TDG: El Legado Primordial de Pangu - Capítulo 89
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- Capítulo 89 - 89 Capítulo 89 La Verdad del Viajero Distante
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89: Capítulo 89: La Verdad del Viajero Distante 89: Capítulo 89: La Verdad del Viajero Distante “Agradezco su oferta, Directora Yang,” respondió Cang Xuan, su voz manteniendo el mismo tono tranquilo y uniforme que tanto intrigaba a la alquimista.
Su mirada encontró la de ella directamente, sin desafío, pero con una profundidad que parecía absorber la luz.
“Pero los recursos de su estimada Asociación, o de cualquier poder en esta ciudad, no son lo que busco.” Yang Xin arqueó una ceja.
“¿Ah, no?
Un joven cultivador buscando su camino en Ciudad Gloria suele necesitar el apoyo de un gremio o una familia.
O al menos, busca píldoras, técnicas o artefactos para avanzar.” Su tono era ligero, pero la pregunta era penetrante.
Estaba desafiando su tapadera directamente.
Cang Xuan inclinó ligeramente la cabeza, un gesto que podría interpretarse como respeto o simple reconocimiento.
“Mi camino es…
diferente,” dijo simplemente.
No había arrogancia en su voz, solo la constatación de un hecho.
“Las ambiciones, las luchas por el poder, incluso el propio sistema de cultivo tal como se practica en este reino…
son, con el debido respeto, irrelevantes para mi propósito.” Un silencio momentáneo cayó entre ellos, tan denso como la energía Yin de algunos de los tesoros cercanos.
Los alquimistas que acompañaban a Yang Xin, aunque fingían seguir interesados en las hierbas, aguzaron el oído, sintiendo la extraña tensión en el aire.
Yue, todavía parcialmente oculta tras la pierna de Cang Xuan, observaba a Yang Xin con sus grandes ojos serios, su pequeña mano agarrando con fuerza la túnica de su ‘padre’.
Yang Xin lo estudió intensamente.
Las palabras eran audaces hasta el punto de la locura si las pronunciara cualquier otro joven.
Pero en boca de este individuo extrañamente calmado, que ni siquiera parecía respirar de forma normal y cuya aura seguía siendo persistentemente la de un Rango Plata bajo a pesar de la profundidad de sus ojos, sonaban…
inquietantemente sinceras.
Sintió un escalofrío recorrer su espalda, la intuición de una experta diciéndole que estaba frente a algo que no comprendía en absoluto.
“¿Diferente?” repitió Yang Xin lentamente.
“¿Irrelevante?
Palabras muy fuertes para alguien que camina por las calles de mi ciudad.” Su instinto protector hacia Ciudad Gloria se activó.
“¿Qué busca entonces, viajero de camino diferente?
¿Y por qué aquí?” “Busco…
fundamentos,” respondió Cang Xuan, eligiendo la palabra con cuidado.
“Ecos de principios primordiales.
Conocimiento que antecede a las eras que sus registros recuerdan.” Su mirada se desvió por un instante hacia el horizonte invisible más allá de los muros del mercado, como si contemplara algo vasto y distante.
“Ciudad Gloria, como otros lugares en este mundo, es simplemente un punto en un mapa mucho más grande, un lugar donde ciertos ecos podrían persistir.” Luego, su mirada volvió a Yang Xin, tranquila y directa.
“Le aseguro, Directora, que mi presencia aquí no representa ninguna amenaza ni ambición hacia su Asociación, ni hacia el Señor de la Ciudad, ni hacia ninguna de las familias nobles.
Sus conflictos y recursos me son indiferentes.
Soy simplemente un viajero siguiendo ciertos hilos débiles en el tejido del Dao.” Hizo una pausa y añadió, con una finalidad suave pero absoluta: “Y soy el guardián de esta pequeña.” Señaló a Yue con un leve gesto de la cabeza.
Yang Xin se quedó sin palabras por un momento.
La admisión era asombrosa.
No era una negación, ni una mentira elaborada.
Era una declaración calmada de desinterés absoluto por todo lo que definía su mundo, junto con una afirmación de estar buscando algo mucho más antiguo y fundamental.
Y la forma en que se refirió a la niña…
‘guardián’.
No la llamó ‘padre’ esta vez.
La implicación era sutil pero profunda: su conexión con la niña era una responsabilidad asumida, quizás ligada a ese ‘camino diferente’.
Observó a Yue de nuevo.
La niña le devolvió la mirada sin miedo, sus ojos increíblemente claros y profundos para su edad, el amuleto de fénix brillando débilmente.
Sintió la pureza Yin que emanaba de ella, una cualidad que haría babear a cualquier maestro de secta que cultivara artes Yin.
¿Era esta niña la razón de su búsqueda?
¿O simplemente una compañera en su extraño viaje?
La franqueza calculada de Cang Xuan la desarmó más que cualquier engaño.
No sabía si creerle del todo, pero la convicción tranquila en su voz y la insondable profundidad en su mirada le decían que, fuera lo que fuese este joven, operaba en un nivel de realidad o propósito completamente ajeno al suyo.
Intentar presionarlo más, aquí y ahora, parecía inútil y potencialmente imprudente.
Respiró hondo, recuperando su compostura profesional, aunque su mente bullía.
“Una búsqueda…
ambiciosa, viajero,” dijo finalmente, su tono más cauteloso ahora.
“Ciudad Gloria ha visto pasar muchas eras.
Quizás encuentre esos ecos que busca.
Pero tenga cuidado, las profundidades de la historia a veces guardan más peligros que tesoros.” Era una advertencia genuina, nacida de su propia experiencia y de la inquietud que él le inspiraba.
Cang Xuan asintió levemente.
“Soy consciente de los peligros.
La discreción es mi compañera constante.” Miró de nuevo las hierbas del puesto, como si retomara su búsqueda original.
“Si nos disculpa, Directora.” Era una clara señal de que la conversación había terminado.
Yang Xin, sintiendo que había llegado a un límite por ahora, asintió rígidamente.
“Que su búsqueda sea…
fructífera.” Se giró y volvió con sus acompañantes, quienes la miraron con preguntas silenciosas en sus ojos.
Ella simplemente negó con la cabeza, indicando que hablarían más tarde.
Su mente, sin embargo, estaba grabando cada detalle de este encuentro, cada palabra, cada matiz.
Este ‘viajero’ y su ‘hija’ eran una anomalía que requería una investigación cuidadosa y discreta.
Cang Xuan, sintiendo la retirada de la atención intensa de Yang Xin, tomó la mano de Yue.
“Vamos, Yue.
No hemos encontrado lo que buscábamos aquí.” Sin mirar atrás, se alejó tranquilamente del puesto, desapareciendo en el flujo de visitantes del Mercado de la Luna Fría, dejando tras de sí un remolino de preguntas sin respuesta en la mente de una de las mujeres más poderosas de Ciudad Gloria.
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