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System Nexus Prime: Arsenal - Capítulo 48

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Capítulo 48: Capítulo 48

Un ser robótico, de color negro y apariencia reptiliana, con una figura de dragón humanoide, emergió. Su aspecto cibernético parecía incluso superior a la Tecnología con la que León se había enfrentado en la mazmorra. Medía poco más de dos metros, su cola y alas eran de tipo reptil, pero no perdía su forma dracónica. Sus manos tenían dedos afilados, semejantes a garras, y todo su cuerpo era negro. Sobre su cabeza brillaba un nombre: “DIABOLOS”.

Tecnología se separó de la cintura de León, junto al resto de los drones. Su apariencia ahora se veía más sofisticada, gracias a la activación del modo turbo de Átomo.

—Perdóname, no calculé esto —dijo Tecnología—. Olvidé que el enemigo no tenía nombre; el verdadero jefe aún no se había revelado.

—El dragón parecía débil en comparación con esto —respondió León.

—Además, ha creado una barrera. No podrás recibir ayuda externa.

—Mejor así. No creo que puedan ayudarme en este momento.

—Debes acabar con él en modo turbo. Si pierdes a Átomo antes de vencerlo, estarás acabado.

—No me das muchos ánimos —respondió León, algo tenso—. Solo tengo diez minutos entonces…

—¡Hagamos que valgan la pena! —gritó León, apuntando sus puños y disparando a Diabolos. Este embistió con sus garras; León cambió rápidamente sus armas a espadas, y estas colisionaron con las garras del dragón, generando chispas en el impacto.

Empujando a Diabolos hacia atrás, León activó turbo y aceleración, aumentando su velocidad para rodearlo y lanzar un ataque de Atomic. Una ráfaga de láseres salió del cuerpo de León, pero el dragón, sosteniéndolo con una garra, conjuró círculos mágicos brillantes desde las puntas de sus dedos. Un escudo rodeó a León, evitando que el ataque lo atravesara y desapareciera.

—¡¿Cómo detuvo mi ataque con un escudo?! —exclamó León, sorprendido.

—Su magia debe anular la habilidad de destrucción o penetración de escudos —explicó Tecnología.

—No podré usar mi mejor ataque a la ligera.

—¡Cuidado! —gritó Tecnología, formando junto a Quetzalcoatl, Sirena, Caster y Talon un círculo mágico que generó un escudo. La garra de Diabolos chocó con fuerza contra él.

—Ataca, nosotros cubriremos tu espalda.

León disparó varios golpes que atravesaron el escudo, impactando directamente a Diabolos. Rápidamente, el dragón retrocedió, tomó distancia y alzó vuelo. Con un aleteo, lanzó navajas de luz cortantes que golpearon el escudo. La formación de los cinco drones lo hacía lo suficientemente resistente, y Tecnología lo restauraba utilizando el maná grupal para no perder poder defensivo.

Diabolos, en picada, atacó nuevamente. Esta vez, las puntas de sus garras brillaban con energía láser. El impacto contra el escudo fue brutal, pero aún no lo atravesaba. El empuje continuaba, y Diabolos intentaba atravesar con fuerza.

León aprovechó la situación, activando a Ulises y disparando de frente. Diabolos, percibiendo la intención, esquivó el ataque, haciendo que la bola de energía chocara contra el escudo del estadio, creando un retumbo en cada colisión. Pero el escudo no cedió; la barrera anulaba la habilidad anti-escudo.

El retumbo se escuchaba por los alrededores. Los aventureros que, hasta ese momento, celebraban su victoria, notaron la lucha en el estadio. La alegría se tornó en preocupación, y su semblante cambió a uno de seriedad. Comenzaron a reunirse alrededor del estadio para ver qué ocurría. Al observar al ser negro enfrentándose al aventurero que los había salvado, intentaron atacar la barrera, pero esta no cedía. Decidieron detener sus ataques. Todos querían ayudar, pero les era imposible; ni siquiera podían ver bien la pelea.

León disparó unas cuantas veces más con Ulises, pero ningún disparo acertó. Decidió guardar las armas y comenzó a disparar con los cañones en sus puños, fusionados con su armadura. Diabolos esquivaba las balas con gran velocidad.

Ahora, en las palmas de sus manos, aparecieron pequeños cañones que disparan láseres de gran potencia, impactando en el escudo creado por Tecnología. León se movió rápidamente, sincronizando sus movimientos con el escudo frontal. Este no cubría todo su cuerpo, solo estaba vinculado a él, y Tecnología lo movía si era necesario.

