Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 106
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- Capítulo 106 - 106 Capítulo 106 Qué crees
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106: Capítulo 106: Qué crees 106: Capítulo 106: Qué crees Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando Sei vio lo aturdida que estaba, su sonrisa desapareció.
Estaba a punto de hablar cuando Davi posó ambas manos en sus mejillas.
—Sonríe de nuevo, por favor.
—dijo de repente, lucía tan emocionada, como si acabara de ver a su mascota sonreír por primera vez y quería que lo hiciera de nuevo.
—Por favor, sonríe de nuevo.
—le suplicó mientras, una vez más, el hombre se quedó sin palabras.
Más de tres puntos invisibles aparecieron sobre su cabeza al observarla suplicando.
Bueno, Sei no se dio cuenta de que acababa de sonreír.
A los segundos, Davi comenzó a apretar sus mejillas con gentileza mientras seguía suplicando con estrellas en los ojos.
Pero antes de que Sei pudiera decir algo, llegó el Sr.
Chen.
—Lo siento, señorita, pero el joven amo debe contestar esta llamada.
—dijo a medida que le entregaba el teléfono al hombre.
Y como un niño emocionado a quien regaña su estricta madre, Davi lentamente soltó el rostro de Sei y se mordió el labio.
La mirada de Sei se dirigió de inmediato a la pantalla del teléfono y cuando vio quién lo estaba llamando, lo tomó y se puso de pie.
Puso la mano en la cabeza de ella antes de alejarse y dejarla en el comedor.
Cuando ya no pudo ver la silueta de su esposo, Davi bajó los hombros y se dio un golpecito con la cabeza sobre la mesa.
Pensó que ya estaba bastante acostumbrada a esta situación, ya que siempre pasaba eso cuando estaba con él.
Pero todavía estaba eufórica.
Se sentía un poco decepcionada de no haberlo hecho sonreír de nuevo, pero el haber logrado que sonriera, le hizo sentir una gran satisfacción.
Además, estaba más que feliz porque finalmente vio su sonrisa.
Ahh, luce tan lindo.
Una bestiecita sonriente tan adorable.
Espera…
¿sonrió porque estaba feliz de que yo le dijera que quería ser su guardaespaldas?
… Más tarde esa noche, Sei estaba nuevamente en frente de su computador cuando Zaki, que estaba sentado justo detrás de él, rompió el silencio.
—Bueno, Sei, ¿eres consciente de que de verdad le sonreíste?
—le preguntó, y sus palabras captaron de inmediato la atención del hombre.
Se volteó hacia él dándose cuenta de lo que había pasado hace unas horas.
—Así que por eso era que me estaba suplicando que sonriera de nuevo, eh.
—dijo, dirigiendo su mirada hacia la luna que se asomaba por la gran ventana.
—Oye, ¿esa es la única reacción que tienes?
¿No sabes que no sonreíste ni una vez por una década?
Repito, ¡una década!
—Zaki intentaba que le dijera algo más.
Sin embargo, el hombre siguió en silencio.
Parecía estar inmerso en sus pensamientos, como diciéndole que no iba a escuchar ni una palabra más de su parte.
Pero como siempre, Zaki persistió en no rendirse.
—Y de verdad, hasta te estás sonrojando ahora.
No puedo creerlo.
Tú, es increíble que te sonrojes por un parche rosa de amor, solo para que lo sepas.
—Zaki, dime…
habló finalmente, su mirada aún estaba pegada en la luna.
¿Qué crees que me está pasando?
—…
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