Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 142
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- Capítulo 142 - 142 Capítulo 142 Una Razón Para Luchar de Nuevo
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142: Capítulo 142: Una Razón Para Luchar de Nuevo 142: Capítulo 142: Una Razón Para Luchar de Nuevo Editor: Nyoi-Bo Studio —Es bueno saber eso.
—Dijo indiferente bebiendo agua, ante su respuesta, el labio de Sei tembló.
—¿Entonces?
¿Soy finalmente humano de nuevo?
preguntó Sei con la mirada fija en el cielo del crepúsculo, haciendo que Zaki también levantara la mirada.
—Bueno, ¿no te volviste humano hace bastante tiempo ya?
¿Creo que comenzó alrededor de la primera vez que sentiste algo por tu esposa?
—Zaki habló un poco dudoso, pero Sei confirmó sus palabras con— Sí.
Tienes razón.
Zaki se quedó atónito por un rato, mientras Sei continuó.
—Ella acaba de…
ponerse a llorar en mis brazos…
preguntándome por qué no podía verme.
—dijo con una voz baja y desalentada.
Zaki cerró la boca y lo miró.
—Ella siempre me ha entregado calidez, es como el sol que calienta mi frío mundo y me da vida…
y aún así, la estoy lastimando.
—Agregó, pasándose los dedos por el cabello antes de jalarlo y bajar la cabeza resignado.
Zaki estaba impactado.
No sabía ni siquiera cómo reaccionar.
No por lo que acababa de decir, si no porque esta era la primera vez que mostraba sus emociones mediante acciones.
Solía quedarse quieto sin decir una palabra, como una piedra, sin importar cuán perplejo estuviera por dentro, pero ahora…
Guau, ¿este es otro gran efecto de estar enamorado?
Los enamorados cambian bastante rápido, eh…
no puedo creerlo…
un momento, ¿pronto seré testigo de este hombre caminando de un lado a otro como un humano con problemas reales cuando se preocupe por su esposa?
¿En serio?
Zaki, quien se suponía debía compadecerse de Sei, lo estaba mirando con asombro e incredulidad.
¿Y-y qué hay de esa mirada?
Una vez más, Zaki se cubrió la boca instintivamente.
El hombre frío como piedra a su lado ahora lucía como una pequeña bestia afligida.
No, ¿más como un cachorrito?
Zaki sacudió la cabeza para eliminar los pensamientos de su mente, que de alguna forma parecían entretenerlo.
Lo siguiente que pronunció Sei, lo trajo de vuelta a la realidad al instante.
—Dijiste que lo único que podía hacer para no lastimarla, era que me diera a conocer ante ella, pero…
si le muestro mi rostro, es lo mismo que la arrastre a la guerra para que sufra conmigo.
Si le digo quién soy, yo…
La voz de Sei sonaba tan miserable que Zaki se quedó sin palabras.
Sabía que la decisión de que no supiera quién era, solo demostraba lo mucho que ella le importaba.
Hubo un largo silencio y ninguno de los dos habló de nuevo.
Luego Sei se puso de pie y se encaminó hacia adentro.
Pero solo dio unos pasos antes de detenerse y mirar a Zaki, que todavía estaba sentado en el suelo.
—No nos podemos ir hoy todavía…
hay algo que tengo que hacer primero.
—ante sus palabras, Zaki se puso de pie de inmediato, lucía un poco desconcertado.
—¿Eh?
Oye, Sei…
¿olvidaste quién espera tu llegada hoy?
—le preguntó siguiéndolo.
Pero el hombre siguió caminando, como diciéndole que no le importaba quien fuera.
—Sabes que no puedes agregar otro más a la larga lista de países que te están buscando.
—continuó Zaki elevando la voz unos cuantos decibelios.
Sei se detuvo y se giró con toda fuerza para mirarlo.
Zaki solo se quedó ahí, pegado en el suelo, ya que vio la furia aterradora en los ojos de Sei.
En su rostro apareció una sonrisa malvada antes de dar su respuesta.
—¿Cuándo me importó eso?
Si ellos también deciden ir en contra mía, que así sea.
—agregó sin piedad, haciendo que Zaki abriera los ojos incrédulo.
Y lo siguiente que dijo Sei, lo dejó perplejo.
—Escúchame Zaki, desde ahora en adelante, empecemos de nuevo….
Ahora que tengo una razón para luchar de nuevo, ¿crees que alguien puede contra mí?
—le dijo con calma y se alejó indiferente.
Zaki se quedó inmóvil.
De repente, en su rostro se dibujó una sonrisita y se largó a reír.
Sacudió la cabeza y puso las manos en la cadera.
Y un segundo después, en su interior ardió un feroz espíritu, y sus ojos ardieron salvajes.
—Finalmente encontraste una razón para luchar de nuevo, eh…
—agregó, y nuevamente se puso a reír.
Zaki lucía como si todas las bestias que yacían en su interior acabaran de despertar.
Reflejando una horrible fascinación en sus ojos.
—Así que esa es tu respuesta, eh…
Como era de esperar de ti, Sei.
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