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System Nexus Prime: Arsenal - Capítulo 43

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Capítulo 43: Capítulo 43

Los aventureros a distancia no perdieron tiempo y comenzaron a disparar, mientras los magos mantenían su magia reservada, esperando el momento adecuado para atacar. El dragón lanzó un rugido ensordecedor y extendió sus enormes alas, despegando y volando sobre el estadio. Los aventureros intentaron seguir el plan inicial: dispararle a las alas para derribarlo. Pero los ataques no tuvieron efecto. Lanzaron cadenas en un intento de detener su vuelo, pero fueron destruidas con facilidad, como si fueran hilos.

León, quien no había ingresado con el primer grupo, utilizó su rifle y comenzó a disparar. Otros aventureros cercanos, también con armas de largo alcance, siguieron su ejemplo, creando una lluvia de balas sobre el dragón. Sin embargo, el daño seguía siendo mínimo, salvo los disparos de León, que impactaron con fuerza, aunque no la suficiente para derribarlo.

El dragón rugió una vez más, volando en círculos alrededor del estadio. Con un profundo respiro, lanzó una poderosa ráfaga de fuego. La multitud de aventureros, debido a su número, no pudieron esquivar el ataque a tiempo. Los tanques levantaron sus escudos y otros aventureros usaron su magia de protección, creando barreras para mitigar el impacto. Pero la potencia del ataque fue devastadora.

El dragón, al detener su ataque, alzó la cabeza hacia el cielo y se elevó aún más, preparándose para una nueva fase de la batalla. Una batalla aérea. Con un rugido que hizo temblar los cimientos del estadio, abrió grietas dimensionales a su alrededor, como si estuviera accediendo a su propio inventario. De estas grietas comenzaron a salir una cantidad abrumadora de esferas robóticas blancas, tantas que cubrieron el cielo por completo.

Los aventureros en el suelo observaron la escena con incredulidad. Las esferas se alinearon en formación, y por un momento, todos detuvieron sus ataques, sin saber cómo proceder ante un enemigo que ahora estaba fuera de su alcance.

—¡Todos los voladores, ataquemos! ¡No nos dejemos intimidar! —gritó un aventurero desde las alturas.

—¡Los que tengan armas de largo alcance, disparen! ¡Debemos derribar al dragón! —dijo otro aventurero.

Un gran número de aventureros voladores se lanzó al cielo, mientras los que tenían armas de largo alcance apuntaban cuidadosamente al dragón, disparando sin cesar, y con cuidado para no herir a sus compañeros.

Las esferas seguían saliendo del inventario dimensional del dragón hasta que el cielo quedó completamente cubierto. Entonces, el dragón dio un rugido final, y las esferas se dispersaron en todas direcciones, atacando a los aventureros desde el aire con rayos que disparaban desde cualquier parte de su cuerpo.

Los aventureros voladores se vieron forzados a combatir estas esferas en pleno vuelo, mientras el dragón se protegía con unas cuantas que giraban a su alrededor, formando un halo que cubría su cuerpo, manteniéndolo en el centro de esta barrera. Las esferas no solo atacaban a los aventureros en el aire, sino también a los que estaban en el suelo, dispersándolos por todo el estadio. A pesar de que las esferas no eran tan poderosas como el dragón, seguían siendo lo suficientemente resistentes como para poner a prueba las habilidades de los aventureros, quienes utilizaban su magia y armas para intentar destruirlas.

Los grupos se dispersan cada vez más, quedando pocos en el estadio. León es uno de los que se quedó, ya que su poder de ataque es lo suficientemente fuerte para enfrentar al dragón. Sin embargo, le resulta difícil acertar golpes directos, ya que las esferas interrumpen su trayectoria. Estas esferas son lo suficientemente resistentes como para soportar sus impactos, a pesar de poseer un ataque elevado. Si bien su poder es considerable, los demás aventureros no tienen la misma facilidad. Cada esfera requiere el esfuerzo de todo un grupo.

León logra destruir una esfera después de cinco disparos con su rifle, pero esto lo distrae de su objetivo principal. Las esferas comienzan a llegar en grupos, obligándolo a cambiar su rifle por Omega y Gamma.

