Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 235
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- Capítulo 235 - 235 Capítulo 235 Diferente a Como Era
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235: Capítulo 235: Diferente a Como Era 235: Capítulo 235: Diferente a Como Era Editor: Nyoi-Bo Studio Para cuando Davi y Zaki volvieron, gotas de sudor invisible comenzaron a caer de la frente de Zaki apenas sintió el aura helada que se arremolinaba alrededor de Sei.
Por suerte, Davi fue corriendo hacia él, con una gran sonrisa, y la fría mirada de Sei estuvo obligada a calentarse lentamente.
Aprovechándose de esta atmósfera, Zaki se despidió inmediatamente, con su habitual sonrisa traviesa, y finalmente subió al coche y abandonó la Mansión Gris.
Más tarde, esa misma noche, el viejo puso en marcha sus planes.
En secreto, puso una droga en el té de Sei.
Sin embargo, como si lo hubiese previsto todo desde el momento en el que viejo llegó a su casa, Sei no bebió el té.
Dirigió hacia su propio abuelo una mirada que parecía decirle “no pierdas tu tiempo haciendo cosas innecesarias, porque no voy a caer en ello.” El pobre viejo, junto a su cómplice, el Sr.
Gou, sólo pudo suspirar, decepcionado.
Sin embargo, por supuesto, su determinación seguía firme y ellos no se rendían.
El Sr.
Gou también le mencionó al anciano que, últimamente, Sei había estado dejando su habitación por la noche y que, incluso, una vez había dormido en el sofá.
Al oír esa sorprendente noticia, el viejo pensó en cerrar la habitación con llave para impedirle salir.
Así que, esa noche, antes de que la pareja se retirara a su habitación, el viejo ordenó a las mucamas que juntasen las llaves y se las dieran todas a él.
De esa manera, apenas entró la pareja, el viejo cerró las puertas con llave.
Sin embargo, apenas Davi se durmió y antes de que el deseo se apoderara otra vez de Sei, él salió cuidadosamente de la cama y tomó la llave de repuesto de su bolsillo y abrió la puerta.
Al verlo salir de la habitación, los dos ancianos que lo observaban en secreto quedaron profundamente decepcionados.
Así llegó la mañana sin que sucediera nada.
Sei nunca cayó en ninguna de las trampas que le había puesto el anciano.
Por otro lado, Davi también había comenzado a sentir que Sei parecía estar poniendo distancia entre ellos cada vez que estaban en la cama.
Sei seguía actuando como siempre, sin embargo, por algún motivo, a diferencia de antes, se quedaba silencioso y tenso como una roca cuando estaban en la cama.
Desde que llegó a casa, Davi siempre se despertaba sola en la cama.
También notó que fue un error creer que Sei simplemente se levantaba más temprano que ella.
Descubrió que, de hecho, no había dormido en su cama dos noches seguidas y eso la llenó de curiosidad.
Al mismo tiempo, había una desagradable sensación que comenzaba a desarrollarse en ella.
Sin embargo, al ser tan optimista, Davi pensó que podría haber algo más en la mente de Sei en ese momento, así que decidió no pensar demasiado en ello.
… Sei acababa de salir de su estudio cuando Davi se acercó a él y lo tomó de la mano.
—¿Terminaste de trabajar?
—preguntó y el hombre asintió.
Davi tiró de su mano y Sei la siguió en silencio hasta llegar al jardín.
Davi estaba intentando interesarlo en actividades normales, al menos para relajarlo.
Así que decidió dejarlo regar el jardín por esta vez.
—¿Trabajaste toda la noche?
—preguntó y le dio una manguera de jardín.
Sei solamente contestó con un “Mm…”, mientras miraba con curiosidad la manguera en su mano.
Al ver cómo miraba tan seriamente una manguera, Davi no pudo evitar una sonrisa.
—¿Es tu primera vez usándola?
—preguntó y Sei asintió.
—Está bien, puedes presionar ese botón —dijo Davi y presionó el botón sin apuntar la manguera hacia las plantas.
El agua salió disparada de la manguera y fue directamente hacia Davi.
En ese momento, los ojos de Sei se pusieron como platos y la manguera cayó de sus manos apenas vio que Davi estaba mojada.
Rápidamente, se acercó a ella con expresión preocupada y ansiosa, mientras intentaba secar la cara de Davi con la manga de su suéter.
—¿Es-estás bien?
Lo siento.
Yo… —Sei no pudo seguir con su discurso de preocupación porque Davi soltó una risita.
—Está bien, está bien.
Estoy bien —respondió, pero la expresión de arrepentimiento en los ojos de él no desapareció.
Así, al momento siguiente, para hacerlo sentir mejor, Davi levantó repentinamente la manguera y apuntó el agua hacia él, dejándolo completamente empapado, mientras seguía riendo.
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