Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 144
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- Capítulo 144 - 144 Capítulo 144 Como un Niño con Problemas
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144: Capítulo 144: Como un Niño con Problemas 144: Capítulo 144: Como un Niño con Problemas Editor: Nyoi-Bo Studio Tan pronto como estuvieron fuera de la habitación, Zaki le habló como un viejo sabio.
—Mira, Sei, sería vergonzoso hospitalizarla solo por una resaca, ¿entiendes?
Y ella es una dama, ¿quieres que se avergüence?
—le manifestó, y como era de esperar, sus palabras eran como un viento mortal que extinguió el deseo de Sei de llevarla al hospital.
—Entonces, dime…
¿qué hago para aliviar su dolor?
—le preguntó Sei con la misma voz ansiosa.
—Cálmate, espera…
hay algunos consejos que vi que pueden ser útiles.
—le respondió Zaki con calma y Sei sintió cierto alivio por sus palabras.
Pero cuando Zaki sacó su teléfono y escribió: cómo mejorar una resaca; en el buscador, la expresión de Sei se volvió increíblemente fría.
Como si con su intensa mirada le dijera que no confiaba en los resultados que ahí aparecían.
Zaki lo miró cautelosamente.
Eh…
¿qué hay de esa mirada de: no confío en nada que provenga de Internet?
Espera…
¿no me digas que está pensando en esa vez de la ***novela?
—Mira, Sei, este sitio es confiable, bue— Sin dejar que Zaki terminara su frase, Sei habló con una voz firme y aterradora.
—Llama al doctor para que venga, ahora.
—le ordenó y sobre la cabeza de Zaki aparecieron grandes gotas de sudor.
—¿Quieres que venga un doctor y la cuide?
¿Olvidas que enviaste a Rica, la única doctora a tu disposición, a América ayer?
¿Quieres que llame a un doctor hombre para que la cuide?
¿Quieres que otro hombre la toque?
—Zaki le dio su respuesta con orgullo, como diciéndole a Sei que se calmara y escuchara sus consejos de oro.
Y como era de esperar, Sei cayó en la trampa de Zaki.
Sin embargo, le quitó el teléfono a Zaki y marcó el número del mejor doctor que tenía, el viejo doctor Sou.
En el momento que contestó, Sei habló como un niño en pánico.
—Dime, ¿cuál es la cura para la resaca?
—le preguntó con firmeza, sin siquiera saludar primero, ante lo que el viejo doctor al otro lado del teléfono respondió enderezándose.
—Lo siento, joven amo, pero no hay forma de curar— —¿A qué te refieres?
—El aura de Sei se volvió increíblemente fría cuando oyó al doctor.
Como resultado, una serie de gotas de sudor invisibles cayeron por la frente de Zaki.
—Quiero decir que no hay una píldora mágica que la haga desaparecer, pero hay formas de aliviar el dolor.
—la respuesta del doctor desvaneció la oscura aura de Sei.
—Dímelas…
ahora.
—ante su orden, el doctor le explicó los remedios caseros para una resaca.
Sei asintió y cuando terminó la llamada, miró a Zaki y le ordenó que buscara analgésicos para el dolor de cabeza de su esposa.
—Ya, ya…
ya voy, deja de estar en pánico como una vieja bruja, ¿quieres?
—le dijo Zaki antes de irse.
Sei, por otro lado, se dirigió rápidamente a la cocina y cogió un jarro de agua.
Pensando en el consejo del doctor de mantenerla hidratada, Sei llenó un vaso con agua y se lo llevó a la chica.
Se quedó de pie sosteniendo el vaso con ambas manos viendo el rostro de su esposa.
Ella fruncía el ceño por el dolor.
Al verla en ese estado, Sei se congeló por un momento, lucía muy ansioso, como un niño en problemas, lo único que le faltaba era que se le humedecieran los ojos de lágrimas.
Hasta que finalmente dijo unas palabras.
—T-tienes que tomar agua.
—le dijo acercándose a ella.
Pero al chica no respondió, causando que se sintiera aún más irritado.
Extendió su mano y se la apoyó en la frente.
Todavía estaba un poco caliente, pero el saber que no le había subido la temperatura, lo alivió un poco.
El hombre se arrodilló al lado de la cama y habló dudoso.
No quería molestarla en su descanso, pero teniendo en cuenta el consejo del doctor, se forzó a tocarle el hombro, estaba más ansioso que nunca.
—Davi…
—la chica, que se sentía horrible, al oír que la llamó por su nombre abrió lentamente los ojos.
¿A-acabo de escuchar la voz de Sei llamarme por mi nombre?
¿Está diciendo mi nombre?
Ahh…
mi cabeza está punzante…
¿estoy alucinando?
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