—¡Si esto sigue así, comenzará a morir gente! —grita con gran preocupación, observando cómo sus amigos y el resto de los aventureros luchan en una situación cada vez más complicada, rodeados por una cantidad abrumadora de enemigos de nivel jefe.

Los aventureros entran en modo defensivo, rodeados por las esferas que se amontonan a su alrededor. No pueden dar un paso sin encontrar varias esferas frente a ellos, y al voltear atrás, la situación es la misma. De los ciento veinticinco mil aventureros que ingresaron al inicio, muchos murieron en las primeras semanas. Sin embargo, con el tiempo, la adaptación y las estrategias hicieron que la tasa de muertes disminuyera. Aun así, la situación actual es peor que al principio. Cada enemigo es de un nivel superior al de los aventureros, y requiere de todo un grupo para ser vencida.

La estrategia del grupo se basa en la defensa. Mientras la mayoría se enfoca en protegerse de los constantes ataques de las esferas, unos pocos atacantes intentan causar daño. Es una estrategia algo ortodoxa, pero funcional. Sin embargo, los resultados son pobres. Con gran esfuerzo, logran vencer a una esfera, solo para que otra tome su lugar. Parte de la estrategia es distraer a las esferas para que los atacantes puedan enfocarse en una a la vez. Los magos reservan su maná tanto como pueden, así que muchos optan por empuñar un arma o utilizar un escudo, reduciendo su consumo de energía. Aquellos con armas a distancia encuentran la estrategia efectiva, pero los que manejan espadas se concentran en defender y atacar solo en el momento preciso.

El dragón continúa volando sobre el área, atacando a los aventureros que se crucen en su camino. No se ha alejado demasiado del estadio, parece que ha elegido esta zona para el enfrentamiento final. Sus ataques principales provienen de las esferas que giran a su alrededor, lanzando rayos láser a cualquier aventurero que logren detectar. Los aventureros que tienen la habilidad de volar se ven forzados a bajar, ya que las esferas no les permiten maniobrar en el aire con libertad. Saben que, si caen, es una muerte segura, así que prefieren la seguridad del suelo para continuar contraatacando.

Con las dificultades que enfrentan, comienzan a aparecer los heridos. La magia de sanación se convierte en su mejor carta, la única que les permite mantenerse con vida. Con la ayuda de la magia curativa y botiquines, logran sobrevivir, pero todos son conscientes de que, si esto sigue así, eventualmente caerán. No saben cuánto más podrán resistir.

Megan y sus compañeros atraviesan el mismo conflicto que el resto. Aunque, gracias a León, se han vuelto increíblemente fuertes, conocen sus propias debilidades. Saben que, entre los aventureros, hay muchos más poderosos que ellos, y aun así, todos están en situaciones de vida o muerte. Un error mínimo podría costarles la vida o la de un compañero. Megan lanza una llamarada, causando daño grupal. Muchos aventureros emplean la misma estrategia, pero la resistencia de las esferas es alta. No pueden ser vencidas con un solo ataque. Incluso León necesita varios disparos para destruir una, lo que hace que el daño causado por el resto sea mínimo en comparación.

Duncan utiliza su escudo y activa la habilidad de rebote, redirigiendo parte del daño para que la esfera reciba su propio ataque. Al igual que Duncan, muchos aventureros emplean esta estrategia. En esta ocasión, una fuerte defensa resulta crucial, y el daño causado por el rebote demuestra ser efectivo. La habilidad comienza a destacar, ya que incluso un enemigo de nivel jefe puede recibir daño de su propio ataque. Sin embargo, la defensa del aventurero que use esta técnica debe ser lo suficientemente fuerte para soportar el golpe. Los rayos láser de las esferas, aunque extremadamente potentes, siguen siendo manejables para los aventureros, pero deben tener mucho cuidado.

Scott apoya al grupo y a otros aventureros a su alrededor con sus sanaciones, enfocándose principalmente en los tanques, que ponen el cuerpo al frente para recibir los ataques de las esferas. Usa únicamente escudo y cura en esta ocasión, no emplea barrera debido a que los ataques son a distancia. De la misma forma, todos los sanadores apoyan a sus compañeros cercanos. Aquellos con habilidades de aumento de estadísticas usan sus buffs para apoyar a los aliados, pero son cautelosos de no agotar todo su mana. No todos poseen regeneración de MP y, en algunos casos, la regeneración es muy lenta, por lo que deben ser cuidadosos.

