Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 186
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- Capítulo 186 - 186 Capítulo 186 Un Cierto Extraño Enemigo
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186: Capítulo 186: Un Cierto Extraño Enemigo 186: Capítulo 186: Un Cierto Extraño Enemigo Editor: Nyoi-Bo Studio Al mirarlo, Zaki solo podía suspirar antes de continuar hablando.
—Bien, olvida acerca del matrimonio por el momento.
Deberías pensar primero en confesar.
¿Entiendes?— dijo Zaki y como un niño ofendido, Sei asintió silenciosamente.
—Ahora volvamos a tu presente.
Elige uno así podremos ir ahora.
Solo piensa en qué le gustaría a ella y cómpralo— Zaki nuevamente sonó como un estricto entrenador.
Bueno, estaba disfrutando de la situación actual donde de hecho podía ordenar a Sei, su jefe, en lo que debía hacer.
—¿Qué le gusta a ella?
— luego Sei repitió y su cerebro comenzó a escanear los recuerdos que podrían mostrar lo que a ella le gusta.
Y al siguiente segundo, flores, películas, galletas, la luna, la máscara de conejo, el sol, el Emoji de gato y manzanas aparecieron dentro de su cerebro una tras otra.
Bueno, siempre que veía aquellos, siempre pensaba en ella y esa era la razón porque las cosas que solían no existir y ser irrelevantes todas se volvían cosas preciadas a su parecer.
De esta manera, en ese momento, considerando esas cosas, Sei volteó alrededor y analizó la tienda de regalos una vez más antes que finalmente hablara.
—Creo que lo que le gusta no está aquí— pronunció y cuando estaba a punto de irse, de repente, se detuvo justo en frente de la entrada porque algo captó su atención.
Miró fijamente un gran oso esponjoso dispuesto en la esquina.
Su cara se volvió enojada y fría como si estuviera mirando a un cierto enemigo extraño.
Bueno, desde que su esposa le dijo que cierto oso de peluche se convierte en su sustituto cuando él anda afuera, Sei de alguna manera desarrolló al instante un sentimiento realmente desagradable hacia los osos de peluche, al punto de que quería aniquilar a todos los osos de peluche existentes en el planeta.
Sin embargo, por supuesto, al mismo tiempo, recordó que cuando su esposa estaba abrazando al oso, ella era muy feliz.
Así es que no tuvo opción que forzarse así mismo a calmarse y tan solo tratar de tolerar a los osos de peluche, diciendo las palabras “olvídalo, a tu esposa le gustan, así es que acéptalos”.
Sei luego suspiró en silencio antes que se regresara y se moviera hacia la entrada de nuevo, cuando repentinamente se detuvo una vez más.
Porque en un instante, la radiante sonrisa de su esposa mientras abrazaba al pequeño oso de peluche seguía apareciendo en su cabeza.
Y él no sabía por qué pero dudaba y antes de que lo supiera, de nuevo miró fijamente con una mirada fría al oso.
Hasta que eventualmente, se dio por vencido y finalmente caminó hacia la blanca cosa esponjosa.
Estrechó su mano y agarró el oso.
Miró su cara antes y suspiró.
“Bien…no debería odiar las cosas que le gustan a mi esposa.
Lo que a ella le gusta, también me debiera gustar…”.
Pronunció dentro de él antes que le diera el oso al risueño Zaki detrás de él.
—Ohh…de alguna manera, al menos, sabes cómo hacer a tu esposa feliz.
Finalmente estás mejorando, Sei— dijo Zaki mientras continuaba sonriendo de manera maliciosa.
Al final, se fueron de la tienda de regalos y ya había llegado el atardecer.
—Oye, ¿estás seguro que no quieres ser el único en cargar esto?— Zaki preguntó mientras ellos se dirigían al auto.
Y cuando Sei tan solo lo ignoró, sonrió maléficamente de nuevo mientras continuaba hablando.
—Bueno, tu esposa seguramente abrazará esta cosa cuando lo vea…así es que si voy a ser el único que lo cargue, ¿se pasará mi perfume a este oso?
Terminará pensando que esto huele a mí y no a tí— Zaki ni siquiera había terminado su frase aun cuando como esperaba Sei le arrebató el oso de peluche, haciendo que Zaki se riera muy fuerte.
—No lo pongas bajo el asiento Sei, terminará oliendo al auto.
Te sugiero abrazarlo, así olerá a ti, y por supuesto, ella pensará siempre en ti cuando lo abrace— Zaki continuó en el momento en que Sei estaba a punto de poner al oso detrás de él.
Por supuesto lo que dijo el malicioso Zaki, hizo que las cejas se fruncieran, pero bueno, él pensaba que la lógica de Zaki no estaba errónea así es que rápidamente puso al oso en su regazo mientras lo abrazaba con su brazo de manera muy natural.
Sin saber que el hombre al lado de él estaba temblando porque se estaba aguantando la risa mientras que miraba la increíble foto de un hombre frío con un gran esponjoso oso de peluche en su regazo.
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