System Nexus Prime: Arsenal - Capítulo 47
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Capítulo 47: Capítulo 47
Con la estrategia definida, cada uno toma su posición. Karina, usando a Gatler, comienza a disparar hacia las grietas del dragón, buscando sus puntos débiles. Duncan sustituye a un aventurero que se retira y se enfrenta al enemigo en la primera línea. Megan, junto a los magos, lanza conjuros de trueno, aprovechando que el dragón es metálico y los ataques eléctricos tienen mayor efecto.
En el aire, los aventureros voladores siguen reduciendo el número de esferas, destruyendo tantas como este a su alcance. El dragón, cada vez más debilitado, llega a un diez por ciento de su HP en la barra roja.
La batalla parece estar a punto de concluir cuando, de repente, las esferas restantes comienzan a moverse nuevamente. Se fusionan entre ellas, formando golems de aspecto tosco, con brazos y piernas hechos de múltiples esferas blancas. Cada uno mide alrededor de cinco metros de altura.
Los golems descienden al suelo, rodeando al dragón como guardianes. Al mismo tiempo, algunas esferas se desprenden y comienzan a reparar al dragón, enfocándose en su cuello, uno de sus puntos más críticos.
—¡No dejen que lo reparen! —grita un aventurero desesperado.
Otro aventurero da nuevas órdenes.
—¡Francotiradores, enfóquense en las esferas que están reparando al dragón!
Los golems, con su presencia imponente, exhiben una barra de HP verde sobre sus cabezas. Encima de la barra aparece un nombre: Guardián.
—¡Guerreros, reagrupense! Debemos destruir a los golems. ¡Francotiradores, concéntrense en destruir las esferas que están reparando al dragón! —grita un líder de escuadrón, tomando el control de la situación.
Megan toma el liderazgo de un grupo de magos, dirigiéndose hacia uno de los golems.
—Debemos destruir primero a los golems —dice mientras observa su entorno—. Busquen guerreros y tanques, necesitamos cubrir todas las posiciones.
Uno de los magos asiente sin decir palabra y se apresura a buscar refuerzos. Megan, mientras tanto, se prepara para lanzar su ataque más fuerte.
—¡Llamarada! —grita con toda su fuerza, liberando una poderosa onda de fuego que envuelve al golem.
Los magos que la acompañan se unen a su ofensiva.
—¡Bola de fuego! —exclaman al unísono, sumando sus conjuros a la ráfaga de ataques.
El fuego envuelve al golem, reduciendo su barra de HP considerablemente. Poco después, los guerreros y tanques llegan y se lanzan al combate directo, cubriendo a los magos, que guardan distancia para conservar su mana. La batalla se intensifica, mientras el resto de los aventureros emplean estrategias similares, enfocándose exclusivamente en los golems y dejando al dragón temporalmente fuera del combate, aunque sigue siendo reparado por las esferas. Los francotiradores disparan incesantemente contra ellas, pero por cada una que destruyen, otra toma su lugar para continuar con la reparación.
Los golems no se quedan pasivos. A pesar de su aparente torpeza, lanzan puñetazos y patadas que, aunque lentos, tienen un gran impacto. Su alta defensa los convierte en oponentes difíciles de derrotar, pero al igual que el dragón, parecen tener ataques limitados, lo que permite a los aventureros ir reduciendo su HP lentamente. Con el paso de las horas, la batalla se vuelve más feroz, pero ninguno de los golems ha caído. Para empeorar la situación, el dragón ha recuperado aproximadamente un veinte por ciento de su HP, aunque sigue siendo vulnerable a los ataques.
Finalmente, el primer golem alcanza el punto crítico: su barra de HP llega al color rojo. De repente, detiene su movimiento y cambia su patrón de ataque. Las esferas en su cuerpo se reconfiguran, formando cañones en sus brazos, y comienza a disparar rayos láser. Los aventureros reaccionan rápidamente, protegiéndose, pero la batalla se vuelve mucho más peligrosa.
—¡Cuidado con el láser! —grita un aventurero, esquivando uno de los disparos.
En otro frente, otro golem alcanza su HP crítico y se transforma en una enorme bola rodante que embiste a los aventureros. Mientras rueda, genera un escudo frontal que también dispara un rayo láser continuo. Los tanques, previendo el impacto, activan escudo y barrera para soportar el ataque, pero la presión constante los obliga a cambiar de posiciones y retirarse para recuperarse.
