System Nexus Prime: Arsenal - Capítulo 42
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Capítulo 42: Capítulo 42
El huevo aterriza en medio del estadio y se queda inmóvil. Todos los aventureros suspiran aliviados, agradeciendo que el huevo haya dejado de atacar. A pesar de que el robot era un coloso gigantesco, el huevo no se queda atrás, teniendo un tamaño equivalente a una casa.
—León: ¿Qué sucedió? —pregunta, sin comprender por qué el huevo abandonó la batalla.
—Al parecer, solo estaba jugando —responde Tecnología.
—León: Eso explica por qué fui capaz de detenerlo solo con mis estadísticas. Con su gran tamaño, no creo que hubiera podido detenerlo si atacara en serio.
—Tecnología: Se enfocó en destruir el escudo generado por Gladius. Parece que estás en la mira.
—León: ¿Pero cuál es la razón por la que dejó de atacar? Aun si destruimos el huevo, aún queda el dragón dentro. Solo se fue sin hacer nada. Es posible que esté preparando otra nave.
—Tecnología: No lo creo. Da la impresión de que solo está jugando al gato y al ratón.
—León: Se divierte antes de eliminarnos.
—Tecnología: Su inteligencia parece ser superior. Aunque no se ha comunicado, es probable que sí sea capaz de hacerlo; solo que no considera hablar con sus presas.
—¿León, te encuentras bien? —pregunta Megan, preocupada. (llega corriendo a ver cómo se encontraba León, el resto de sus compañeros están detrás de ella).
—León: Tranquila, estoy bien, solo tengo unos cuantos raspones. (responde León, intentando tranquilizarlos con una sonrisa)
—Duncan: No creí que pudieras detener la embestida de esa enorme bola de metal.
—Tecnología: No la detuvo; el huevo no atacó en serio, solo está alargando la batalla.
—Scott: Un robot psicópata, solo somos juguetes para él.
—Tecnología: Es probable, pero, indistintamente, tarde o temprano tiene que acabar con todos. Esa es su función.
—Megan: La tienda sigue bloqueada; no podemos comprar nada.
—Tecnología: La tienda ya no abrirá más hasta que se complete el nivel. El enemigo solo está alargando la batalla, pero no ha dejado el combate.
—Está en el estadio. Creo que deberíamos ir hacia ese lugar. El resto de aventureros ya se están agrupando —sugiere Karina (señalando a los demás).
Los aventureros comienzan a reagruparse, pero no cuentan con una estrategia definida. El enemigo es muy impredecible, y ninguna táctica ha surtido efecto. Solo les queda dar todo lo que tienen y apoyarse entre sí. Sin embargo, todos enfrentan un problema compartido: el suministro. La batalla ha sido larga, al no poder usar la tienda, los recursos terminarán por agotarse. Aunque comparten lo que pueden, la escasez les afecta, especialmente en los botiquines, que son cruciales para sanar heridas y recuperar HP. Tener la capacidad de curar al instante puede salvar vidas.
Los aventureros se organizan en equipos, formados principalmente por los grupos que ya existían antes de llegar al campamento. León, por su parte, ya tiene su equipo, pero se ha visto obligado a separarse de ellos.
—Karina: ¿Qué debemos hacer por ahora? Ya no hay zonas seguras ni tienda. Es como si nos obligaran a atacar, y estamos forzados a terminar la batalla, sea cual sea el resultado.
—Tecnología: Es una batalla contra un jefe. Una vez iniciada, no puedes abandonarla. Estamos obligados a ganar y pasar al siguiente nivel o perder y perecer aquí.
—León: Para ser una zona tutorial, esto es bastante difícil. Si esta zona es así, ¿cómo será el resto?
—Scott: Es como si el sistema no nos hubiera dejado escoger la modalidad del juego y estuviéramos en modo infierno.
—León, ¿qué dices que deberíamos hacer ahora? —pregunta Megan, con preocupación en su voz.
—Duncan: Tú eres nuestro líder, así que te corresponde decirnos cuál es el próximo movimiento.
—¡Yo soy el líder! —responde, sorprendido—. Pensé que eras tú.
—Megan: Él fue el líder antes de que llegaras, pero tú nos has estado dirigiendo todo este tiempo. No hay nadie mejor para el puesto. Todos estamos de acuerdo en eso.
—Duncan: Así es, compañero. Perdóname por dejarte la carga a ti (dice, con una sonrisa)
—León: Ok… Ok… Tomaré su palabra, pero deben comprender, chicos, no puedo estar con ustedes dirigiéndolos todo el tiempo.
—Megan: Lo entendemos. Aunque quisiéramos apoyarte más, la realidad es que solo seríamos una carga para ti.
—Karina: Megan tiene razón. Estás en un nivel que está fuera de nuestro alcance. El apoyo que te podemos brindar es mínimo.
—Megan: Si nos quedamos a tu lado, solo te enfocarías en protegernos y no podrás luchar correctamente. Así que solo dirígenos cuando el momento sea justo y danos instrucciones para nuestro siguiente movimiento.