León despegó con sus turbinas, equipado con sus espadas. Se lanzó hacia un ataque frontal. Diabolos bloqueó con sus garras. A pesar de tener alas de reptil, utilizaba magia de vuelo, por lo que no necesitaba agitar sus alas; simplemente eran parte de su imponente forma.

Megan llegó justo cuando la colisión entre León y Diabolos se intensificaba, viendo las chispas que salían de sus garras al impactar. —¡León! —gritó, y comenzó a atacar con magia el escudo que los separaba.

—No podrás destruirlo; ya lo hemos intentado —le dijo un aventurero cercano.

León retiró sus espadas y se movió hacia un costado, buscando una apertura para atacar desde los lados, pero Diabolos bloqueó con sus alas. Con un giro rápido, Diabolos contraatacó con su cola, que chocó contra el escudo controlado por Tecnología. Ambos se alejaron al mismo tiempo, solo para volver a enfrentarse cara a cara: uno con sus espadas, y el otro con sus garras. Este intercambio se repitió un par de veces, hasta que León decidió cambiar de estrategia, equipándose con Ulises y disparando consecutivamente, mientras Diabolos esquivaba con gran agilidad en el aire.

Los aventureros, observando desde el exterior del estadio, seguían atentos a la batalla que se desarrollaba ante ellos, enviando sus mejores deseos y apoyo a León, el valiente aventurero que luchaba en su defensa.

En el aire, Megan observaba la escena con tristeza y preocupación; sus ojos, llenos de lágrimas, reflejaban temor.

Diabolos, en un movimiento repentino, se detuvo en el aire y extendió sus alas, generando ondas sónicas que se dirigieron directamente hacia León. Este intentó esquivar, pero fue alcanzado por el ataque. Aunque no recibió daño físico, su estado mental se vio afectado, nublando su vista y causándole un fuerte mareo.

—¡León, huye! ¡Es un ataque de confusión! —gritó Tecnología. León, con dificultad, logró entender las palabras de su compañera. Activando turbo y aceleración, se alejó tanto como pudo del área del ataque y, en un contraataque, lanzó bolas de fuego. Aunque estas pequeñas esferas de gran poder lograban impactar, no causaban un daño considerable en Diabolos; su efecto principal era servir como distracción, pues no tenían suficiente potencia para atravesar las defensas del enemigo.

Aprovechando el momento, León descendió hacia el suelo con las espadas en mano y volvió a despegar, dirigiéndose al enemigo desde un punto ciego. Pero Diabolos esquivó con facilidad y respondió con un coletazo que impactó directamente en León. Aunque el golpe fue fuerte, el daño fue amortiguado por la barrera adicional al escudo que Tecnología controlaba.

Recuperándose rápidamente, León disparó más bolas de fuego para distraer, mientras equipaba nuevamente a Ulises y disparaba hacia su enemigo en el aire. Diabolos recibió el impacto de varias bolas de fuego, pero evitaba ser alcanzado por Ulises. León se aseguraba de recargar constantemente su arma para no quedarse sin municiones; dado que cada recarga requería cien unidades de maná, lograba recargar cada diez segundos. Además, aprovechaba al máximo el uso de sus habilidades y magias, manteniendo un ritmo constante en el combate. Por esa razón, Ulises solo era utilizado en momentos específicos, ya que también consideraba el tiempo restante de activación de Átomo.

León cambia nuevamente a sus espadas mientras su último disparo sigue su rumbo, usándolo como distracción. En el momento en que Diabolos esquiva la bola de energía, León arremete directamente hacia su costado izquierdo, logrando un impacto directo. Chispas surgen del choque entre las espadas láser y la resistente coraza metálica del monstruo. León se aleja rápidamente y, volviendo a equiparse con Ulises, lanza un disparo que impacta de lleno, empujando a Diabolos en el aire.

Extendiendo sus alas, Diabolos desvía la bola de energía, pero León aprovecha el instante para atacar nuevamente con sus espadas. Esta vez, el enemigo reacciona justo a tiempo y detiene las espadas con sus garras. En lugar de retroceder, León incrementa la potencia de sus turbinas, intentando empujarlo; sin embargo, Diabolos resiste con igual fuerza, sosteniéndose gracias a su magia de vuelo. Ninguno de los dos cede, y chispas saltan de las garras mientras se enfrentan, generando ondas de energía visibles para todos los aventureros que observan la pelea.

