Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 103
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- Capítulo 103 - 103 Capítulo 103 Un pequeño dolor
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103: Capítulo 103: Un pequeño dolor 103: Capítulo 103: Un pequeño dolor Editor: Nyoi-Bo Studio Sei sujetó el teléfono como si estuviese a punto de destruirlo cuando oyó la voz de Zaki.
—Sei, lo siento, pero hoy no es un buen día —dijo y el aura fría de Sei se salió de control.
El hombre al otro lado del teléfono, de alguna manera estaba esperando que esa fuera su reacción.
Por lo que cuando Sei se quedó en silencio, él volvió a hablar.
—No tienes de qué preocuparte, estoy seguro de que ella entenderá.
Y además, pueden tener la cita en otro momento —agregó, pero el hombre seguía sin emitir ni un sonido.
Zaki pudo deducir que quizás no lo estaba escuchando.
Se había anticipado a ello, por lo que en su mente se dijo: como era de esperar.
Zaki soltó una bocanada de aire antes de lanzarle la única bomba letal que haría que cediera.
—No olvides Sei, que no eres solo tú el que estará en peligro.
Ella podría verse envuelta en este caos.
Sabes a lo que me refiero.
—Concluyó y terminó la llamada.
Tan pronto como Sei oyó sus palabras, pareció volver a sus cabales de inmediato.
Al oír que ella podría estar en peligro hizo que casi le explotaran las venas.
Por lo que tuvo que ceder mientras apretaba el puño con más fuerza que nunca.
Sabía que Zaki solo le diría eso si la situación fuera realmente seria.
Davi por otro lado, supo que algo estaba mal, pero antes de que pudiera armarse de coraje y preguntar, su teléfono sonó y vio que la estaba llamando el Sr.
Chen.
—¿H-hola?
¿Sr.
Chen?
—Eh…
señorita.
Hay un problema, por lo que…
—respondió el hombre, y Davi miró a Sei, que todavía parecía increíblemente frío.
—¿Un p-problema?
—repitió con curiosidad.
—Lo siento señorita, pero esta noche el jefe no pue— Antes de que pudiera oír lo que iba a decir el Sr.
Chen, Sei le alcanzó la mano, serio, para que Davi le pasara el teléfono.
—Ya sé.
Volveremos.
—le dijo Sei al hombre al otro lado del teléfono y terminó la llamada.
El conductor también dio la vuelta mientras Sei observaba en silencio por la ventana.
En ese momento, Davi estaba sin palabras y se estaba sentando correctamente cuando le oyó decir una palabra realmente rara viniendo de él.
—L-lo siento —pronunció y la miró con los ojos serios y con culpa.
Davi casi se olvida de responder.
—Ahh…
está bien.
Podemos tener una cita otro día, ¿verdad?
—replicó de inmediato y forzó una sonrisa.
Era la primera vez que le escuchaba disculparse, por lo que a pesar de que estaba indudablemente decepcionada, intentó comprender la situación.
Era consciente de que a veces las cosas no resultaban como uno las planea y además, tendrían otro día.
Por otro lado, Sei se sintió aliviado al oírla, asintió y respondió un: ajá.
Su fría aura se disipó y volvió a su yo cálido de nuevo.
La siguiente pregunta de Davi lo tomó por sorpresa.
—Pero, ¿puedo saber la razón?
Sei se mantuvo en silencio por un rato antes de responder.
—Hoy es peligroso.
—¿P-peligroso?
¿A qué te refieres?
—… Sei no respondió.
Solo la miró profundamente mientras levantaba la mano y le acariciaba la cabeza como diciéndole que lo sentía pero no podía responder.
Davi sintió como si algo le atravesara el corazón a pesar de que se dijo a sí misma que lo entendía.
Lo que la desilusionaba no que se cancelara la cita, si no que el hecho de no poder saber las razones.
Davi se quedó en silencio.
Comenzó a pensar.
Sabía lo misterioso que era Sei, lo supo desde el principio, no tenía permitido saber nada sobre su identidad.
Pero no pensó que algún día, le iba a doler cada vez que Sei no le dijera nada.
No sabía que algún día, el tener prohibido saber algo de él, le iba a doler un poco.
Un pequeño dolor que tarde o temprano comenzaría a crecer dentro de ella.
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