Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 170
- Inicio
- Todas las novelas
- Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado
- Capítulo 170 - 170 Capítulo 170 Lo siento
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
170: Capítulo 170: Lo siento…
lo prometo…
por favor…
170: Capítulo 170: Lo siento…
lo prometo…
por favor…
Editor: Nyoi-Bo Studio Zaki, que había estado aguantando la respiración para no explotar de la risa, se estaba cubriendo la boca mirando a Sei.
Le dijo a que eligiera cualquier emoji y se lo enviara por la frustración, pero no esperaba que Sei realmente hiciera elecciones aleatorias sin siquiera pensarlo.
En serio Sei…
¡Pfft!
Esto es demasiado…
Me pregunto cuál será la reacción de tu esposa en este momento.
Mientras Zaki se estaba partiendo de la risa por dentro, Sei estaba a punto de hablar cuando vibró su teléfono.
Observó por un rato la pantalla antes de contestar, Zaki se puso a su lado para escuchar.
Mientras tanto en la Universidad XiZe…
—¿Hola?
¿Sei?
¿Es este Sei?
—dijo Davi al instante en el que contestó.
Y cuando escuchó la voz de Sei, toda expresión en su rostro desapareció.
—Sí.
Soy yo.
—contestó, Davi suspiró aliviada, pero al mismo tiempo se sintió curiosa y confundida.
Espera…
entonces esto significa…
—¿Así que tú…
tú estás enviando esos emojis?
—le preguntó dudosa, pero cuando oyó su respuesta, casi se ahoga de nuevo.
—Sí.
Soy yo.
¿Por qué?
¿No te gustan?
—ante su respuesta, Davi sacudió la cabeza de inmediato.
—Ah…
No, no, no.
Me gustan…
es solo que esta es la primera vez que los usas, y me estaba preguntando por qué lo estabas haciendo ahora, jaja.
—Davi soltó una risita juguetona.
Pero lo que él dijo después la dejó sin palabras.
—Porque no quiero que te aburras con mis mensajes.
—le explicó con su voz serena de siempre, ante lo que Davi se sonrojó un poco y sonrió ampliamente.
—Así que por eso enviaste emojis aleatorios, eh.
—comentó, y cuando el hombre le respondió que sí, Davi no pudo evitar soltar una suave risita.
En su cabeza se estaba imaginando una adorable versión chibi de Sei con su teléfono, enviándole aleatoriamente lo primero que su dedo tocaba.
Davi se rio ante el tierno escenario en su cabeza.
—Ahh…
Sei, ¿qué vamos a hacer?
Quiero acariciarte la cabeza ahora.
—le dijo riéndose, estaba de un muy buen humor.
Sin saber que al otro lado del teléfono, Sei estaba a punto de pedirle a Zaki que contactara al ejército para que le prepararan el avión más rápido para viajar de inmediato a casa cuando habló la chica.
—Bueno, ¿has comido?
—ante la pregunta, Sei se quedó en silencio por un rato antes de contestar.
—Aún no.
—replicó con sinceridad, pero Zaki habló fuerte diciendo que no ha comido nada en todo el día, provocando que Sei le dedicara una mirada de muerte.
Obviamente, Davi oyó las palabras de Zaki y lo que dijo dejó a Sei estupefacto y congelado.
—¿Qué?
¿No has comido nada aún?
Yo…
yo no sé nada de tu situación de trabajo, pero no importa lo que sea, no es bueno que te mueras de hambre.
¿Qué pasa si te enfermas?
Qué pasa si…
—por alguna razón, Davi hizo una pausa y respiró profundo.
Por su voz, estaba obviamente preocupada y enojada, ante lo que Sei se congeló aún más y su rostro reflejó lo afligido que estaba, como si algo realmente extremo acabara de pasar.
¿Por qué?
¿Por qué se enojó de repente…?
—Lo siento, sé que debería entender que seguramente estás extremadamente ocupado, pero aún así…
Estoy…
Estoy preocupada.
—su voz triste y de preocupación hicieron que Sei se sintiera todavía peor.
En ese momento, Sei agarró con fuerza su teléfono antes de hablar.
—Perdón…
por preocuparte.
Te prometo que no volverá a pasar.
—se disculpó como si fuera un caballero jurando en nombre de los dioses que no haría enojar a su reina nunca más.
—Comeré a tiempo desde ahora, por favor no te preocupes más.
—agregó con sinceridad, haciendo que la chica al otro lado de la línea, le contestara aliviada.
—Bueno.
Me alegro mucho.
No me preocuparé más.
Solo prométeme que comerás mucho, ¿sí?
—la voz de la chica volvió a ser la alegre de siempre, y la pesada y afligida atmósfera de Sei desapareció y volvió a brillar.
—Sí.
Lo prometo.
—Vas a descansar bien también, ¿entendido?
—Sí.
Lo haré.
—Cuando vuelvas a casa te prepararé mucha comida y tendrás que comértela toda, ¿ya?
—Ajá.
Sei siguió aceptando todas las solicitudes de su esposa cuando a Zaki casi se le cae la mandíbula al suelo por todas las palabras inesperadas que salieron de la boca de Sei.
Lo siento…
lo prometo…
por favor…
¡¿qué rayos acabo de escuchar?!
Ahh…
quiero llorar…
la única vez que lo escuché decir por favor, fue cuando le rogó a su madre en ese pueblo, ¿no?
Ahh…
verdad…
Así que este también es resultado de lo que se llama amor, eh…
de alguna forma es aterradoramente maravilloso…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com