Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 162
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162: Capítulo 162: Hacker Estrella 162: Capítulo 162: Hacker Estrella Editor: Nyoi-Bo Studio Ese día, toda la ciudad de Gyoza se vio envuelta en caos.
Los medios de comunicación estaban deshabilitados y las salidas y llegadas en el aeropuerto ya eran controladas por los rebeldes.
Tanto los ricos como los pobres estaban en pánico.
Fei y su hijo, junto con sus tres guardaespaldas intentaron salir de la ciudad en auto, sumándose a las miles de personas que trataban de escapar por sus vidas.
Pero ya era muy tarde.
En menos de un día, la ciudad había sido capturada por los rebeldes.
Después de días de buscar una manera de escapar, la madre y su hijo fueron capturados.
Uno de los que los capturaron, reconoció a la princesa Fei.
Así que llevaron a otros dos a su nueva base establecida como el cuartel general para su operación.
A la madre y al hijo los tenían como prisioneros en cuartos con seguridad.
No los maltrataron, pero la salud de Fei comenzó a decaer por el miedo y la ansiedad de la guerra que se estaba llevando a cabo en los límites de la ciudad.
Al darse cuenta de la situación de su madre, Sei, de siete años, pensó en cómo podía ayudar a su madre.
Pasaron los días, y los rebeldes notaron la inteligencia excepcional de Sei.
Uno de los subordinados del líder le enseñó cómo hackear computadores.
Y en un par de días, el pequeño Sei dominó la ciencia del hackeo.
Esto abrumó a los soldados rebeldes, incluso a los líderes al mando.
Que un niño de siete años fuera capaz de hacer algo que unos pocos adultos lograban, sacudió todos sus ideales.
Desde ese entonces, lo trataron con respeto, como un príncipe real, y de hecho, por sangre, lo era.
También, como él lo pidió, comenzaron a tratar mejor a su madre, entregándole todo lo que necesitaba, así como un doctor personal para que revisara su estado de salud.
El pequeño Sei no quería que le hicieran nada a su madre, y considerando que los rebeldes sabía que él era su debilidad, la utilizaron para que el chico accediera a todo lo que ellos querían que hiciera.
Pasaron los meses y Sei aprendió casi todo sobre los llamados rebeldes rojos.
Eran un conjunto de distintas personas: antiguos soldados, exiliados, científicos corruptos, activistas, criminales y personas que tenían un odio extremo hacia el gobierno.
Lo peor era que a los rebeldes rojos los apoyaban varias organizaciones turbias y algunos poderosos países para crear el caos y derrocar las ciudades que ellos eligieran.
No eran un simple grupo de rebeldes caóticos.
Eran fuertes y muchas de las personas tenían súper habilidades, tanto en combate como en inteligencia.
Era como si una mano invisible los hubiera elegido cuidadosamente para formar un ejército de élite que fuera capaz de tomarse una nación.
Eventualmente, el pequeño príncipe se tuvo que unir a la fuerza.
El joven pasó sus días en frente de pantallas de computadoras como el nuevo hacker estrella de los rebeldes rojos.
Era realmente un genio computacional que dejó varias veces boquiabiertos y con los ojos abiertos a los rebeldes por las cosas que podía lograr con tan solo un par de clics y códigos.
Pasó un año y el pequeño Sei se fue convirtiendo en uno de los hackers más peligrosos del mundo.
El chico eventualmente se volvió uno de los individuos más importantes del grupo.
Comenzó a hackear las bases enemigas, robando archivos de información importante y creó caos entre ellos, tal como le ordenó el líder de los rebeldes rojos.
Las organizaciones y los países que respaldaban a los rebeldes rojos oyeron de él y también lo empezaron a ver con gran interés.
Le ordenaron a todo el grupo que lo protegieran a toda costa y que lo complacieran siempre.
Lo criaron como una poderosa arma humana.
Lo que él deseaba de lo daban, a excepción de una cosa.
Lo único que no le permitieron fue que su madre volviera a casa.
Bueno, el líder estaba consciente de la mente que tenía el chico.
Sabía que al momento que enviaran a su madre a casa, no podrían controlarlo más.
Sei también se unió al entrenamiento de combate de algunos de los hábiles jóvenes que el grupo recluyó en la ciudad.
Era excepcional físicamente, pero el entrenamiento era terrible.
Les enseñaban cómo pelear y matar.
El líder insistió en que no se uniera, temiendo que se pudiese lastimar, pero el chico estaba decidido e hizo oídos sordos.
Hasta que la guerra civil en el país H se esparció y varios países se unieron para eliminar a los rebeldes rojos.
Por ello, es que por orden de la mente maestra tras los rebeldes rojos, Sei y su madre fueron transportados en secreto a una base escondida a las montañas del norte en el país vecino, el país X.
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