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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 140

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140: Capítulo 140: Pareció Caerle el Mundo Encima 140: Capítulo 140: Pareció Caerle el Mundo Encima Editor: Nyoi-Bo Studio —Davi…

mi…

esposa…

—pronunció lentamente, con la voz rebosante de amor y dulzura.

Como si para él, su nombre debía ser dicho de la forma más apasionada.

La chica tambaleante frente a él pareció escucharlo decir su nombre junto con: mi esposa, y respondió con una sonrisa más radiante que nunca.

Todavía tenía los ojos estrechados y el rostro enrojecido y empapado en sudor, y aún así, su belleza angelical deslumbraba a pesar de la situación.

Su voz suave, con el lento movimiento de su cuerpo y la manera en la que fruncía los labios, era aún más seductora, tanto, que se oyó cómo se rompieron los hilos de sanidad de Sei en su mente.

—D-de nuevo.

—Le suplicó, a pesar de estar en ese estado, se vio muy entusiasta y emocionada.

Al verla tan contenta, Sei en su corazón sintió una satisfacción indescriptible.

—Davi mi esposa.

—repitió con la misma voz apasionada y Davi lo abrazó de nuevo, lucía extremadamente feliz.

Ella le estaba apretando el cuello con fuerza, pero a Sei no le importó para nada y le abrazó la pequeña cintura.

Lo único que le importaba era que su esposa fuera feliz.

Pasaron unos minutos y ambos se quedaron en el abrazo del otro.

Sei no se movió ni habló esperando a que ella se volviera a dormir y descansara.

Pero de repente, Davi le soltó el cuello y le puso las manos en los hombros.

Seguía de rodillas mientras lo observaba con la mirada cansada, como si estuviera a punto de quedarse dormida.

Sin embargo, sus ojos se intensificaron y revelaron una tenue tristeza.

Sei se puso en alerta de inmediato ante la angustia de la chica.

Se enderezó instintivamente y acercó las manos hacia su rostro al ver que sus ojos se volvían más tristes.

Estaba a punto de abrir la boca para preguntarle qué pasaba, pero se detuvo al verlo.

Las lágrimas humedecieron sus hermosos ojos, y en un segundo, cayeron por sus mejillas.

En ese momento, a Sei pareció caerle el mundo encima.

Al ver las lágrimas de su esposa caer como gotas de cristal reflejadas a la luz de la luna, sintió como si su corazón se rompiera en mil pedazos.

Se le apretó la garganta y sintió que le costaba respirar.

Sei quería preguntar qué pasaba, pero las palabras parecieron atorarse en su garganta.

La chica en frente suyo abrió la boca.

—Sei…

¿por qué?

¿Por qué no puedo ver tu rostro?

¿Por qué…

Por qué no tengo permitido conocerte?

Yo…

quería verte…

quería conocerte.

Aquellas palabras hicieron eco en la cabeza de Sei, una y otra vez mientras observaba a su esposa que sollozaba como una niña.

Su corazón se apretó con tanto dolor que solo la abrazó fuerte.

Davi siguió sollozando en su pecho y Sei hundió el rostro en su cabello.

Le acariciaba la espalda intentando pensar desesperadamente sobre qué debía hacer y decir para aliviar su dolor.

Pero antes de que Sei pudiera hablar, la chica de repente perdió sus fuerzas al quedarse dormida por el cansancio.

Cuando sintió que estaba dormida, Sei no la soltó.

Se quedó abrazándola por un largo rato.

Luego, cuando finalmente la acostó en la cama, se puso de pie en silencio y cogió otra camiseta del clóset para cambiarle la ropa empapada.

Cuando estuvo de vuelta, la sentó y la apoyó en su pecho para quitarle con cuidado la camiseta y ponerle otra.

Sei se estuvo en silencio durante todo el proceso, sus ojos aún reflejaban culpa y dolor mientras intentaba no mirar el cuerpo de su esposa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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