Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 127
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- Capítulo 127 - 127 Capítulo 127Lo único que puedes hacer
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127: Capítulo 127:Lo único que puedes hacer 127: Capítulo 127:Lo único que puedes hacer Editor: Nyoi-Bo Studio Mientras tanto en la mansión Gray…
Sei estaba envuelto en una sólida oscuridad, como si fuera un persona completamente distinta al dulce y tierno Sei que era cuando abandonaron Blue City.
Hace una hora, cuando la doctora le confirmó que Sei estaba bien, Zaki le contó de inmediato sobre Davi.
Sei, al saber que su esposa estaba dolida y triste, salió del cuarto, pero la chica ya no estaba ahí.
El joven YiJin, que estaba esperando afuera, le dijo a Sei que ella le pidió a Kaide que la llevara a un lugar.
El chico también le describió cómo lucía y lo que dijo antes de que se fueran, causando que el hombre enmascarado apretara el puño con más fuerza.
En medio de su frialdad en aumento, Kaide lo llamó y le comunicó que su esposa estaba con su amiga.
Sei le preguntó si estaba bien, pero cuando Kaide le respondió con honestidad que lucía como si tuviera el corazón roto, Sei agarró el teléfono como si quisiera hacerlo pedazos.
Pasaron los fríos minutos y Sei finalmente recibió un mensaje de su esposa.
“Ven a buscar a tu esposa, está borracha”.
Al leerlo, se puso de pie de inmediato para salir, pero Zaki estaba de pie en la entrada, bloqueando la pasada, como si anticipara lo que fuera a hacer.
—Sabes que no puedo dejar que vayas, Sei —le advirtió Zaki con una intensa mirada.
Lucía como un aterrador guardia del infierno listo para encadenarlo si era necesario.
En ese momento, con solo una mirada, Sei supo que era imposible que lo dejara pasar.
—Espera aquí, ya le dije a Kaide que la trajera a casa —continuó, mientras Sei solo se quedó de pie en frente de él, como una estatua de hace miles de años.
Sei no dijo ni una sola palabra por un largo rato.
Se quedó quieto, no solo porque Zaki lo detuvo, si no porque sabía que si insistía algo peor podía ocurrir si estaba con ella.
Y eso era algo que no permitiría jamás que pasara.
No dejaría que su esposa se viera envuelta en el problema que tenía tras él.
Por lo que en ese momento, Sei tuvo que aguantarse y esperarla.
Después de otros largos minutos de silencio, finalmente abrió la boca.
—Zaki…
explicame por qué…
¿no estaba conforme con el hecho de que no pudiera ver mi rostro antes?
Al oír las palabras de Sei, la fiera intensidad en la mirada de Zaki se extinguió en un instante.
A pesar de que Zaki entendía la forma en la que era Sei ahora, no podía evitar quedarse sin palabras cada vez que lo demostraba.
¡Agh!
Tu increíblemente bajo coeficiente intelectual me está sacando de quicio, Sei…
—Bueno, no puedes culparla si actúa o se siente así, Sei, el hecho de que no le permitas ver tu rostro y a otros sí, le debe doler.
Le hará pensar de que no te importa o que no confías en ella…
algo así…
—después de darle su respuesta, miró a Sei.
Zaki se dio cuenta de que sus palabras lo afligieron bastante y dejó escapar un profundo suspiro.
Esto no debería ser un problema mayor, Sei, sin embargo, considerando que ambos han desarrollado sentimientos el uno por el otro…
temo que solo se pondrá peor.
Me pregunto cuánto lo soportarás…
Después de otro largo rato de silencio, Sei abrió la boca de nuevo.
—Entonces, ¿qué se supone que debo hacer?
—se cuestionó y, Zaki le dio una respuesta.
—Me temo que lo único que puedes hacer es revelarle tu rostro, no hay nada más.
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