Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 242
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242: Capítulo 242: ¿Sobredosis?
242: Capítulo 242: ¿Sobredosis?
Editor: Nyoi-Bo Studio Sei, estaba deslumbrado, intentando recuperar sus sentidos, cuando resonó un golpe a la puerta.
Davi se puso de pie inmediatamente y abrió la puerta.
Una mucama anunció que la cena estaba lista.
—Está bien.
Gracias.
Ya vamos —respondió Davi y sonrió antes de volverse hacia Sei.
Se acercó a él mientras seguía hablando.
—La cena está lista.
Vámonos —dijo y el hombre asintió.
Luego Davi lo tomó por la muñeca y ambos salieron de la habitación.
Apenas llegaron al comedor, el mayordomo y las mucamas se retiraron después de desearles buen provecho.
Luego, ambos se sentaron, sin fijarse en la comida que estaba servida.
Bueno, la atención de Davi estaba en él y Sei, que solo lanzó una mirada hacia la comida, tampoco prestó mucha atención.
Así que, ninguno de los dos tenía idea de la trampa que tenían servida delante.
—Apuesto a que ahora estás hambriento.
Ten, comencemos por la fruta —dijo Davi mientras tomaba una uva y se la acercaba a la boca.
—Di “aaa” —dijo Davi y Sei dudó por un momento antes de abrir tímidamente la boca.
Bueno, Sei temía molestarla de nuevo, así que, sin importar cuánta vergüenza sintiera, sólo podía obedecer.
En ese momento, Davi estaba extremadamente divertida.
No podía creer que Sei no estuviera protestando, aunque obviamente se había ruborizado.
Y la timidez de él mientras bajaba la cabeza o desviaba la mirada ocasionalmente hacía que Davi lo mirase con adoración.
Después de comer las frutas, Sei estaba punto de tomar el cuchillo y tenedor cuando Davi los tomó rápidamente.
Él la miró inquisitivamente, pero Davi solamente le dedicó una sonrisa brillante.
—Tu mano está herida, así que déjame —dijo dulcemente y Sei se congeló.
—Es… está bien.
Yo puedo solo… —Sei no pudo terminar su protesta, porque de repente, su esposa hizo un puchero que derrumbó instantáneamente toda su voluntad para quejarse.
Bueno, aquella mirada fría que le había dado hacía un rato aún estaba clavada en él y no quería volver a ver así nunca más.
Mientras tanto, Zaki, que acababa de terminar una cena mediocre en la cocina, pasó silenciosamente por el comedor y se detuvo.
Regresó sobre sus pasos y miró a la pareja con las cejas levantadas.
La pareja estaba completamente rodeada por gases de color soa.
Sin embargo, sin importar lo románticos que se vieran juntos, Zaki igual tuvo que soltar una risa pícara en su interior.
Bueno, era porque, a sus ojos, la situación era muy graciosa.
Especialmente cuando comenzó a imaginarlos en versión chibi.
Chibi Davi estaba en éxtasis mientras alimentaba al obediente Chibi Sei, que parecía estar al borde de las lágrimas.
Al encontrar una escena tan interesante, Zaki no se fue.
Estaba ocupado riendo por dentro mientras los observaba.
Sei nunca había sido glotón y comía poco.
Nunca siquiera había pronunciado las palabras “estoy lleno” antes.
Pero la chica parecía enceguecida por los adorables gestos de Sei y seguía alimentándolo sin parar.
Y lo más gracioso de todo era que el hombre parecía tener miedo de quejarse.
Incluso, estaba haciendo lo posible por pretender que todo estaba bien.
Siguió comiendo mientras apoyaba una mano sobre su estómago.
Pfff… Ya no lo soporto.
¿De verdad no vas a decir nada, Sei?
¿Estás dispuesto a torturarte así por más tiempo para complacer a tu esposa?
¡Ja, ja, ja, ja!
DEspués de unos minutos más, Sei por fin llegó a su límite.
—Tú… Tú no estás comiendo —dijo Sei y Davi volvió a la realidad.
—¿Hmm?
Ah, yo estoy bien.
Comí hace una hora —respondió ella y estaba por volver a llenar la cuchara cuando notó lo mucho que Sei había comido.
Se quedó sorprendida, porque Sei nunca había comido tanto.
—¿Aún no estás lleno?
—preguntó Davi con curiosidad, sólo para estar segura, cuando el hombre agitó rápidamente la mano.
—Sí, sí, estoy lleno.
Tan lleno —respondió inmediatamente, como si hubiera estado esperando la pregunta durante un largo tiempo.
Al ver su reacción, fuerte y honesta y, aparentemente, desesperada, Davi soltó una risita.
—Mm.
Esta vez comiste mucho —dijo.
Después de unos momentos, la pareja finalmente abandonó el comedor.
Zaki, junto a los dos viejos, se había escondido en la cocina, pero se acercó hacia la mesa larga apenas se fueron los otros dos.
Examinaron lo que Sei había comido y los dos viejos parecían extasiados.
—No sabía que mi nieto era capaz de comer tanto —dijo el abuelo y el mayordomo hizo un gesto de aprobación.
—Tiene razón, señor.
Durante todos los años que trabajé en esta casa, es la primera vez que come tanto —dijo el Sr.
Gou y los dos viejos suspiraron con una gran sensación de logro.
—Pero es temprano para celebrar.
Creo que comió demasiado.
Más de lo que puede manejar.
Y todo esto que sirvieron… Es un poco como viagra, ¿no?
Ha comido tanto… ¿no creen que será una sobredosis?
—dijo Zaki y los dos ancianos se volvieron hacia él inmediatamente, con los ojos como platos.
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