Karina, por su parte, utiliza su rifle Gatler para disparar a distancia, una estrategia bastante eficaz en este tipo de situación. Las esferas continúan llegando y son bastante escurridizas, por lo que los ataques contundentes no son viables en este momento. Las armas cortantes u otras que no sean a distancia se han convertido en herramientas defensivas. Los espadachines se enfocan en defender y solo buscan oportunidades para acertar un golpe. Aunque logran su objetivo, es una tarea bastante difícil de alcanzar.

La batalla se vuelve cada vez más dura para los aventureros. León, quien se ha separado del grupo, también enfrenta complicaciones, pero puede derrotar a los enemigos con relativa facilidad. El problema radica en la cantidad, que parece duplicar la de los aventureros que ingresaron en la zona, o incluso ser mayor. Cada vez que vence una esfera, otra toma su lugar. Sus drones están alejados, ya que los envió a brindar apoyo a sus compañeros y a los aventureros cercanos. En este momento, se encuentra solo.

—¡Debo hacer algo! —grita León, con preocupación—. Solo me queda usar Átomo en modo Turbo, pero no creo tener suficiente maná para destruir esta cantidad de enemigos. Y aún queda el dragón… esa chatarra nos está complicando las cosas.

Activa Átomo e invoca a Alpha, activando la modalidad Turbo. Una vez equipado, realiza un poderoso despegue que empuja a las esferas a su alrededor. El aventurero se eleva por los aires y se posiciona frente al dragón.

—Ya me cansaste con tus jueguitos —dice, desafiando al dragón. Entonces, activa Atomic, su ataque más fuerte. Una enorme cantidad de rayos láser comienza a salir de su cuerpo, persiguiendo a las esferas y destruyendo una cantidad considerable.

—¡Chicos, miren! —grita Scott, emocionado.

Megan, observando con rostro de angustia, ve a León solo, enfrentando al dragón y usando su mejor ataque para destruir tantas esferas como le es posible. La frustración la invade al no sentirse capaz de estar al nivel de su compañero y serle de mayor utilidad.

—Tranquila —le dice Karina, con tono de consuelo—. Él está en otro nivel. Esfuérzate un poco más, y tal vez lo alcances algún día.

Megan siente un pequeño alivio por las palabras de su compañera, aunque la preocupación sigue latente.

Cada láser que sale del cuerpo de León es lo suficientemente potente como para destruir veinte esferas. Los proyectiles persiguen a los enemigos hasta que su energía se desvanece. El poder elevado, gracias a las estadísticas aumentadas por cinco y el daño multiplicado por cinco, otorga a cada láser una fuerza impresionante que atraviesa las esferas con facilidad, continuando su trayecto hasta desaparecer.

Los láseres salen de su cuerpo sin ser un ataque continuó pero son bastante largos, funcionando como proyectiles independientes que siguen su recorrido como un disparo normal, pero con capacidad de persecución.

El aventurero permanece suspendido en el aire, frente al gigantesco dragón robótico, que aún conserva esferas a su espalda. Sabe que no puede realizar ataques continuos, ya que su mana se recarga lentamente. Decide hacer disparos cada treinta y un segundos, lo que le permitirá lanzar 19 más, suficientes para acabar con más de la mitad de las esferas. Su primer ataque fue el más poderoso, ya que su mana había superado los mil quinientos, brindando un gran alivio a los aventureros al destruir una cantidad considerable de esferas. Sin embargo, usar todo su mana de esta forma lo deja sin poder utilizar su ataque más fuerte contra el dragón, además de no poder emplear ninguna magia adicional o recargar sus armas. Aun así, decidido a usar todo su arsenal de la mejor manera posible, empuña sus manos y comienza a dispararle al dragón.

Ahora, la batalla se convierte en un combate aéreo. León está solo contra el colosal dragón robot, ya que los aventureros siguen ocupados enfrentando las esferas. Aunque han sido destruidas en gran cantidad, aún quedan bastantes que impiden a los aventureros concentrarse en otros objetivos. Solo observan que uno de ellos se está enfrentando solo al dragón, pero no tienen tiempo de preocuparse o asombrarse.