—Bien, pero cuando no esté, deben obedecer a Megan —dice, señalando a la chica.
—¿Yo…? ¿Por qué? —pregunta Megan, con el rostro sonrojado.
—Karina: Es cierto, la verdad eres muy buena dirigiendo.
—Duncan: Es correcto. Cuando apareció León, cambiaste completamente y demostraste unos instintos sorprendentes.
—Scott: Eres como nuestra conciencia, la voz de la razón. Nadie mejor que tú para ser nuestra co-líder.
—León: Ves… Todos están de acuerdo. Estoy seguro de que tomarás las decisiones correctas en el momento justo.
—Si tú lo dices… —responde Megan, sonrojada y algo nerviosa.
—Tecnología: Estoy segura de que harás un buen trabajo. Mira, los chicos están de acuerdo. (Comenta, refiriéndose a los drones que observan la conversación con atención)
Mientras el equipo hablaba sobre el liderazgo, el resto de los aventureros por toda la zona continuaba reorganizándose. Enviaban exploradores hacia el estadio para observar el huevo y planear su próxima estrategia, aunque sabían que esta podría no funcionar. Los aventureros iban y venían del estadio, manteniendo informados a los líderes de los equipos, quienes a su vez se unían a otros grupos, formando escuadrones. Estos ya no estaban compuestos solo por roles específicos, ahora había de todo tipo: sanadores, tanques, buffers, voladores, magos, entre otros, todos preparados para una batalla impredecible.
Entre todos trataban a los heridos usando su magia y los suministros restantes para apoyarse mutuamente. Aquellos que ya no tenían recursos eran reabastecidos por los que aún poseían suministros, pero estos seguían disminuyendo a medida que la batalla avanzaba.
Mientras el equipo hablaba, un aventurero llegó apresurado.
—Disculpen que los interrumpa. Me preguntaba si alguno posee magia de cura o algún botiquín. Tenemos varios compañeros heridos, pero los suministros se han agotado, y los sanadores también se han quedado sin mana —dijo el aventurero, con preocupación.
—Por supuesto, toma estos botiquines —respondió León, extrayendo varias cajas de su inventario y entregándoselas al aventurero.
—¡Gracias! Con esto podré ayudar a mis compañeros y al resto de los aventureros —respondió el aventurero, visiblemente aliviado.
—León: ¿Qué pasó con los sanadores? ¿Ya no tienen pociones de mana?
—Aventurero: No sabría decirte por el resto, pero todos los que ves a tu alrededor se han quedado sin suministros, y hay muy pocos con regeneración de HP y MP. Los que regeneran MP están apoyando tanto como pueden a los aventureros heridos.
—Gracias por su apoyo. Me retiro. (Respondió el aventurero antes de partir apresuradamente hacia su equipo)
El aventurero se retira y comienza a repartir las cajas de botiquines a todos los que se encuentra sin suministros, atendiendo también a los más heridos.
—Tecnología: La batalla es larga, si esto sigue así, no quedará nadie que pueda pelear.
—Megan: Nosotros, los magos que no poseemos regeneración de MP, solo nos convertiremos en peso muerto una vez se nos acabe el mana y las pociones.
—Scott: Ya no tengo pociones y mi mana es bajo, así que no podré participar en la pelea por mucho más tiempo.
—León: Perdónenme chicos, fui yo quien tomó sus pociones y eso agotó sus suministros.
—Megan: No tienes que disculparte con nosotros. Si no fuera por ti, todavía estaríamos lidiando con el robot.
—Scott: No… probablemente el meteoro ya habría acabado con todos.
—Creo que puedo hacer algo con el problema del mana. Por ahora, llévense estos botiquines, yo me quedaré solo con cinco para la pelea. Úsenlos y repártanlos entre los aventureros que no tengan ninguno. Sanar heridas es crucial en plena batalla, puede salvar vidas en el momento justo —indicó León, repartiendo los botiquines.
—¿Pero te quedarás sin suministros? —preguntó Karina, preocupada.
—Scott: ¿No puedes crear suministros también?
—Megan: Es cierto, puedes construir cosas, ¿no puedes elaborar suministros?
—León: Me encantaría, chicos, pero la tienda no desbloqueó esa opción para comprar ingredientes, y los drops solo me han dado materiales para construcción. Incluso para elaborar magia aún no tengo suficientes materiales, solo puedo hacer unas pocas modificaciones a las magias y a los gadgets.
—Duncan: Creo que debemos dejar a León trabajar. Mientras tanto, repartamos los suministros como indicó.
—Megan: ¿Estás seguro de que estarás bien solo con cinco botiquines?
—León: Estoy bien. Lo que recuperan es menor, así que no me afecta. Mi mana se regenera más rápido, así que puedo sanar las heridas con mayor facilidad. Los botiquines requieren que los extraiga del inventario y los toque, hay ocasiones en las que no tengo tiempo para eso.
