Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 259
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- Capítulo 259 - 259 Capítulo 259 Por Favor, Pégame
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259: Capítulo 259: Por Favor, Pégame 259: Capítulo 259: Por Favor, Pégame Editor: Nyoi-Bo Studio Mientras seguía el striptease, ambos estaban rojos como dos tomates maduros.
Davi comenzó a quitarse los shorts y, mientras éstos caían al suelo, Sei no pudo evitar tragar saliva.
La chica se estaba mordiendo el labio, mientras que el hombre simplemente estaba allí, sentado, inmóvil, con la boca ligeramente abierta, mirándola.
Después de unos momentos, siguiendo el consejo de su amiga, Davi se soltó el pelo y su larga cabellera negra cayó sobre sus hombros, cubriendo la mitad de sus pechos.
Su imagen era tan hermosa que Sei se mordió el labio inconscientemente.
Luego, Davi dio media vuelta y se desprendió el corpiño.
Pero, a causa de sus manos esposadas, el corpiño no cayó al suelo.
Siguiendo el consejo de Hinari, Davi volvió a darse vuelta, cubriéndose los pechos con las manos.
Apenas la tuvo de frente, Sei casi falleció.
Jadeó impresionado y todo lo que quería era acercarla a su cuerpo y besarla por todas partes.
Al verla así, su deseo era más fuerte que nunca, tanto que ni siquiera podía seguir controlando su mente.
Sus ojos estaban llenos de deseo y maravilla, mirándola como diciendo “dios, mi esposa es tan hermosa”.
Justo cuando todo su raciocinio no prendía más que de un hilo, la chica habló.
—Se… Sei… Eh… ¿Ya es suficiente?
—dijo.
Su voz era temblorosa y era evidente que estaba avergonzada hasta el tuétano.
Bueno, se había preparado antes para esto, sin embargo, ahora que había sucedido, se dio cuenta de que ese tipo de cosa requería de un gran coraje para realizarse.
Había sido ingenua al pensar que podría hacerlo por completo de una sola vez.
Por suerte, su voz llegó de inmediato a los oídos del hombre y la neblina del deseo que estaba envolviendo todos sus sentidos, de alguna manera, comenzó a ceder.
La miró a los ojos y cuando notó lo avergonzada que se veía, su conciencia comenzó a reclamarle con seriedad.
No podía negar que quería que ella siguiera con su espectáculo, y él mismo estaba sorprendido por eso.
Pero, al comprender que no había sido nada fácil para ella, no pudo soportar verla tan incómoda.
Después de todo, él nunca había querido obligarla a hacer cosas que no fueran cómodas para ella.
Davi simplemente se quedó allí parada, dejando que su esposo volviera a vestirla.
—Gra-gracias.
Lo siento.
Aunque prometí hacerlo —dijo ella suavemente, mientras que su rostro seguía de un color rojo encendido.
Por otro lado, Sei se mantuvo en silencio por un momento y solamente besó suavemente la frente de Davi.
—No, no digas que lo sientes.
Has cumplido con tu promesa.
Eso es suficiente para mí —dijo él y Davi se enterró entre sus brazos.
—¿Ahora vamos a dormir?
—preguntó ella y Sei asintió.
—Mm.
Solo voy a ducharme… —Sei interrumpió lo que estaba diciendo.
Fue porque se dio cuenta de que aún estaban esposados.
Miró a su esposa, que pareció comprender inmediatamente la situación, porque estaba igual de ruborizada que él.
Ninguno de los dos se había cambiado de ropa desde que fueron esposados esa mañana.
Además, habían pasado el día haciendo todo tipo de tareas y se sentían un tanto pegajosos a causa del sudor.
Así que, al darse cuenta de que no tenían más opción, la pareja finalmente se metió al baño.
Davi cortó el pullover de Sei usando unas tijeras para que pueda quitárselo y el hombre hizo lo mismo con su camiseta.
Sei estaba a punto de bajarse los pantalones cuando Davi habló.