El dragón es sorprendentemente ágil en el aire, a pesar de ser una máquina robótica. Vuela de un lado a otro, atacando con sus garras a León, quien, gracias a su gran velocidad, logra esquivarlo, aunque por poco. A pesar de su increíble agilidad, el enorme robot casi logra alcanzarlo. León tiene dificultades para esquivar, ya que no está utilizando ninguna magia o habilidad que consuma maná , reservándolo todo para destruir las esferas.

Después de algunos segundos, León lanza otra ráfaga de láseres, destruyendo otra cantidad considerable de esferas. Los aventureros que reciben este apoyo sienten un pequeño alivio, ya que la presión de la batalla comienza a disminuir.

El dragón comienza a girar sus esferas frente a él y abre su boca, preparando un ataque de aliento. Una esfera de energía comienza a formarse, mientras las esferas circundantes canalizan su poder hacia ella, incrementando de esta manera su fuerza. León sabe que no podrá esquivar el ataque, así que se equipa rápidamente con Gladius.

El rayo de energía sale disparado desde la boca de la bestia mecánica, y León lo detiene con su escudo, recibiendo el impacto directo para evitar gastar maná en la creación de barreras o escudos mágicos. La situación se complica al quedarse sin recursos energéticos para la batalla. El disparo del dragón genera una ola de energía al salir y otra onda de choque al colisionar con Gladius. A pesar de tener las turbinas al máximo, tiene dificultades para resistir el enorme poder del ataque. Es empujado lentamente hacia atrás mientras sostiene firmemente el escudo con ambas manos en posición defensiva. Finalmente, el rayo comienza a disiparse, y al desaparecer, una esfera de energía cubre a León: es el escudo generado por Gladius al recibir el impacto.

En ese momento, León vuelve a generar una ráfaga de láseres para acabar con las esferas que acechan a la multitud. El dragón, al ver esto, da un giro y embiste contra él, pero León logra esquivarlo, aunque su escudo, recién generado, pierde algo de resistencia al ser rozado. Aún así, continúa disparando al dragón cada vez que tiene oportunidad. Sin embargo, las balas de sus disparos se agotan, y aunque podría recargar fácilmente, decide no hacerlo para conservar su mana. Cambia de arma, haciendo aparecer las espadas láser. Aunque el estilo de las espadas sigue siendo el mismo, con Átomo activo en modo Turbo, el poder de ataque ahora es superior y el daño infligido es considerable, al ser multiplicado por tres por la habilidad de las espadas laser.

El problema radica en su escudo, el alcance con las espadas no es suficiente, por lo que solo puede embestir para intentar destruirlo y dañar al dragón al mismo tiempo. Mientras carga maná, lanza otra ráfaga de láseres que destruyen otra multitud de esferas.

El dragón, al notar el ataque, se detiene. Pareciera que siente temor, recordando que cuando controlaba al coloso, fue este mismo ataque el que lo destruyó. Las esferas que lo rodean disparan todas al mismo tiempo, enfocándose en un solo punto y creando un ataque de alto nivel. El impacto destruye el escudo de León y golpea sus espadas, pero él logra cruzarlas para defenderse.

Después del impacto, se lanza hacia las alas del dragón, que rápidamente las junta para bloquear el ataque. Aunque las espadas logran hacer daño, el esfuerzo no resulta tan efectivo como esperaba. El dragón empuja con fuerza, extendiendo sus alas para alejar al aventurero. Sabe que si no agita sus alas, no podrá sostenerse en el aire, por lo que se aleja un poco para tomar distancia y preparar otro embiste. En ese momento, León lanza otra ráfaga de Atomic, destruyendo más esferas. La bestia se detiene de nuevo, temiendo el ataque.

Justo al terminar la ráfaga, el dragón se lanza nuevamente, ahora intentando morderlo. Logra esquivarlo, no sin antes golpear el rostro del dragón con sus espadas, dejándole una marca de quemadura. Nuevamente, el dragón dispara sus láseres con mayor velocidad, pero esta vez León apenas tiene tiempo para esquivar por completo, recibiendo algo de daño de los láseres en el proceso. Mientras sigue esquivando, causa daño a la cola del dragón.