—Karina: Ok, debemos partir y buscar información sobre el huevo, si es posible. ( dice para cortar la conversación e ir a ayudar al resto de aventureros )
El equipo dejó a León para buscar a los aventureros y apoyar repartiendo los botiquines. Mientras tanto, él utilizó su caja de herramientas y comenzó a trabajar. Momentos después, sus compañeros regresaron y, al verlo concentrado, decidieron sentarse a observar hasta que terminara.
—León: ¡Chicos! Ya he terminado.
—Duncan: ¿En qué estabas trabajando?
—Estas son pulseras regeneradoras de maná —dijo León, mostrando una pulsera de color celeste metalizado—. Con esto podrán recuperar 1 MP cada 5 segundos. Lo siento, no es tan rápido como mi equipo, pero por la cantidad que elaboré, utilicé los suministros lo mejor que pude para hacer tantas como fuera posible. Tal vez no sea mucho, pero servirá para que no se queden sin mana.
—¡1 MP cada cinco segundos! Es bastante bueno, con eso podré seguir en la batalla —respondió Megan, aliviada.
—Pienso igual. Es un equipo excelente. Por lo que averiguamos, el que tiene la regeneración más rápida tarda treinta segundos por 1 MP —comentó Scott, impresionado.
—karina: Dijiste que no es tan rápido como el tuyo, ¿eso significa que puedes hacerlo más rápido con suficiente material? ¿A qué velocidad regeneras tú?
—León: Si tuviera suficiente material, podría aumentar la velocidad de regeneración. Mi regeneración actual es de 10 MP por segundo. Mi casco Cerebro me da 5 MP por segundo y mis pantalones Protón otros 5 MP por segundo.
—Scott: ¿Qué tipo de habilidad rota tienes para crear algo tan sorprendente?
—Karina: Dijiste que hiciste muchos, pero solo nos muestras uno.
—León: Hice 129 en total. Utilicé cristal de maná, magicita y gomanina. Aunque su apariencia es metálica, realmente es elástica, así que no es incómoda de usar. Se ajusta a la muñeca automáticamente una vez equipada. La piedra de mana es limitada, solo poseo 129, por eso no pude hacer más. Deben repartirlas entre los que consideren serán de más apoyo entre los aventureros.
—Megan: Creo que lo ideal sería dárselas a los sanadores, a todo aquel que posea magia de cura.
—León: Cada uno de ustedes tome uno, y el resto repártanlo entre los aventureros.
—Duncan: Mi rol es defensa, no creo que lo necesite. Es mejor dárselo a alguien que pueda ser más útil.
—León: Todos ustedes poseen magia de cura, así que es indispensable que mantengan su mana. Aunque no todos posean el mismo poder mágico, aún así podrán sanar heridas. Esto es muy importante. Tú, Duncan, generas escudos además de tu rol defensivo, necesitas tener mana suficiente.
—Duncan: OK… entiendo tu punto. Debemos ir a repartir las pulseras. (dijo, tomando una pulsera)
El equipo nuevamente parte a repartir las pulseras. Cada aventurero que recibe una queda visiblemente agradecido, con expresiones de sorpresa al ver los beneficios que les ofrece. El tiempo pasa, y León no puede evitar preocuparse por lo que se avecina. Llevan ya demasiado tiempo sin movimiento alguno, y el dragón sigue sin salir del huevo ni mostrar señales de atacar.
—León: ¿Qué está pasando? Es como si… se hubiera rendido.
—Tecnología: No lo creo. Probablemente está esperando que hagamos el primer movimiento.
—León: Así que no atacará hasta que lo provoquemos. Nos está dando un respiro, pero no podemos seguir esperando. Sin la tienda no podemos ni siquiera comprar agua. Si seguimos así, todo empeorará.
—Tecnología: Es como si los enemigos en esta zona tuvieran una estrategia para alargar las batallas a propósito.
El tiempo sigue corriendo, y poco a poco los aventureros comienzan a moverse rumbo al estadio, el escenario final de la batalla. Allí fue donde todo comenzó y donde todos piensan terminarla, esperando pasar al siguiente nivel.
—Chicos, ya es hora —dijo León, viendo cómo el resto de los aventureros comenzaba a moverse—. Debemos ir con ellos.
—Duncan: OK… ya estoy completamente restablecido.
—Megan: Yo también ya estoy recuperada.
—Lo mismo aquí —añadió Karina.
—Scott: Estoy al cien por ciento.
—León: Entonces… en marcha.
Todo el equipo se unió al resto de los aventureros, avanzando juntos hacia el estadio. Al llegar, vieron que un gran grupo ya estaba rodeándolo, mientras otros aventureros seguían llegando. Los líderes esperaron pacientemente hasta que todos estuvieran reagrupados, y cuando no llegó nadie más, comenzaron a coordinar el ingreso al estadio en ruinas.
El huevo seguía inmóvil, sin mostrar ningún tipo de movimiento. Pero en cuanto el primer grupo ingresó, este comenzó a resquebrajarse. Pedazo tras pedazo, el cascarón metálico cayó al suelo, y de su interior emergió el enorme dragón robótico.
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