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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 134

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  4. Capítulo 134 - 134 Capítulo 134 Esposo Preocupón
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134: Capítulo 134: Esposo Preocupón 134: Capítulo 134: Esposo Preocupón Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando Sei entró a la habitación, acostó a la chica en la cama con cuidado.

Estaba a punto de quitarle la mano de la espalda, pero se detuvo al momento de verle el rostro durmiendo pacíficamente.

La observó por un largo rato y después la soltó.

Con delicadeza le quitó los mechones de pelo del rostro y le dio un beso en la frente.

Al darse cuenta de que aún traía sus zapatillas, Sei se puso al borde de la cama y le quitó los zapatos de la forma más gentil posible.

El silencio en la habitación era ensordecedor, pero no para Sei.

Podía escuchar la respiración lenta y suave que ella emitía, era como música para sus oídos.

Además, no podía calmar su corazón y hacerlo volver a sus latidos normales.

Y después…

—Mmmmm…

—gimió de repente la chica durmiente.

Sei, que estaba ocupado quitándole el otro zapato, se detuvo al instante.

No se movió ni un centímetro, temiendo despertarla.

Pero después…

La chica levantó el pie y lo pateó.

Sei quedó estupefacto al ver el pie que lo golpeó violentamente en el pecho.

Antes de que pudiera tocarla de nuevo, la chica rodó hacia el borde de la cama.

Haciendo que Sei diera un salto y le sujetara el hombro, temiendo que se fuera a caer.

Luego de atraparla, estuvo a punto de suspirar del alivio, cuando la chica se volteó y su mano abierta colisionó con su rostro.

Sei acababa de ser abofeteado por primera vez en su vida.

Se quedó estupefacto nuevamente.

Por suerte, se recuperó rápidamente cuando oyó a la chica gemir por segunda vez, y le miró el rostro.

Sei, que estaba bastante confundido sobre qué debía hacer en esta situación, lucía como un chico inocente.

Y por desgracia, para él, la patada y la bofetada que acababa de recibir de la nada por parte de su esposa durmiente, no fue suficiente, ya que cuando la tomó para volver a dejarla en medio de la cama, la chica lo mordió de la nada.

En este punto, no salió ni un sonido de la boca de Sei.

Solo se congeló mientras inclinaba la cabeza hacia ella.

Sabía que aquella mordida fue lo suficientemente fuerte para dejarle una marca en el cuello.

Cuando lo soltó, comenzó a lamerlo, como si estuviera tratando de aliviar el dolor que causó.

Impactando tanto al hombre que casi la deja caer.

—Mmmm…

¿por qué…

está caliente este helado?

—pronunció con una voz tan dulce, y luego se volvió a dormir.

Al oír su voz, Sei volvió a su cabales.

Sin embargo, debido a que le lamió el cuello, Sei sintió que su corazón latió ansioso y su deseo de besarla regresó.

La nuez de Adán de Sei subió y bajó, sintiendo la tensión en su garganta.

Pero volvió a la realidad cuando el teléfono en su bolsillo vibró.

Cerró los ojos con fuerza y respiró profundo antes de finalmente soltarla.

Cogió el teléfono y miró a la chica cuando leyó las palabras: ya llegó.

Se movió para terminar de quitarle el zapato, y una vez que lo hizo, su mirada se posó en ella de nuevo.

Ya estaba profundamente dormida, pero recordando lo que acababa de hacer, Sei se sintió reacio a dejarla.

Sin embargo, tenía cosas que discutir con ese hombre.

Por lo que luego de pensarlo un rato, sacó ambas mesillas y las movió para crear un muro en ambos lados de la cama.

Después de eso, Sei se pasó varios minutos recorriendo la cama, como un súper esposo preocupón, asegurándose de que su querida esposa no se fuera a caer una vez que se fuera.

Y cuando finalmente se convenció de que no le iba a pasar nada, se inclinó y le besó la frente antes de abandonar la habitación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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