Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 148
- Inicio
- Todas las novelas
- Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado
- Capítulo 148 - 148 Capítulo 148 Solo Para que Sepas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
148: Capítulo 148: Solo Para que Sepas 148: Capítulo 148: Solo Para que Sepas Editor: Nyoi-Bo Studio —Sígueme —le dijo Zaki y la llevó hasta el auto negro aparcado al lado del camino.
En ese momento, Hinari no lo dudó ni un segundo y siguió obediente al guardaespaldas de aspecto normal.
Sabía que incluso si volvía a su departamento y se encerraba ahí, aquellas personas se quedarían esperando a que saliera.
Estaba consciente de que tampoco podía escapar, porque no había ningún taxi a la vista, así que no tenía otra opción que seguirlo.
Entraron rápidamente al asiento trasero del auto y cerraron las puertas antes de que los guardaespaldas los alcanzaran.
—Vamos.
—le dijo Zaki al conductor y este aceleró por la calle, lejos de los perseguidores.
Cuando Hinari estuvo segura de que nadie los estaba siguiendo, dejó escapar un suspiro de alivio.
—Así que también puedes usar tu talento de pervertida como un arma, eh…
nada mal.
—El hombre a su lado habló captando su atención.
Espera…
¿talento de pervertida?
Este normal…
—¿Y qué?
¿Estás celoso de mi habilidad?
¿Quieres que te enseñe el secreto de ese truco?
—respondió con una voz traviesa.
Zaki elevó los bordes de los labios.
¿C-celoso?
Esta chica sí que sabe meterse con todos, eh…
—No lo necesito.
Como sea, ¿qué está pasando?
No me digas que sedujiste al esposo de alguien de nuevo y ahora su esposa te quiere muerta.
—sugirió indiferente, intentando que la conversación volviera a ser sobre ella.
Pero la reacción de la chica fue completamente inesperada.
—¿Eh?
¿Por qué lo preguntas?
No me digas que el Señor normal está interesado en mí.
—le respondió con el dedo índice en el mentón de Zaki.
E-esta pervertida…
—Retrocede pervertida…
ya te dije que no estoy interesado en pervertidas.
—Estrechó los ojos quitando la mano de su rostro, la chica soltó una risita.
Se arrodilló en el asiento, mirándolo a él.
Zaki la miró para decirle que se sentara bien, pero antes de que pudiera hablar, la chica le sujetó el rostro con ambas manos e hizo que la observara de cerca.
—Hmm…
Señor chico de apariencia normal, ya te lo dije, ¿no?
Me interesan los hombres que no caen en mis trampas.
Y la cosa es que tu eres uno de esos raros especímenes, a pesar de que luces normal.
—le manifestó seductora, sin soltarlo.
Zaki casi se deja llevar por sus palabras si no fuera por lo último que dijo.
A pesar de que luzco normal, eh…
esta chica…
¿y acabas de llamarme espécimen?
Aparecieron las venas en la frente de Zaki.
Quería escapar, pero las cálidas manos de la chica en su rostro, lo estaban distrayendo.
—Así que…
¿quieres decir que si caigo en tus movimientos, vas a dejar de molestar?
Bien, lo entiendo…
—replicó Zaki, le sostuvo ambos hombros y la acorraló en el asiento.
Su actuar súper rápido, pilló a Hinari con la guardia baja y antes de que se diera cuenta, él ya estaba encima suyo, sin que ella pudiera escapar.
Hinari abrió los ojos por el inesperado movimiento del hombre.
Tenía las manos en su pecho e instintivamente trató de alejarlo, pero el hombre era duro como una roca, como si sobre ella tuviera una pared inamovible de hierro.
En ese momento, Hinari sintió que este hombre no era para nada un simple guardaespaldas, si no que algo mucho más grande que eso.
Este hombre…
¿está haciendo esto básicamente para que deje de molestarlo y provocarlo?
Interesante…
No voy a perder ante ti así de fácil, sabes…
—¿Eh?
Así que sabes cómo acorralar a una chica eh…
nada mal, nada mal…
a pesar de que luces como un chico normal.
—se burló de forma seductora de siempre, haciendo que a Zaki le aparecieran un par de venas más en la frente.
E-esta chica de verdad es…
—Bueno, no suelo tratar así a las chicas…
pero tú eres la que empezó…
—dijo acercándose a su rostro para asustarla y hacer que se rindiera.
Sin embargo, la expresión de la chica no cambió.
De hecho, tenía esa mirada provocadora, que expresaba: ¿realmente puedes hacerlo?
Lo que causó que aparecieran unas pocas venas más en la frente de Zaki.
Y justo cuando estaba a punto de alcanzar sus labios, Zaki retrocedió y se sentó como si nada hubiera pasado.
—¡Pfft!
Como era de esperar, realmente no puedes hacerlo…
¿eres de verdad un virgen inocente?
—se burló riendo mientras se acomodaba en el asiento cuando el hombre contraatacó.
—No te sientas tan orgullosa de ti misma, pervertida…
es solo que…
—hizo una pausa y la miró inexpresivo antes de continuar.
—Es solo que…
obviamente acabas de despertar y no te has cepillado los dientes aún.
Solo para que sepas, tienes saliva seca en la mejilla.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com