El agotamiento empieza a hacer mella en los aventureros. Megan y Duncan se ven obligados a regresar al campamento donde está León para reponer fuerzas, mientras Karina, aunque aún no ha agotado sus municiones, se prepara para retirarse también cuando se quede sin balas. Si lo hace, tendrá que unirse a la batalla cuerpo a cuerpo.
Megan observa a su equipo con atención.
—Deténganse, no ataquen más —ordena, levantando la mano—. Si seguimos atacando, cambiará su patrón nuevamente. Debemos prepararnos.
Un aventurero preocupado pregunta:
—¿Cómo nos preparamos? No sabemos qué forma tomará.
—Tanques y guerreros, usen escudo y barrera —responde Megan, pensativa—. Magos, prepárense para un ataque de viento. Si se vuelve más rápido, debemos reducir su movilidad.
Uno de los guerreros asiente y murmura:
—Tendré que usar mi carta de triunfo.
Megan lo mira, intrigada.
—¿De qué hablas?
El guerrero sonríe, sin dar más detalles.
—Ya lo verás.
Mientras tanto, otro aventurero, con su escudo levantado, grita con esfuerzo:
—¿Pueden apurarse? ¡No sé cuánto más podré resistir!
Otro mago cercano también habla.
—Yo también tengo una carta más que jugar.
Megan sonríe, aceptando que aún tiene mucho que aprender de sus compañeros.
—Lo entiendo… Muy bien, ¡continúen el ataque! Reduzcamos su HP y estén preparados para lo que venga.
Cuando la barra de HP del golem baja a rojo, su forma cambia drásticamente. Se convierte en una extraña bestia alada hecha de esferas blancas. Toma vuelo y ataca desde el aire, lanzándose en picada sobre los aventureros, y luego alejándose para disparar rayos láser desde su pico. Su ataque es continuo, solo se detiene cuando da la vuelta para repetir el ciclo.
—¡Si van a hacer algo, este es el momento! —grita Megan.
El guerrero activa su carta de triunfo, invocando una torreta que comienza a disparar proyectiles al golem. Al mismo tiempo, el mago se prepara para un ataque mágico final.
—Este círculo es para una magia de invocación grupal. ¡Magos, posiciónense y usen su magia! Convertiremos todo esto para crear una magia poderosa.
Megan y los demás obedecen, alineándose en el círculo mágico. Al liberar su magia, el círculo comienza a brillar intensamente y, de él, emerge un gigantesco meteorito que se precipita hacia el golem. El impacto es devastador, reduciendo significativamente su HP. Aunque el meteorito desaparece tras el golpe, deja una marca de quemadura que sigue drenando la HP del golem de manera continua.
Por otro lado, los aventureros guerreros, tanques y magos, junto con aquellos que poseen familiares, comienzan a invocarlos. Una gran cantidad de bestias mecánicas entra al campo de batalla y se unen a la pelea. Los golems, lentamente, cambian sus patrones de ataque mientras los aventureros juegan sus mejores cartas. La batalla se intensifica cada vez más.
Una lluvia de balas impacta al dragón mientras está siendo reparado. Afortunadamente, el ataque constante impide que su sistema se restablezca por completo. Solo el 25% de su barra de HP roja logra recuperarse antes de que el dragón ruja ferozmente. Las esferas de reparación le han dado lo suficiente como para liberar su rugido. En ese momento, el dragón invoca dos enormes torretas que disparan sin control, dañando tanto a aliados como a enemigos sin distinción.
—¡Cuidado con las torretas! —grita un aventurero.
Los tanques se apresuran a bloquear los ataques cuando es necesario. Desde la distancia, Scott observa la escena, impactado por la magnitud de la batalla.
—¿Qué es lo que veo? —murmura Scott, atónito.
A lo lejos, el campo de batalla es un verdadero caos. Es una guerra que no se parece a nada que haya visto. Las balas cruzan el aire sin cesar, los guerreros gritan mientras se llenan de valor, y los aventureros cambian de posición para evitar bajas. Increíblemente, hasta ahora, ninguno ha caído.
Cada vez que un herido aparece, Scott corre para auxiliarlo, evitando que las heridas se conviertan en mortales.
En el clímax de la batalla, León finalmente comienza a despertar.
—¿Qué sucedió? —pregunta, confundido, mientras ve a Scott atendiendo a un grupo de heridos.
Tecnología, desprendiéndose de su cinturón, se transforma frente a él.
—Veo que ya has despertado —le dice la robot.
—¿Qué está sucediendo? ¿Dónde estoy?
