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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 238

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  4. Capítulo 238 - 238 Capítulo 238 Una Elección
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238: Capítulo 238: Una Elección 238: Capítulo 238: Una Elección Editor: Nyoi-Bo Studio Zaki, que acababa de entrar a la habitación silenciosa, se inclinó hacia la puerta y su mirada cayó sobre el hombre muy serio que estaba frente a las computadoras.

Kir también se acercó a él y comenzó a hablar suavemente, para no distraer al hombre serio.

—Me sorprende lo obediente que se ha vuelto —dijo Kir y Zaki respondió con una sonrisa burlona.

—¿Obediente?

No realmente.

Solo no quiere preocupar a su querida esposa.

—Con que ese es el motivo.

Bueno, es importante que ahora nos escuche.

—Hmm.

Es porque no puede permitirse riesgos ahora.

Tuvimos dificultades para protegerlo en el pasado porque no le importa si muere o no.

Pero ahora es diferente.

Encontró una razón para vivir —respondió Zaki y Kir abrió los ojos con sorpresa.

Bueno, Kir se había dado cuenta de que lo que había dicho Zaki era la única explicación posible para lo mucho que había cambiado Sei.

Y para él no había nada mejor que eso.

—¿Entonces?

¿Qué le pasa?

—preguntó Zaki y Kir suspiró.

—No lo sé.

Creo que se volvió loco esta mañana.

Creo que recibió noticias fatales.

Además, creo que se lastimó la mano.

Golpeó una pared para aliviar su rabia —respondió Kir y los ojos de Zaki se dilataron con sorpresa.

Sus cejas se unieron inmediatamente y se acercó rápidamente a él.

Cuando Sei notó la presencia de Zaki, le dirigió la mirada.

Al ver la peligrosa calma en sus ojos, Zaki respiró profundamente para calmarse.

—¿Qué estás haciendo?

—preguntó mirando sus nudillos lastimados.

Cuando el hombre no respondió, Zaki levantó la mirada hacia la pantalla de la computadora.

Sei ya estaba viendo las imágenes grabadas en la estación de policía.

Lo que lo sorprendió fue el hecho de que la mujer que mostraba la policía, en realidad, no era la madre de Sei.

—¿Quién es esa mujer?

—dijo Zaki, pero Sei hizo silencio.

—¿Aún no tienes información sobre ella?

—Zaki siguió haciendo preguntas, pero Sei sólo desvió la mirada en silencio.

Al ver su expresión, Zaki pudo saber que no la tenía.

Miró a Sei con sospecha.

—Mi esposa.

Aún la están investigando —dijo Sei.

Su voz era fría y estaba llena de ira reprimida.

Al oírlo, Zaki solo pudo fruncir fuertemente el ceño.

Inmediatamente, revisó los archivos que Sei había obtenido y entrecerró lentamente los ojos.

El XBI y XIA, de hecho, estaban trabajando en conjunto y ya había descubierto que Davi también se encontraba en aquella remota ciudad fronteriza con el país J donde Sei y Zaki se habían refugiado en su huida hace diez años.

Lo más sorprendente era que, según su investigación, Davi desapareció en aquel lugar la misma noche en que ellos se fueron, lo cual era aún más sospechoso.

—La están usando como pista principal para encontrarme —continuó Sei con la misma voz helada y Zaki sólo pudo apretar los puños.

En ese momento, Zaki comprendió que la situación estaba saliendo lentamente de su control.

Al ver las chispas de peligro brillando en los ojos de Sei, Zaki no pudo evitar sentir que se avecinaba un desastre catastrófico.

Comprendió que, tarde o temprano, mientras se quedara con él, el enemigo pronto averiguaría que estaba viviendo con un desconocido sospechoso.

Y cuando eso sucediera, Zaki ya sabía lo que le esperaba a ella.

—Han pasado diez años y estos idiotas siguen empecinados en cazarte.

¿Incluso ahora creen que ella es nuestra cómplice?

—dijo Zaki con una sonrisa incrédula.

Los agentes, de hecho, ya habían concluido que la joven Davi estaba con ellos en la noche de su huida.

Así que, una vez que habían confirmado que ella en verdad estaba relacionada con ellos, seguro que la consideraban como una de ellos, una criminal.

—Sei, ¿qué planeas hacer ahora?

—preguntó Zaki mientras lo miraba seriamente.

Zaki notó que ambos, por fin, habían llegado al punto en que ya no era seguro quedarse juntos.

—Sei, debes tomar una decisión ahora —continuó y Sei solo se quedó allí parado.

Se acercó en silencio a las ventanas y apoyó su cabeza en el marco.

Se quedó así, en silencio, un largo rato antes de decir algo.

—Si se queda conmigo, van a cazarla, igual que a nosotros.

Su vida cambiará por completo.

Incluso si siempre puedo protegerla, no puedo darle libertad.

Si la llevo conmigo, la tratarán igual que a nosotros, como una criminal —dijo Sei en tono monótono, como si estuviera susurrando al viento.

El dolor se reflejaba en sus ojos y sus puños estaban muy apretados.

Pero, al momento siguiente, los labios se Sei se curvaron en una sonrisa hermosa, pero llena de dolor.

Finalmente, posó su mirada sobre Zaki.

—¿Acaso tengo otra opción?

—preguntó, y sus ojos brillaron con una emoción indescriptible.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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