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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 270

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270: Capítulo 270: Sin Piedad 270: Capítulo 270: Sin Piedad Editor: Nyoi-Bo Studio País J, Hospital de Ciudad Azul… Dentro de una habitación silenciosa, las lágrimas de Davi seguían cayendo sin parar de sus ojos.

Las enfermeras, incluyendo a Hinari y Haru, le rogaron que volviera a su habitación para descansar.

Ella no pudo hacer más que obedecer, aunque no quería dejar a su hijo.

Sólo quería estar a su lado.

La mente de Davi estaba hecha un desastre.

Su memoria perdida había vuelto y no sabía qué hacer.

Quería pensar solamente en su hijo y creer que aquellos recuerdos no eran más que un sueño, pero la realidad no se lo permitía.

Después de un momento, sintió que alguien entraba a su habitación y, apenas se volvió a ver a la doctora que estaba ante ella, sus ojos se pusieron más grandes.

—¿Ma… madre?

—tartamudeó, mirando a la mujer con los ojos llenos de incredulidad.

En verdad, la mujer que había entrado era, efectivamente, su madre biológica, Miura Sanae, que la visitaba disfrazada de doctora.

Ellas habían estado separadas desde aquel accidente de tránsito hace diez años.

—Sí, cariño, soy yo —respondió la mujer y ambas se abrazaron con fuerza.

Davi no sabía que su madre seguía viva.

—Mamá… ¿dónde has estado todos estos años?

¿Por qué me abandonaste?

—preguntó Davi con lágrimas en los ojos.

—Calla, cariño.

Este no es el momento.

Te lo diré todo, pero primero debemos irnos —dijo su madre y Davi quedó atónita.

—¿Qué… qué… qué quieres decir?

¿Por qué debo irme?

—preguntó ella mientras la empujaba suavemente.

—Escucha, cariño, hace varios meses comencé a buscarte porque alguien estaba investigando la verdad sobre lo que ocurrió en aquella ciudad.

Y ahora parece que han descubierto la verdad.

Pronto, van a investigarte a ti por eso.

Ahora estás en peligro.

Tanto agencias del gobierno como organizaciones terroristas irás tras de ti.

¿Lo entiendes?

—respondió ella y Davi se sorprendió profundamente.

De repente, sintió que no podía respirar.

No quería creer lo que estaba diciendo su madre.

—Mamá… Tengo un hijo… un niño… No puedo… —murmuró, pero su madre la interrumpió.

—Cariño, escucha.

Tienes que dejarlo —dijo la mujer y Davi sacudió violentamente la cabeza.

—¡No!

—gritó Davi, pero su madre logró taparle la boca.

—Por favor, cariño, escucha… Sé que acabas de parir.

Vi a mi hermoso nieto en la incubadora.

Pero tienes que dejarlo.

¿Puedes imaginar lo que pasaría con ustedes dos si el gobierno los atrapa?

Tienes que dejarlo si quieres que tenga una vida normal.

A diferencia de nosotros, tu hijo aún tiene un futuro.

Ellos no le harán daño si lo dejas.

Puede tener una vida normal, la vida que tú no has tenido.

Y la única manera de hacer que eso suceda es dejándolo —dijo la mujer y las lágrimas caían incontrolablemente de los ojos de Davi.

Su corazón se estaba rompiendo.

Ella siguió sacudiendo la cabeza, incapaz de aceptar las palabras de su madre y los eventos que estaban sucediendo.

Al ver que su hija no podía aceptar la realidad, Sanae le hizo un gesto a un hombre vestido de enfermero que, de repente, le puso un pañuelo en la cara.

En un segundo, Davi perdió lentamente la fuerza y todo a su alrededor se oscureció.

… Cuando Davi abrió los ojos, ya estaba dentro de un submarino, en algún lugar del Océano Pacífico.

Al inicio, no quiso aceptar lo que había sucedido, sin embargo, con el paso del tiempo logró comprenderlo todo.

Pronto descubrió que, durante todo el tiempo, su esposo la estuvo buscando a ella.

Cuando supo eso, una gran culpa comenzó a pesarle sobre el corazón.

La verdad era que ella constituía el motivo por el cual Sei había sufrido durante mucho tiempo y esto le rompió el corazón una y otra vez.

Apenas podía creerlo.

Ni siquiera podía comenzar a aceptarlo.

Su inocente esposo cargó con la culpa que debía ser de ella.

Ella vivió una vida normal, mientras que él se quedó en el infierno.

Esa verdad la estaba volviendo loca.

Hasta que al final, sin ninguna otra opción, lo único que pudo hacer fue aceptar al a fuerza la idea de que abandonarlos fue la decisión correcta.

Después de todo, ella había cumplido con su parte del trato.

Desde el inicio, su misión había sido darle un hijo y el contrato decía que el niño no sería de ella.

Aparentemente, era así como debía terminar todo.

El único problema era que se habían enamorado y las cosas habían resultado así.

Davi pensó que este era su turno de sufrir.

Para ella, sería un sufrimiento vivir sin su esposo e hijo, para que ellos pudieran estar en paz.

Pensó que tal vez, ese había sido el destino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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