—Mientras dormías, el resto de los aventureros continuó la batalla. Han pasado horas desde lo ocurrido. Unos aventureros te salvaron cuando quedaste inconsciente y tomaron tu lugar.
—¡León! —grita Scott al verlo despierto y corre hacia él.
—¿Qué está pasando? ¿Y el resto del equipo?
—Míralo tú mismo —dice Scott, señalando el campo de batalla.
León observa la escena frente a él.
—Eso… parece una guerra —dice, con los ojos muy abiertos—. Debo ir ahí.
—Tranquilo, héroe. La batalla está en su clímax. Me pidieron que te detuviera para que descansaras.
—¿Cómo esperas que descanse ante lo que estoy viendo?
—Lo sé. Pero si te fijas bien, aunque es una batalla dura, aún tenemos las de ganar. Todos están dando lo mejor de sí mismos. Es solo cuestión de tiempo para que todo termine.
—Si participo, la batalla terminará más rápido. Con Ulises puedo derribar a esos golems que están causando problemas.
—Ya imaginaba que no podría detenerte —dice Scott, pasándose una mano por el pelo—. Megan me va a matar por esto. Pero al menos prepárate adecuadamente antes de unirte.
—Es correcto —interviene Tecnología—. Carga completamente a Ulises y restablece tu mana. Creo que, cuando entres, esta batalla estará decidida.
León asiente y comienza a cargar su equipo. Una vez listo, se prepara para entrar en acción.
—Cuídate —le dice Scott, preocupado.
León corre hacia el campo de batalla, y cuando está lo suficientemente cerca, activa Turbo y Aceleración. Con Ulises en mano, dispara al golem contra el que lucha Megan.
—¡León! ¿Qué haces aquí? Deberías estar descansando —dice Megan mientras los escombros del golem caen a su alrededor.
—Tranquila, solo estoy acelerando las cosas. Esta batalla ha durado demasiado.
—No me trates como una niña… —León se aleja antes de que pueda terminar la frase—. Por Dios, cuídate —murmura Megan—. ¡Vamos todos, busquemos otro golem y apoyemos!
León sigue destruyendo golem y cargando a Ulises para no quedarse sin munición. Poco a poco, los golems comienzan a disminuir en número. Luego, corre hacia las torretas del dragón y las destruye.
—¿Me extrañaste? —le dice al dragón, disparándole con Ulises antes de continuar su labor de limpieza en el campo de batalla.
Cuando todos los golem han sido eliminados, los aventureros se reagrupan y vuelven a centrarse en el dragón. La barra de HP del dragón sigue disminuyendo lentamente. León se une a sus compañeros y se sienta a observar la batalla.
—Gracias, León. Sin tu ayuda, la pelea se hubiera alargado —le dice Megan.
—Creo que con eso es suficiente. El enemigo finalmente está vencido.
—¿Qué creen que será lo siguiente? —pregunta Scott.
—No lo sé, pero espero que sigamos juntos —dice Karina.
—Los buscaré si nos separamos —responde León—. Prométan que tendrán cuidado.
—Lo haremos, pero no sabemos qué vendrá después —dice Duncan.
—Tecnología: Su clase se desbloqueará y sus niveles comenzarán a subir. Con ello, obtendrán nuevas habilidades, armamentos y magias.
—Solo espero que no sea tan difícil como este nivel —dice León—. Para ser el tutorial, es demasiado complicado.
—Es como si hubiéramos entrado en modo infierno —ríe Scott—. Es un milagro que hayamos sobrevivido.
—Miren —señala Karina—, el dragón está casi derrotado. Su HP está a punto de llegar a cero.
El grupo observa cómo la barra de HP del dragón se consume lentamente. El dragón comienza a desmoronarse, cayendo en escombros, pero no se disipa por completo. Los aventureros celebran, gritando de alegría por haber vencido.
Sin embargo, ninguno se percata de que una mano robótica negra rompe el pecho del dragón como si fuera de papel. Otra mano se abre paso, rasgando el torso del dragón, y de su interior surge disparado un ser robótico completamente negro, moviéndose a una velocidad que nadie puede seguir.
Megan, emocionada por el fin de la batalla, abraza a León. Pero este la aparta de un empujón, haciéndola caer al suelo.
En ese instante, el ser robótico toma a León por la cabeza y lo arrastra, elevándose a gran velocidad hacia el cielo y llevándolo de regreso al estadio donde todo comenzó. León, reaccionando rápidamente, dispara a la criatura con Ulises, liberándose de su agarre. Activa su traje Átomo, invoca a Alpha y entra en Modo Turbo.
