál ingresaste?

El edificio se veía muy alto y grande.

¿Era una de las de 50 pisos?

Por eso eres tan fuerte.

—León: ¿50 pisos?

No, yo estuve en una de 100.

Todos se quedan sorprendidos al escuchar las palabras de León.

—Scott: Espera, ¿dijiste 100?

No sabía que existían esas mazmorras.

—Duncan: Yo escuché que existen, pero son difíciles de conseguir las llaves, y peor aún, de los que entraron, ninguno ha salido con vida.

—León: Espera… ¿cómo que son tan raras y cómo es que saben que no han salido con vida?

Son difíciles, pero saber si están con vida, ¿cómo es posible?

—Duncan: En todas las mazmorras aparece en la entrada el número de integrantes del grupo.

Cuando uno muere, el número cambia a los que aún se encuentran en ella, y cuando mueren todos, ese dígito desaparece.

—León: Entonces, en la que estuve, debe haber sido de un dígito.

Nadie mencionó que había una mazmorra solo con un integrante.

—Karina: No escuché nada por el estilo.

—Duncan: Yo tampoco, pero ahora entiendo por qué eres tan fuerte.

Debes haber conseguido armas con nombre, que son las más fuertes que hay.

—León: ¿Armas con nombre… son tan raras?

—Megan: Sí, he visto pocas, pero a simple vista se puede notar su poder.

¿Tú posees alguna?

—León: Sí… podría decirse.

(León piensa que no sería adecuado decir todas las que posee por el momento, pero que se los dirá a su debido tiempo).

—Scott: Las pistolas que posees son armas con nombre, ¿cierto?

—León: Sí, una se llama Omega y la otra se llama Gamma.

Son armas transformables.

—Duncan: Es por eso que cuando cambiaste a espada no parecía un cambio de equipo.

Estabas usando la misma arma.

—Megan: Creo que deberíamos dejar la conversación para después.

Veo que hay enemigos que no parecen dispuestos a atacar.

—León: Son como los robots basureros que encontramos al llegar.

Este piso no es peligroso, pueden acabar con ellos sin preocuparse.

Usen puños y patadas para eliminarlos.

—Duncan: Creo que el escudo te lo daré a ti, Megan.

Eres la más débil entre nosotros.

—Karina: Es cierto, el pelear con los puños no es lo tuyo.

—León: Esperen, chicos, creo que puedo arreglar esto.

Será mejor para avanzar rápido, pero no se vayan a confiar.

León compra cuatro espadas en la tienda y se las da a cada uno.

—Estas son espadas comunes; su ataque es de 27, así que probablemente estos robots basureros no serán problema alguno.

También les prestaré a este pequeño—, dice León, desacoplando de su cinturón un pequeño gadget de color cromado y verde.

Este se transforma en una pequeña nave con un diseño estelar, más tipo nave de combate, parecida a las transformaciones de los mechas en las caricaturas.

Tiene 6 turbinas traseras, pequeños alerones en los costados, una pequeña cabina con tapa visible y una punta aerodinámica.

Es un dron especial para soporte en combate.

—Megan: ¿Es el juguete que estabas construyendo?

—León: No es un juguete… Es un dron de soporte.

Le instalé cura y escudo, además de que puede disparar pequeñas balas láser.

Les ayudará con los enemigos, pero solo actuará como soporte; no eliminará a ninguno.

—Duncan: ¿Eliminar…?

¿Ese pequeño tiene la capacidad de eliminar a alguno?

—León: Es posible.

Posee más HP que yo, y su poder de ataque es de 120.

—¡120!— dicen todos sorprendidos.

—León: Su magia también es superior a la mía, con un valor de 57, así que será un gran soporte para ustedes.

—Karina: ¿Dónde conseguiste algo así?

¿Es un arma con nombre?

—León: Lo construí… Sí, tiene un nombre.

Se llama Quetzalcóatl.

—Scott: ¿Lo construiste?

Creo que ya debería dejar de sorprenderme, después de todo, eres alguien que superó una mazmorra de 100 pisos solo.

—León: Ok… ya hemos platicado suficiente, es tiempo de que entrenen.

Son pocos robots, así que deberían acabar rápido.

Sus compañeros están de acuerdo y se dirigen a pelear con los robots.

—León: ¿Tecnología, estás ahí?

—Tecnología: Aquí estoy, León.

Veo que has conseguido un equipo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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