—¡Espera!
¿De verdad te vas a bañar conmigo completamente desnudo?
—exclamó y Sei la miró sin comprender.
—¿No… no quieres verme desnudo?
—preguntó y Davi se cubrió la cara con las manos.
—Dios… Este Sei descarado es demasiado… ¡Quiero al Sei inocente de vuelta!
—exclamó Davi en su interior.
No pudo evitar pensar que, desde su primera noche, Sei parecía haberse graduado inmediatamente de la inocencia.
Luego, tomó la toalla de mano y la apuntó hacia el rostro de él, mojándolo mientras hacía un puchero.
—¡Sei descarado!
—dijo.
Davi aún llevaba sus shorts y sostén, mientras que Sei estaba semidesnudo.
Su cuerpo perfectamente esculpido y cubierto de pequeñas gotas de agua casi hizo babear a Davi con ese físico impresionante y ella sólo pudo desviar la mirada.
—Va-vamos a bañarnos así —dijo ella y comenzó a mojar su cuerpo, como si tuviera prisa.
Al notar que Sei no se movía, Davi lo miró.
—¿Qué?
No me digas que quieres que te bañe —dijo bromeando, cuando el hombre inclinó de repente su cuerpo, como pidiéndole que le lave la cabeza.
Davi se quedó sin palabras por un momento, pero al final, no pudo resistirse a él.
—Está bien, siéntate —ordenó y le hombre se sentó al borde de la tina.
Luego, Davi puso un poco de champú en su mano y comenzó a frotarle suavemente la cabeza.
Usó una buena cantidad de champú, ya que le gustaba acariciar el cabello de Sei y casi formó una pequeña montaña de espuma sobre su cabeza.
Al mirarlo, Davi no pudo reprimir una risita ante lo adorable que era ese hombre sensual.
Siguió jugando con su cabello hasta que Sei le dijo que él también le lavaría el pelo.
El tiempo pasó y la pareja, que estaba disfrutando alegremente de su baño, cayó de repente al suelo.
Davi se resbaló justo después de que hayan terminado de enjuagarse.
Por suerte, Sei logró atraparla antes de que cayera y evitó que golpeara el piso con su cabeza.
—¿Estás bien?
—preguntó inmediatamente, pero Davi estaba aturdida y solo parpadeó por un momento, antes de que sus miradas se encuentren.
Sei también notó lo cerca que estaban sus ojos, y que estaba justo encima de ella.
En ese momento, sus miradas se encontraron y cierta parte de su cuerpo, que estaba dura hace un buen rato, ahora palpitó y la chica, obviamente, la sintió tocarla.
Los rostros de ambos adquirieron un tono escarlata y, antes de darse cuenta, se estaban besando apasionadamente, mientras las gotas de agua seguían cayendo sobre ellos.
—Se… Sei… —gimió ella cuando sus labios se separaron, pero el hombre siguió besándola.
El fuego que los envolvía parecía tener el calor suficiente para hacerles olvidar el agua que los estaba bañando.
Hasta que los dos, por fin, estuvieron desnudos.
Sei la levantó suavemente y la llevó hasta la cama, donde la besó profundamente otra vez.
—Sei… ¿podemos apagar la luz?
Quiero tocar tu rostro… —dijo ella y Sei hizo inmediatamente lo que le pedía.
Rápidamente apagó la luz antes de quitarse la máscara.
Luego, Davi acarició su rostro, como si quisiera memorizar y visualizar la apariencia del hombre que la tenía en brazos.
—Cuando vuelva, podrás ver mi cara.
Lo prometo —dijo él y el corazón de Davi casi explotó como fuegos artificiales.
—Mmm.
Voy a esperar —dijo ella y Sei invadió aún más su boca.
—Davi… Si vuelvo a ser bruto, por favor, golpéame —dijo con voz ronca, mientras jadeaba y Davi soltó una risita.
—Mm —gimió y luego, ambos se perdieron lentamente una vez más en una sensación divina de deseo y placer.
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