El ser robótico lanza un rugido, y un escudo se levanta alrededor del estadio.
—¡León! —grita Megan, desesperada. Se transforma en Galatea y vuela a toda velocidad hacia el estadio.
Un ser robótico, de color negro y apariencia reptiliana, con una figura de dragón humanoide, emergió. Su aspecto cibernético parecía incluso superior a la Tecnología con la que León se había enfrentado en la mazmorra. Medía poco más de dos metros, su cola y alas eran de tipo reptil, pero no perdía su forma dracónica. Sus manos tenían dedos afilados, semejantes a garras, y todo su cuerpo era negro. Sobre su cabeza brillaba un nombre: “DIABOLOS”.
Tecnología se separó de la cintura de León, junto al resto de los drones. Su apariencia ahora se veía más sofisticada, gracias a la activación del modo turbo de Átomo.
—Perdóname, no calculé esto —dijo Tecnología—. Olvidé que el enemigo no tenía nombre; el verdadero jefe aún no se había revelado.
—El dragón parecía débil en comparación con esto —respondió León.
—Además, ha creado una barrera. No podrás recibir ayuda externa.
—Mejor así. No creo que puedan ayudarme en este momento.
—Debes acabar con él en modo turbo. Si pierdes a Átomo antes de vencerlo, estarás acabado.
—No me das muchos ánimos —respondió León, algo tenso—. Solo tengo diez minutos entonces…
—¡Hagamos que valgan la pena! —gritó León, apuntando sus puños y disparando a Diabolos. Este embistió con sus garras; León cambió rápidamente sus armas a espadas, y estas colisionaron con las garras del dragón, generando chispas en el impacto.
Empujando a Diabolos hacia atrás, León activó turbo y aceleración, aumentando su velocidad para rodearlo y lanzar un ataque de Atomic. Una ráfaga de láseres salió del cuerpo de León, pero el dragón, sosteniéndolo con una garra, conjuró círculos mágicos brillantes desde las puntas de sus dedos. Un escudo rodeó a León, evitando que el ataque lo atravesara y desapareciera.
—¡¿Cómo detuvo mi ataque con un escudo?! —exclamó León, sorprendido.
—Su magia debe anular la habilidad de destrucción o penetración de escudos —explicó Tecnología.
—No podré usar mi mejor ataque a la ligera.
—¡Cuidado! —gritó Tecnología, formando junto a Quetzalcoatl, Sirena, Caster y Talon un círculo mágico que generó un escudo. La garra de Diabolos chocó con fuerza contra él.
—Ataca, nosotros cubriremos tu espalda.
León disparó varios golpes que atravesaron el escudo, impactando directamente a Diabolos. Rápidamente, el dragón retrocedió, tomó distancia y alzó vuelo. Con un aleteo, lanzó navajas de luz cortantes que golpearon el escudo. La formación de los cinco drones lo hacía lo suficientemente resistente, y Tecnología lo restauraba utilizando el maná grupal para no perder poder defensivo.
Diabolos, en picada, atacó nuevamente. Esta vez, las puntas de sus garras brillaban con energía láser. El impacto contra el escudo fue brutal, pero aún no lo atravesaba. El empuje continuaba, y Diabolos intentaba atravesar con fuerza.
León aprovechó la situación, activando a Ulises y disparando de frente. Diabolos, percibiendo la intención, esquivó el ataque, haciendo que la bola de energía chocara contra el escudo del estadio, creando un retumbo en cada colisión. Pero el escudo no cedió; la barrera anulaba la habilidad anti-escudo.
El retumbo se escuchaba por los alrededores. Los aventureros que, hasta ese momento, celebraban su victoria, notaron la lucha en el estadio. La alegría se tornó en preocupación, y su semblante cambió a uno de seriedad. Comenzaron a reunirse alrededor del estadio para ver qué ocurría. Al observar al ser negro enfrentándose al aventurero que los había salvado, intentaron atacar la barrera, pero esta no cedía. Decidieron detener sus ataques. Todos querían ayudar, pero les era imposible; ni siquiera podían ver bien la pelea.
León disparó unas cuantas veces más con Ulises, pero ningún disparo acertó. Decidió guardar las armas y comenzó a disparar con los cañones en sus puños, fusionados con su armadura. Diabolos esquivaba las balas con gran velocidad.
Ahora, en las palmas de sus manos, aparecieron pequeños cañones que disparan láseres de gran potencia, impactando en el escudo creado por Tecnología. León se movió rápidamente, sincronizando sus movimientos con el escudo frontal. Este no cubría todo su cuerpo, solo estaba vinculado a él, y Tecnología lo movía si era necesario.
