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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 171

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  4. Capítulo 171 - 171 Capítulo 171 No Hagas Nada Innecesario
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171: Capítulo 171: No Hagas Nada Innecesario 171: Capítulo 171: No Hagas Nada Innecesario Editor: Nyoi-Bo Studio Mientras continuaba la llamada telefónica, la pareja se fue quedando callada lentamente.

No porque no tuvieran nada que decir, sino mientras más se escuchaban uno al otro, más se veían y tocaban intensamente el uno al otro.

Solo había pasado una semana, y a diferencia de antes, sintió que no verla era una tortura para él.

En ese momento, Sei sintió que tarde o temprano, no podría pasar un día sin siquiera verla.

—¿Sei?…

—Mm…estoy aquí.

—Yo…espero que termines pronto tu trabajo así ya puedas regresar a casa— ella le dijo de manera suave y honesta, sin esconder el débil sentimiento de nostalgia en su voz, haciendo que el supuesto hierro de Sei se desmoronara como cae un muro de fuertes rocas.

Luego abrió su boca para decirle que volvería a casa, pero la palabra “Yo soy” tan solo salió de su boca, hizo una pausa.

De repente su atención fue arrebatada por un sonido familiar que provenía de las computadoras que acababa de dejar funcionando por sí mismas.

Se volteó y vio las pantallas de las computadoras llenas de un interminable listado de números, indicando que finalmente había encontrado una vulnerabilidad que conduciría a una propicia explotación.

En ese momento, Zaki solo pudo sonreír al mirar las pantallas.

Como se esperaba de ti Sei.

El gobierno del País H se volverá loco si ellos averiguan que estás a punto de tomar el control.

Supongo…que no tardarás mucho en encontrar lo que pasó en esa ciudad.

Zaki volvió su mirada hacia Sei, esperando por lo que se suponía que le diría a su esposa.

—Mm… terminaré mi trabajo rápido y volveré a casa— dijo luego, antes de que finalmente la llamada terminara.

Y tan pronto dejó su teléfono, un aura sombría lo envolvió mientras miraba su teléfono cuando Zaki de repente tocó su hombro.

—No te desanimes Sei, yo personalmente pienso que es mucho mejor si terminas esto primero antes que vayas a casa— Mencionó y Sei tan solo lo miró de una manera aguda.

Mostrándole su extremo descontento, provocando que Zaki solo se riera.

—Jajaja, no me mal interpretes.

No te estoy desalentando porque no quiero tomar de nuevo ese terrible viaje de nuevo.

Esto es porque tú ya decidiste no tocarla a menos que termines con esto.

Preferiría que termines con estas cosas ahora y así podrás ir a casa y finalmente hacer bebés con todo tu corazón, ¿entiendes?— continuó mientras que Sei flojamente caminó hacia las computadoras como si no hubiese escuchado una sola cosa de lo que él dijo.

Sin embargo, antes que Sei se sentara, se volteó hacia Zaki a medida que le ordenaba algo.

—Anda y tráeme comida— Ordenó y Zaki de inmediato desapareció dentro del muro dejando a Sei sentado ahí en silencio observando el cielo por un momento, antes que él finalmente volviera su mirada a la pantalla del computador.

Minutos más tarde… Zaki entró al salón empujando un carrito de comida dentro del salón.

Y cuando el carrito se paró frente a él, las cejas de Sei se fruncieron de inmediato ya que Zaki usualmente le conseguía comida simple en una caja de comida según su petición.

Al ignorar la disgustada mirada de Sei, Zaki preparó la comida y cuando Zaki sacó una fruta, la cara de Sei se volvió oscura.

Al ver su oscura expresión, Zaki solo pudo suspirar.

Sabía que Sei no era aficionado de las comidas y tampoco era quisquilloso, sin embargo, había una excepción.

Sei nunca comía fruta, como si para él, solo comería fruta cuando este fuera el único alimento que quedara en la Tierra.

Bueno, en ese entonces, Sei siempre le daba todas las frutas en sus comidas a Zaki.

Así es que cuando Zaki preguntó por qué, la madre de Sei le dijo que Sei estaba de alguna manera traumatizado de antes cuando fueron agarrados y aprisionados.

Ella dijo que a los siete años de edad Sei fue obligado a comer una fruta casi podrida con algunos gusanos en ella.

Y aun sabiendo que los gusanos eran inofensivos y serían destruidos por el PH del estómago, de igual manera le dejó un gran impacto en su vida de joven.

—Oye, por qué esa cara Sei, sabes que tienes que comer estas cosas con nutrientes.

Y tu esposa de hecho es la única que me pide que te de frutas—pronunció y la oscuridad en la cara de Sei desapareció en el momento que era una orden de su esposa.

Sin embargo, cuando miró las frutas, solo pudo evitar su mirada y mirar a Zaki.

—Anda, pulverízalas.

Pídele a alguien que las vuelva píldoras— mencionó Sei haciendo que Zaki se quedara boquiabierto en incredulidad.

—Oye, si no las quieres comer, no lo hagas.

Le diré que odias las frutas… Zaki ni siquiera terminó de decir sus palabras cuando Sei le arrebató la manzana de su mano haciendo que el hombre se quedara sin palabras.

—Comeré.

No hagas nada innecesario— dijo Sei mientras cogía el cuchillo y comenzó a pelar la manzana con torpeza.

Al verlo, Zaki solo pudo suspirar y estirarle su mano.

—Dámela.

Deja de tratar las manzanas así— Dijo Zaki y Sei solo lo miró antes que continuara en silencio, ignorándolo, mientras que Zaki suspiró de nuevo y tomó otra manzana y un cuchillo.

La peló en silencio como un profesional en frente de él y los ojos de Sei se abrieron en asombro solo un poco.

—Aquí— dijo Zaki mientras le alcanzaba la perfecta manzana pelada hacia él, pero el hombre no la aceptó.

—Dame otra— le pidió y cuando Zaki no se movió, Sei se paró y comenzó a practicar cómo pelar la manzana.

El tiempo pasó y Sei peló un total de seis manzanas cuando Zaki explotó.

—Uy…te traje estas para que te las comas, no para que practicaras.

Llamaré a tu esposa si… —Te dije, no hagas nada innecesario— Sei cortó las palabras de Zaki de nuevo mientras tragaba saliva y miró fijamente la manzana que acababa de pelar.

Y como un niño obligado a probar como si fuera una medicina extremadamente amarga, Sei le dio una mordida y comió la manzana con una expresión indescriptiblemente inexplicable.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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