El grupo de León observa la batalla desde el suelo, junto a la barrera. Megan, volando por encima de ellos, mantiene sus manos pegadas a la barrera, frustrada al no poder cruzarla ni intervenir en la batalla.

Ambos combatientes finalmente ceden ante la intensa presión y, a gran velocidad, se alejan el uno del otro, hasta que cada uno choca contra la barrera y luego vuelve a embestir, usando la pared de energía como impulso. La colisión genera más chispas y ondas de choque que se sienten por todo el estadio. La pelea continúa en el aire, con León agitando sus espadas y Diabolos bloqueando y contraatacando con sus garras en una danza mortal.

—¿Alguien puede explicarme qué estamos viendo? —pregunta Duncan. —Es difícil seguir el ritmo de la pelea con la vista.

—Parece que estuviéramos viendo una pelea de anime. No parece real —, responde Scott, asombrado.

—No tendríamos oportunidad contra ese enemigo, ni aunque todos los aventureros de la zona se unieran —, añade Karina.

—León es el único que puede estar a su nivel. Si él no lo vence, nadie podrá —, dice Scott, con tono serio.

—Solo nos queda depositar nuestra esperanza en él —, concluye Karina, observando la batalla con preocupación.

—No somos los únicos que piensan así. Miren a su alrededor, muchos están rezando por su triunfo —, dice Duncan, notando que otros aventureros también contemplan la escena, unidos en su apoyo silencioso hacia León.

Mientras todos observan la feroz batalla, León continúa sus ataques constantes, lanzando bolas de fuego como distracción para luego atacar con rápidas estocadas con una sola mano, mientras mantiene la otra espada lista para aprovechar cualquier apertura. Utiliza este patrón repetidamente, dando vueltas y regresando para atacar en rápidos movimientos. Después de unas cuantas repeticiones, cambia su estrategia, deteniéndose en el aire y lanzando una combinación de bolas de fuego con píldoras explosivas. Una cadena de explosiones sacude el aire y envuelve a Diabolos en llamas, pero cuando el humo se disipa, la armadura del monstruo sigue intacta, como si los ataques no le hubieran causado daño alguno.

León observa con frustración. Sin una barra de HP visible en su enemigo, no tiene forma de medir si sus ataques están siendo efectivos, y cada segundo cuenta, ya que el tiempo de Átomo está limitado y, sin él, su poder se reducirá considerablemente.

Decidido a mantener la ofensiva, León se eleva aún más alto y utiliza a Beta para realizar disparos consecutivos contra Diabolos, quien esquiva los ataques y se acerca rápidamente hacia él. Cambia de nuevo a sus espadas justo cuando el enemigo está cerca, lanzándose en una serie de embestidas y cambiando su patrón de ataque en cada oportunidad. Algunos golpes logran acertar, pero Diabolos también impacta con sus garras, aunque sus ataques son detenidos por el escudo de Tecnología.

Diabolos, frustrado por la resistencia del escudo, se aleja y lanza un nuevo ataque de confusión. Sin embargo, esta vez León lo evade con facilidad, contraatacando con más bolas de fuego y embestidas con sus espadas, buscando atravesar la gruesa coraza del monstruo. Diabolos se aleja de nuevo y, esta vez, levanta ambas manos, formando círculos mágicos de los cuales emergen discos que se asemejan a sierras huecas pero claramente poderosas.

—¡No dejes que esas sierras te alcancen! Es posible que atraviesen el escudo —advierte Tecnología.

Diabolos lanza las sierras directamente hacia León, quien, usando Turbo y Aceleración, vuela a toda velocidad por el área limitada por la barrera del estadio. A pesar de sus esfuerzos, las sierras lo siguen implacablemente, acercándose cada vez más. León, en un movimiento arriesgado, se dirige hacia Diabolos, esperando que las sierras colisionen con él. Sin embargo, las sierras cambian de dirección en el último momento, esquivando a Diabolos y continuando su persecución hacia León.

En un intento desesperado, León se detiene y gira en el aire, alzando sus espadas para tratar de bloquear las sierras, con el escudo de Tecnología cubriéndolo. Sin embargo, las sierras atraviesan el escudo con facilidad y, en un abrir y cerrar de ojos, destruyen a Sirena y Caster. Sin apenas tiempo para reaccionar, Diabolos aprovecha la distracción y aniquila a los otros familiares de León: Tecnología, Quetzalcoatl y Talon, dejando al aventurero sin su mejor defensa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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