León despegó con sus turbinas, equipado con sus espadas. Se lanzó hacia un ataque frontal. Diabolos bloqueó con sus garras. A pesar de tener alas de reptil, utilizaba magia de vuelo, por lo que no necesitaba agitar sus alas; simplemente eran parte de su imponente forma.
Megan llegó justo cuando la colisión entre León y Diabolos se intensificaba, viendo las chispas que salían de sus garras al impactar. —¡León! —gritó, y comenzó a atacar con magia el escudo que los separaba.
—No podrás destruirlo; ya lo hemos intentado —le dijo un aventurero cercano.
León retiró sus espadas y se movió hacia un costado, buscando una apertura para atacar desde los lados, pero Diabolos bloqueó con sus alas. Con un giro rápido, Diabolos contraatacó con su cola, que chocó contra el escudo controlado por Tecnología. Ambos se alejaron al mismo tiempo, solo para volver a enfrentarse cara a cara: uno con sus espadas, y el otro con sus garras. Este intercambio se repitió un par de veces, hasta que León decidió cambiar de estrategia, equipándose con Ulises y disparando consecutivamente, mientras Diabolos esquivaba con gran agilidad en el aire.
Los aventureros, observando desde el exterior del estadio, seguían atentos a la batalla que se desarrollaba ante ellos, enviando sus mejores deseos y apoyo a León, el valiente aventurero que luchaba en su defensa.
En el aire, Megan observaba la escena con tristeza y preocupación; sus ojos, llenos de lágrimas, reflejaban temor.
Diabolos, en un movimiento repentino, se detuvo en el aire y extendió sus alas, generando ondas sónicas que se dirigieron directamente hacia León. Este intentó esquivar, pero fue alcanzado por el ataque. Aunque no recibió daño físico, su estado mental se vio afectado, nublando su vista y causándole un fuerte mareo.
—¡León, huye! ¡Es un ataque de confusión! —gritó Tecnología. León, con dificultad, logró entender las palabras de su compañera. Activando turbo y aceleración, se alejó tanto como pudo del área del ataque y, en un contraataque, lanzó bolas de fuego. Aunque estas pequeñas esferas de gran poder lograban impactar, no causaban un daño considerable en Diabolos; su efecto principal era servir como distracción, pues no tenían suficiente potencia para atravesar las defensas del enemigo.
Aprovechando el momento, León descendió hacia el suelo con las espadas en mano y volvió a despegar, dirigiéndose al enemigo desde un punto ciego. Pero Diabolos esquivó con facilidad y respondió con un coletazo que impactó directamente en León. Aunque el golpe fue fuerte, el daño fue amortiguado por la barrera adicional al escudo que Tecnología controlaba.
Recuperándose rápidamente, León disparó más bolas de fuego para distraer, mientras equipaba nuevamente a Ulises y disparaba hacia su enemigo en el aire. Diabolos recibió el impacto de varias bolas de fuego, pero evitaba ser alcanzado por Ulises. León se aseguraba de recargar constantemente su arma para no quedarse sin municiones; dado que cada recarga requería cien unidades de maná, lograba recargar cada diez segundos. Además, aprovechaba al máximo el uso de sus habilidades y magias, manteniendo un ritmo constante en el combate. Por esa razón, Ulises solo era utilizado en momentos específicos, ya que también consideraba el tiempo restante de activación de Átomo.
León cambia nuevamente a sus espadas mientras su último disparo sigue su rumbo, usándolo como distracción. En el momento en que Diabolos esquiva la bola de energía, León arremete directamente hacia su costado izquierdo, logrando un impacto directo. Chispas surgen del choque entre las espadas láser y la resistente coraza metálica del monstruo. León se aleja rápidamente y, volviendo a equiparse con Ulises, lanza un disparo que impacta de lleno, empujando a Diabolos en el aire.
Extendiendo sus alas, Diabolos desvía la bola de energía, pero León aprovecha el instante para atacar nuevamente con sus espadas. Esta vez, el enemigo reacciona justo a tiempo y detiene las espadas con sus garras. En lugar de retroceder, León incrementa la potencia de sus turbinas, intentando empujarlo; sin embargo, Diabolos resiste con igual fuerza, sosteniéndose gracias a su magia de vuelo. Ninguno de los dos cede, y chispas saltan de las garras mientras se enfrentan, generando ondas de energía visibles para todos los aventureros que observan la pelea.
