Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 124
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- Capítulo 124 - 124 Capítulo 124Por qué no puedo
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124: Capítulo 124:Por qué no puedo 124: Capítulo 124:Por qué no puedo Editor: Nyoi-Bo Studio Davi y Hinari se dirigieron a Sky Town porque Hinari no podía esperar más para ver a Haru.
Y cuando lo vio, se largó a llorar.
—Haru, ¿en qué momento creciste tanto?
¡Devuélveme al Haru pequeño, tierno y adorable!
—ante su reacción, él la consoló.
—Hermana…
no puedo ser un niño pequeño para siempre.
El pequeño Haru ya no está, así que sigue adelante.
Quería crecer rápido para poder ayudarlas a ustedes dos, ¿está bien?
—¡Buahhh!
¡Davi!
¡¿En qué momento Haru maduró tanto?!
No…
quería ser tu niñera por un rato más.
Mientras la chica seguía vociferando, Haru se tocó la frente y la abrazó.
—Hermana, ¿por qué siento que tu no creciste nada?
—¡Oye!
Deja de actuar como un viejo, me duele el corazón.
No sabes cómo se siente ver que un lindo bebé se vuelva tan grande en tan poco tiempo.
¡¿Entiendes!?
—Eh…
sí, perdón, lo siento.
Después de eso, Hinari se la pasó el resto del día haciendo que Davi le hablara sobre ella y Sei.
Davi le contó todo, a excepción del contrato y la regla de no verle el rostro a su esposo.
Cuando cayó la noche, ambas partieron.
Una vez que Davi llegó a la puerta frontal de la mansión Gray, se quedó ahí en silencio.
Estaba pensando en lo que le había dicho Hinari, sin embargo, por alguna razón, algo se sentía fuera de lugar.
Parecía no haber nadie en la casa.
Cuando finalmente se movió para entrar, se dio la vuelta al momento en que sintió el ruido de un auto acercándose.
Iba a máxima velocidad y frenó hasta detenerse pasado la entrada.
Davi, estupefacta vio que el auto negro se detuvo a diez metros de ella.
Un segundo después abrió los ojos cuando vio a Sei salir del auto con ayuda de Ryou, como si estuviera herido.
El latido de Davi se aceleró a medida que bajaba corriendo las escaleras.
Antes de que llegara al camino, otro auto se detuvo en frente de ella, pero eso no le impidió seguir corriendo hacia Sei.
Vio que entraron por una gran puerta que el mayordomo le había dicho una vez que llevaba a la bodega de vinos subterránea.
La mente de Davi estaba en blanco, y no podía gritarle, ya que no le salía la voz.
Lo único que quería en ese momento era ver si estaba bien, pero cuando estaba a punto de llegar a la puerta, esta se cerró.
Davi tomó el picaporte para abrirla, cuando de repente alguien le sujetó la mano para que se detuviera.
Davi levantó la cabeza y cuando vio que era el Sr.
Chen, se mordió el labio.
—Por favor, déjame entrar.
Quiero verlo —le suplicó con una mirada muerta de preocupación.
Zaki disfrazado sintió una culpa indescriptible al responderle.
—Lo siento, señorita, pero no puedo hacer eso.
No tienes de qué preocuparte, él está bien, te lo aseguro.
Solo tiene una herida superficial.
—¿Entonces por qué no puedo entrar y verlo?
—Porque…
—¿Es porque si entro veré su rostro?
El Sr.
Chen asintió y, en ese momento Davi apretó el puño con la mayor fuerza posible antes de soltar finalmente el picaporte.
—Entiendo —dijo retrocediendo, Zaki estaba extremadamente afligido porque Davi parecía estar al borde de romper en llanto y pudo ver lo dolida que estaba.
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