El dragón toma distancia nuevamente y embiste, cerrando sus alas y rugiendo, dificultando que León lo golpee de contraataque. Aunque el aventurero logra esquivar gracias a su agilidad, no puede acertar con las espadas ni disparar, ya que no tiene munición suficiente y no quiere consumir maná recargándose. La bestia se lanza en un nuevo embiste, pero él lo esquiva y, justo después, lanza su quinta ráfaga de láseres.

Después de disparar, el dragón lo embiste de frente. Esta vez, León recibe el fuerte impacto y es lanzado hacia atrás. Su habilidad de soporte no funciona en esta ocasión, ya que solo se activa si está preparado para recibir el ataque. El golpe lo tomó desprevenido, impidiéndole defenderse. En ese momento, aparece su barra de HP, que afortunadamente no ha disminuido mucho gracias a su alta defensa, incrementada por las estadísticas elevadas con Átomo.

Un nuevo rugido se oye proveniente del dragón, y una gran cantidad de esferas comienzan a reunirse alrededor de León, cubriendo todas las zonas visibles. De pronto, estas esferas comienzan a disparar sus láseres, envolviendo al aventurero en una lluvia de proyectiles. Mientras esquiva algunos disparos, otros lo alcanzan. La barra de HP aparece, mostrando cómo su vida disminuye poco a poco, aunque en pequeñas cantidades. Sin dudar, decide contraatacar para destruir las esferas. Con sus espadas, bloquea algunos ataques y destruye varias esferas mientras sigue esquivando y defendiéndose.

En el momento justo, su mana se carga lo suficiente y lanza la sexta ráfaga, destruyendo todas las esferas a su alrededor, junto con otras que estaban atacando a los aventureros cercanos. Tras lanzar la ráfaga, León se abalanza sobre el dragón, encadenando varios golpes en su pecho, causándole múltiples heridas. Después de esto, retrocede rápidamente y se eleva en el aire, cayendo en picada para atacar la cabeza del dragón. Sin embargo, la bestia se cubre con sus alas, soportando el impacto, y luego las extiende para empujar a León con fuerza. El dragón se aleja de nuevo y vuela directo hacia él, con la clara intención de morderlo.

León reacciona rápidamente y comienza a escapar, dando inicio a una persecución a gran velocidad por el cielo, mientras en tierra los aventureros luchan por sus vidas. Las esferas en la espalda del dragón disparan continuamente durante la persecución. A pesar de su velocidad y agudos reflejos, algunos disparos logran alcanzarlo, disminuyendo su velocidad. Cada vez que esto ocurre, el dragón se acerca e intenta morderlo. Este patrón se repite varias veces hasta que el maná de León se recarga lo suficiente. Justo en ese momento, frena bruscamente y se coloca frente al dragón, abriendo las compuertas de su armadura. La séptima ráfaga es lanzada, dirigida hacia la bestia. El dragón trata de cubrirse con sus alas, pero la ráfaga se desvía, rodeándolo, y destruye las esferas en su espalda antes de continuar su trayectoria, acabando con una gran cantidad de esferas.

Aprovechando la distracción del dragón, se posiciona detrás de la bestia y se equipa con Ulises, disparando un impacto directo. El empuje de la colisión obliga al dragón a abrir sus alas de forma forzada. Viendo la oportunidad, dispara dos veces más hacia el ala derecha del dragón. Los impactos resuenan y las esferas de energía vibran por los múltiples impactos, hasta que la energía se disipa. El dragón, incapaz de mantenerse en el aire, cede y cae, estrellándose contra los escombros de la ciudad, cerca de un grupo de aventureros que peleaban contra las esferas. Estos se ven obligados a huir para no ser aplastados.

Los aventureros en la zona lanzan gritos de alegría por la caída del dragón, pero León sabe que la batalla no ha terminado. —¡Apártense!— grita, y todos obedecen al aventurero enmascarado. (Mientras está equipado con la armadura de Átomo, lleva puesto su casco). Sin perder tiempo, León deja caer sobre el dragón una cantidad de píldoras explosivas, seguidas de una ráfaga de disparos con Ulises. Dispara siete veces, conservando diez balas para otro momento, tiene esta cantidad ya que las cargas de Ulises fueron restauradas antes de que el dragón saliera del huevo. Una ráfaga de explosiones envuelve a la bestia, ocultándola tras una nube de polvo mientras los estruendos de los disparos resuenan. Al final, el dragón queda cubierto por la nube, haciéndose invisible por el momento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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