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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 239

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239: Capítulo 239: Nunca 239: Capítulo 239: Nunca Editor: Nyoi-Bo Studio Llegó la noche y ninguno de los tres hombres que había entrado al estudio de Sei salió.

Davi no podía dormir, simplemente miraba el techo pensando en Sei y en qué era lo que quería decirle.

Ella lo estaba esperando desde la mañana, pero, por algún motivo, parecía haber muchas cosas que los interrumpían todo el tiempo.

Ella comprendía que sólo podía esperara, pero cuanto más lo esperaba, más inquieta se sentía.

Así que, cuando no pudo soportarlo más, suspiró y decidió levantarse para dar un paseo por el jardín.

Davi bajó silenciosamente las escaleras, pero cuando estaba a punto de llegar a la entrada, se detuvo.

Fue porque pudo oír voces.

Parecía que el Sr.

Chen y el abuelo estaban hablando.

No quería espiarlos, así que estaba a punto de hacer algún ruido para revelar su presencia y seguir caminando, cuando se detuvo al oír las siguientes palabras: —¿Qué?

¿Su esposa está en peligro?

—Sospechan de ella.

Tarde o temprano, podrían aprovecharse de su relación con Sei.

—No me digas que el hombre está pensando en dejarla ir para mantenerla a salvo.

—No lo sé.

Aún no ha dicho nada sobre eso… El corazón de Davi se aceleró al extremo al oír lo que dijo el viejo.

Y, apenas notó que eso podría ser lo que Sei quería decirle, su mundo se oscureció.

Sintió que, de repente, le faltaba el aliento y corrió directamente hacia el jardín.

En ese momento, sintió que afilados cuchillos se clavaban sin piedad en su corazón, destrozándolo violentamente, pero se sentía incapaz de llorar a causa de ese dolor.

Para cuando llegó a la parte más alejada del jardón, sus rodillas se debilitaron y se puso de cuclillas en el suelo, mientras enterraba la cara entre sus manos.

Davi se sentía impotente solamente al pensar que Sei podría alejarse de ella y abandonarla le hacía sentir que todo el mundo se estaba derrumbando.

El dolor era insoportable y ella jamás hubiera imaginado que alguna vez sentiría algo a´si.

Comprendió que no podría soportar una vida sin Sei, lo amaba tanto que ni siquiera era capaz de imaginar una vida o un futuro sin él.

En ese momento, Davi simplemente se quedó allí durante un largo rato, sin moverse ni hacer ruido.

Ni siquiera podía llorar.

Su rostro seguía enterrado entre sus manos cuando sintió que algo cálido la envolvía.

Levantó lentamente la cabeza y, al mirar hacia arriba, Sei apareció ante sus ojos.

La estaba mirando.

Sus ojos eran hermosos, preciosos, como siempre.

Sin embargo, mientras se perdía en esas gemas etéreas, su corazón se retorció aún más con un dolor repentino.

Al ver esos ojos llenos de una tristeza y un dolor, aparentemente, insoportables la hizo sentir aún peor.

En ese momento, solamente mirándolo a los ojos, Davi comprendió que no era la única que sufría.

Al verlo, supo que el corazón de él también se estaba rompiendo en miles de pedazos.

Se veía realmente lastimado.

Se veía como si su dolor fuera aún mayor que el de ella y eso hizo que su corazón volviera a romperse una y otra vez.

El dolor que sentía hace un momento se volvió soportable, en comparación con el dolor que sentía en su corazón ahora que lo había mirado a los ojos.

Davi comprendió que Sei estaba sufriendo más que ella, y ella no sabía por qué, pero el sufrimiento de él era, en realidad, más difícil de soportar para ella.

En ese momento, Davi se puso de pie lentamente.

Se volvió hacia Sei y, lentamente, extendió una mano.

Sostuvo suavemente su rostro mientras hablaba.

—¿Por qué estás aquí?

¿Has terminado con tu trabajo?

—preguntó.

Al contrario de lo que Sei esperaba, la voz de Davi era suave y tranquilizante.

En un instante, el dolor desapareció de sus ojos.

Una luz de esperanza y un intenso espíritu de lucha brillaron en sus ojos mientras sonreía suavemente.

Al oír la voz de ella y al ver el suave, pero veloz, cambio de emociones en sus ojos, Sei no supo qué sentir, cómo reaccionar, ni qué decir.

Zaki le había dicho hace un momento que ella oyó lo que había dicho el viejo, así que Sei creyó que la encontraría llorando, especialmente al verla de cuclillas en el suelo.

Aún así, lo que ella le había mostrado era lo opuesto a lo que esperaba encontrar.

Su esposa lo miró, no llena de dolor y desesperanza, sino con una mirada llena de esperanza y un espíritu fuerte, pero cálido.

La chica frente a él comenzó a acariciar su mejilla, suavemente, como si quisiera consolar a su corazón roto.

Con su mirada, parecía estar diciéndole “por favor, no estés triste”.

Al mirarla a los ojos, al oír su voz y sentir sus cálidas caricias, Sei sintió que realmente tenía a un ángel en un momento de gran tribulación.

Ella siempre era así.

Nunca dejaba que nada, ni siquiera el dolor, nublara su mirada.

A pesar de todo y sin importar lo que sucediera, ella seguía brillando más fuerte, de tal forma que Sei sentía que su dolor era eclipsado por la luz de ella.

Sin embargo, la voluntad de hierro de Sei estaba más fuerte que nunca.

Al verla brillando de esa manera, juró en su interior que no dejaría que nadie, ni siquiera él mismo, apagara aquella luz.

Decidió que ni siquiera él tenía permitido encadenarla a la oscuridad.

Así que, al siguiente momento, abrió la boca para hablar.

—Davi… Escúchame… Yo… Cuando Sei comenzó a hablar, de repente, Davi acercó su rostro al de él y, antes de que Sei pudiera reaccionar, lo besó con fuerza.

Sei se congeló instantáneamente, como si alguien hubiera lanzado un hechizo sobre él para inmovilizarlo.

Davi siguió besándolo profundamente, a pesar de que estuviera duro como una roca.

Ella no quiso esperar una reacción antes de seguir besándolo.

En lugar de eso, cubrió al hombre de besos hambrientos, sin permitirle hacer nada.

Hasta que Davi metió su lengua dentro de la boca de Sei.

Le hizo cosquillas en la lengua y mordió traviesamente sus labios, haciendo que el hombre finalmente se despabilara.

Entonces, Davi se detuvo para tomar aliento y vio la expresión de sorpresa de Sei.

Su rostro estaba completamente rojo, ya que esta era la primera vez que ella lo besaba tan descaradamente.

Sin embargo, igual logró sonreírle.

—Te amo, Sei —susurró y siguió besándolo.

Esta vez, las defensas de Sei estaban en cero y, al momento siguiente, por fin devolvió los besos.

La cabeza de Davi estaba dando vueltas a causa de los besos tan intensos.

Sin embargo, en su interior, le estaba hablando suavemente a Sei mientras seguían besándose.

—Lo siento, Sei, pero no dejaré que lo digas.

No dejaré que lo digas.

No dejaré que vuelvas a estar triste.

Lucharé por ti hasta donde pueda.

No dejaré que me abandones.

Nunca te dejaré ir.

Creo que un día, podremos dejar todo esto de lado.

Por eso, sin importar lo que suceda, nunca me rendiré.

Nunca.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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