Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 248
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- Capítulo 248 - 248 Capítulo 248 No Me Molestan
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248: Capítulo 248: No Me Molestan 248: Capítulo 248: No Me Molestan Editor: Nyoi-Bo Studio Una hora después, Davi finalmente abrió los ojos.
Se levantó lentamente y se sintió débil.
Recordó lo que sucedió la noche anterior y se ruborizó intensamente.
Recordó cómo hicieron el amor y no pudo evitar sentirse realizada.
Estaba tan feliz porque sabía que para ambos la noche anterior fue su noche, una noche que siempre sería especial en sus corazones por el resto de sus vidas.
Por supuesto, también recordaba la energía de Sei la noche anterior.
No esperaba que el chico inocente tuviera tanta energía en la cama.
No esperaba que su inocente y adorable esposo fuera un monstruo en la cama.
Lo que no sabía era que la mitad de esa energía la noche anterior fue el efecto de la sobredosis de afrodisíacos.
Un momento después, Davi se levantó y, después de tomar una ducha, finalmente salió de la habitación.
Los mayordomos, por supuesto, la recibieron con amplias sonrisas y Davi, de alguna manera, notó que se veían muy felices.
—Señorita, ¿necesita algo?
Por favor, díganos si hay algo que desee.
Creo que primero deseará comer, para recuperar su energía —dijo el abuelo con una gran sonrisa, viéndose como si en ese momento fuera el hombre más feliz de la tierra.
Al verlo, de repente, Davi le dio un abrazo.
Estaba tan feliz de que él estuviera igual de contento que ella.
—Estoy bien, abuelo.
Por cierto, ¿dónde está Sei?
—preguntó y luego la voz de Zaki llegó a sus oídos.
—Señorita, ¿estás buscando a Sei?
—preguntó y Davi se acercó a él.
—Mm —murmuró cuando el paparazzi chismoso de Zaki se acercó a ella.
—Tu esposo está muy preocupado.
Casi llamó a un médico para que te revise porque no estabas despertando y, además, tienes muchos moretones.
Temía haber exagerado y haberte hecho daño —dijo el muy travieso y Davi se ruborizó de pies a cabeza.
—¿Qué… qué está diciendo, Señor Chen?
—tartamudeó Davi mientras el hombre sonreía como el gato de Cheshire.
—Ejem.
Bueno, sólo quería que lo supiera.
Por cierto, está en el jardín.
Creo que está intentando enfriar su cabeza, pero bueno… Será mejor que vaya y lo detenga antes de que mate sus plantas sin darse cuenta —dijo Zaki y Davi le lanzó una breve mirada de curiosidad antes de ir rápidamente hacia la entrada.
Al verlo, Davi se detuvo.
Un hombre adorable estaba regando sus plantas.
No, ahogando sus plantas, sin controlar el agua que salía de la manguera, serio y en silencio.
Aún llevaba puesto su pijama gris y, como el jardín estaba floreciendo en ese momento, había un montón de mariposas a su alrededor.
Estaba tan concentrado y sumido en sus pensamientos que ni siquiera notaba a las mariposas que se posaban sobre él.
La imagen del hombre en ese momento era tan adorable que Davi no pudo evitar una sensación muy cálida y agradable al verlo.
Tampoco pudo evitar el deseo de correr hacia él y darle un fuerte abrazo.
—Señorita, está así hace más de una hora.
Lo llamé para comer primero, pero me ignoró por completo.
Será mejor que haga algo, antes de que se desmaye de la preocupación —dijo el hombre detrás de ella y Davi puso los ojos enormes.
—¿Eh?
¿Más de una hora?
—exclamó y el hombre asintió.
Luego, Davi se dio prisa y se acercó a Sei.
No estaba preocupada por las plantas, más bien, quería saber qué era lo que molestaba a tanto a su marido y lo hacía distraerse de ese modo.
Así que, a pesar de su adorable aspecto, ella lo llamó por su nombre al acercarse.
—Sei —dijo, pero su voz no parecía alcanzarlo.
Davi se acercó y estaba pensando en asustarlo, como una broma, cuando Sei se volvió de repente.
El agua seguía saliendo de la manguera y él tenía planeado regar las plantas que se encontraban detrás de él.
Así que, al volverse el agua alcanzó a Davi y la dejó empapada.
Sei soltó inmediatamente la manguera.
Lo había hecho de nuevo.
Mojó por completo a su querida esposa.
Sei se quedó petrificado y con los ojos enormes.
Se lanzó hacia ella y la tomó por el rostro, preocupado.
—Yo… Lo… Lo siento tanto.
¿Estás bien?
—preguntó y Davi soltó una risita.
—Ja, ja.
Estoy bien.
De hecho, estaba pensando en asustarte cuando fuiste tú quien se adelantó —dijo ella y Sei se quitó inmediatamente la camisa del pijama para secarle la cara.
Davi vio su delicioso cuerpo semidesnudo y no pudo evitar recordar escenas de la noche anterior.
Se ruborizó mientras Sei frotaba suavemente su rostro con la tela.
Luego, comenzó a secar su cuello, pero se detuvo abruptamente.
Davi levantó la mirada con curiosidad cuando el hombre la tomó de repente y tocó su frente con la suya.
—Esos moretones… ¿Te duelen?
—preguntó.
Sus ojos se veían culpables, pero hermosos como siempre.
Al oírlo, Davi solo pudo sonreír.
Extendió una mano para acariciar su cabello.
—No me duele nada.
Y pronto van a desaparecer, así que no te preocupes —respondió ella y, al oír sus palabras, la preocupación desapareció del rostro de Sei.
—Lo siento.
No tuve cuidado.
La próxima vez, haré todo lo posible para no volver a dejarte marcas —dijo y los ojos de Davi se agrandaron.
Ella recordaba lo feroz que fue, a pesar de haber estado intentando ser gentil y se ruborizó de nuevo.
Y sus palabras “la próxima vez” hicieron que su corazón se agitara y, por algún motivo, ambos se miraron a los ojos y sus rostros se pusieron muy rojos.
—No te preocupes… No… No me molestan… —dijo ella tímidamente y Sei se quedó deslumbrado por un momento.
Por otro lado, Davi enterró su rostro en el perfecto y desnudo pecho de él, intentando ocultar su rostro avergonzado.
Pero, al momento siguiente, Sei tomó el mentón de Davi y la besó.
Su beso se hizo más profundo y más apasionado.
Ellos no querían detenerse.
Era como si, después de entregarse el uno al otro, todas sus reservas habían desaparecido.
Ya no se guardaban nada.
Sus labios se separaron para tomar un respiro, y estaban a punto de seguir besándose cuando cierto sonido los detuvo.
—Grrrr… Davi se mordió el labio y puso una mano sobre su estómago, que estaba rugiendo.
—Debes comer ahora —dijo Sei, preocupado, antes de tomarla inmediatamente de la mano y conducirla hacia la casa.
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