El grupo de León observa la batalla desde el suelo, junto a la barrera. Megan, volando por encima de ellos, mantiene sus manos pegadas a la barrera, frustrada al no poder cruzarla ni intervenir en la batalla.
Ambos combatientes finalmente ceden ante la intensa presión y, a gran velocidad, se alejan el uno del otro, hasta que cada uno choca contra la barrera y luego vuelve a embestir, usando la pared de energía como impulso. La colisión genera más chispas y ondas de choque que se sienten por todo el estadio. La pelea continúa en el aire, con León agitando sus espadas y Diabolos bloqueando y contraatacando con sus garras en una danza mortal.
—¿Alguien puede explicarme qué estamos viendo? —pregunta Duncan. —Es difícil seguir el ritmo de la pelea con la vista.
—Parece que estuviéramos viendo una pelea de anime. No parece real —, responde Scott, asombrado.
—No tendríamos oportunidad contra ese enemigo, ni aunque todos los aventureros de la zona se unieran —, añade Karina.
—León es el único que puede estar a su nivel. Si él no lo vence, nadie podrá —, dice Scott, con tono serio.
—Solo nos queda depositar nuestra esperanza en él —, concluye Karina, observando la batalla con preocupación.
—No somos los únicos que piensan así. Miren a su alrededor, muchos están rezando por su triunfo —, dice Duncan, notando que otros aventureros también contemplan la escena, unidos en su apoyo silencioso hacia León.
Mientras todos observan la feroz batalla, León continúa sus ataques constantes, lanzando bolas de fuego como distracción para luego atacar con rápidas estocadas con una sola mano, mientras mantiene la otra espada lista para aprovechar cualquier apertura. Utiliza este patrón repetidamente, dando vueltas y regresando para atacar en rápidos movimientos. Después de unas cuantas repeticiones, cambia su estrategia, deteniéndose en el aire y lanzando una combinación de bolas de fuego con píldoras explosivas. Una cadena de explosiones sacude el aire y envuelve a Diabolos en llamas, pero cuando el humo se disipa, la armadura del monstruo sigue intacta, como si los ataques no le hubieran causado daño alguno.
León observa con frustración. Sin una barra de HP visible en su enemigo, no tiene forma de medir si sus ataques están siendo efectivos, y cada segundo cuenta, ya que el tiempo de Átomo está limitado y, sin él, su poder se reducirá considerablemente.
Decidido a mantener la ofensiva, León se eleva aún más alto y utiliza a Beta para realizar disparos consecutivos contra Diabolos, quien esquiva los ataques y se acerca rápidamente hacia él. Cambia de nuevo a sus espadas justo cuando el enemigo está cerca, lanzándose en una serie de embestidas y cambiando su patrón de ataque en cada oportunidad. Algunos golpes logran acertar, pero Diabolos también impacta con sus garras, aunque sus ataques son detenidos por el escudo de Tecnología.
Diabolos, frustrado por la resistencia del escudo, se aleja y lanza un nuevo ataque de confusión. Sin embargo, esta vez León lo evade con facilidad, contraatacando con más bolas de fuego y embestidas con sus espadas, buscando atravesar la gruesa coraza del monstruo. Diabolos se aleja de nuevo y, esta vez, levanta ambas manos, formando círculos mágicos de los cuales emergen discos que se asemejan a sierras huecas pero claramente poderosas.
—¡No dejes que esas sierras te alcancen! Es posible que atraviesen el escudo —advierte Tecnología.
Diabolos lanza las sierras directamente hacia León, quien, usando Turbo y Aceleración, vuela a toda velocidad por el área limitada por la barrera del estadio. A pesar de sus esfuerzos, las sierras lo siguen implacablemente, acercándose cada vez más. León, en un movimiento arriesgado, se dirige hacia Diabolos, esperando que las sierras colisionen con él. Sin embargo, las sierras cambian de dirección en el último momento, esquivando a Diabolos y continuando su persecución hacia León.
En un intento desesperado, León se detiene y gira en el aire, alzando sus espadas para tratar de bloquear las sierras, con el escudo de Tecnología cubriéndolo. Sin embargo, las sierras atraviesan el escudo con facilidad y, en un abrir y cerrar de ojos, destruyen a Sirena y Caster. Sin apenas tiempo para reaccionar, Diabolos aprovecha la distracción y aniquila a los otros familiares de León: Tecnología, Quetzalcoatl y Talon, dejando al aventurero sin su mejor defensa.
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