Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 268
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- Capítulo 268 - 268 Capítulo 268 Gran Dilema
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268: Capítulo 268: Gran Dilema 268: Capítulo 268: Gran Dilema Editor: Nyoi-Bo Studio Hace varias horas, en el País X.
Zaki tenía un gran dilema.
Acababa de recibir la noticia de que la esposa de Sei había estado en un leve accidente de tránsito, que provocó un parto prematuro.
Sabía que tenía que decírselo a Sei, pero tenía miedo.
Temía lo que podría sucederle al hombre cuando reciba la noticia de que su esposa estaba herida.
Aún recordaba lo que sucedió cuando tuvo que darle a Sei la noticia del embarazo de su esposa hacía cinco meses y no pudo evitar darse una palmada en la frente en aquel momento.
La noticia del embarazo de Davi destruyó por completo la concentración de Sei, convirtiendo su sistema en un verdadero desastre.
La supercomputadora descendió dramáticamente al nivel de un modelo de computadora obsoleto, que funcionaba demasiado lento y se congelaba a cada rato, volviéndola inútil por un tiempo.
En ese momento, Zaki pensó que darle aquella mágica y maravillosa noticia a Sei le daría la mejor motivación, pero sucedió exactamente lo contrario y lamentó profundamente su decisión.
La noticia no fue de ninguna ayuda, en lugar de eso, se convirtió en la mayor distracción, que retrasó su misión a la velocidad de un caracol.
Fue como si un hermoso tren bala, de repente, se convirtiera en un caballo viejo que tiraba de un carro haciendo que Zaki quiera darle un latigazo al grito de ¡arre, caballito!
¿Por qué vas tan lento?
En ese momento, Sei se estaba ahogado en un mar de preocupación y, obviamente, quería volver corriendo a su casa, junto a su esposa, aunque no lo dijo en ningún momento.
Era consciente de que hacerlo sería ponerla a ella y a su hijo en peligro, y eso era lo único que lo detenía.
Zaki sólo pudo hacer su mejor esfuerzo en convencerlo de salir de aquel estado mental.
Pasó mucho tiempo intentando hacer que el hombre deje de preocuparse por ella y vuelva a concentrarse en su misión para poder ir a casa antes del parto.
Sin embargo, todo su esfuerzo casi no sirvió de nada.
Al menos, no hasta que Zaki accedió a tomar el riesgo de dejar que la viera, con la condición de que fuera de lejos y que no hiciera contacto con ella, ya que era demasiado peligroso.
Después de las complicadas y agotadoras preparaciones, ambos se abrieron camino hasta el País J, a pesar del extremo peligro.
Zaki estaba preocupado y ansioso.
Sin embargo, cuando vio la reacción de Sei al ver a su esposa, sólo pudo reír por dentro.
Aún recordaba la expresión de Sei cuando la observaba en secreto desde el coche.
Su esposa estaba saliendo del hospital con Hinari y Haru a su lado.
Ya se notaba un pequeño bulto en la figura delgada de Davi y Sei estaba como un niño, a punto de llorar, pegado a la ventana del coche.
Si rostro estaba casi plano sobre el vidrio y sus ojos reflejaban una gran emoción y un sentimiento de nostalgia hacia el hogar.
Zaki también recordaba la increíble reacción de Sei cuando lo tomó por los hombros con mucha fuerza, diciendo las palabras “Yo… Voy a ser papá.
Mi esposa y yo tenemos un hijo”, una y otra vez, como un disco rayado.
En aquel momento, Zaki solo pudo molestar a Sei diciendo que era libre de llorar si quería.
Pero, lastimosamente, Sei no derramó una sola lágrima.
Zaki también lo esposó en aquella ocasión, por si acaso perdiera el control e intentara acercarse a Davi.
Por suerte, a pesar de su emoción extrema e incontrolable, Sei logró contenerse, ya que sabía que no podía permitirse poner a su esposa e hijo en peligro.
Ambos la siguieron, espiándola desde las sombras, durante todo un día y, de alguna manera, el humor de Sei cambió gradualmente al ver que su esposa estaba bien y era feliz.
Sus sonrisas y aspecto saludable calmaron la extrema ansiedad del corazón de Sei.
Zaki también estaba feliz de ver que la computadora defectuosa estaba arreglándose lentamente y volviendo a su gloria habitual.
Zaki le dijo a Sei que Davi estaba saludable y que el abuelo la estaba cuidando atentamente desde la distancia.
Sin embargo, el hombre aún exigió que Zaki enviara a cien de las mejores y más confiables enfermeras para que la cuiden y le ayuden 24/7, lo cual fue un dolor de cabeza para Zaki.
Al final, solo accedió para que pudieran retornar finalmente a la misión.
Sei tardó casi dos meses en recuperar el 100% de su concentración en la misión.
Y esos dos meses fueron muy dolorosos para ellos, ya que, de vez en cuando, Sei se quedaba aturdido por un momento en medio de la misión.
Por este motivo, el tiempo estimado de cinco meses para finalizar la misión aumentó drásticamente.
Este era el motivo por el cual, en el presente, Zaki se estaba debatiendo intensamente entre darle o no la noticia a Sei.
Especialmente ahora que faltaba tan poco para el final.
Se aseguró de que no le hubiera pasado nada serio de Davi, pero el parto prematuro era un verdadero problema, porque él sabía que Sei había estado esforzándose más allá de sus límites para regresar en el día del parto.
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