Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 282
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
282: 282 El Mundo Sigue Siendo Hermoso 282: 282 El Mundo Sigue Siendo Hermoso Editor: Nyoi-Bo Studio Davi estaba tan conmovida e impresionada con todas las cosas que había hecho su hijo.
Su corazón estaba rebozando de éxtasis y no pudo evitar abrazarlo con fuerza y besar sus adorables mejillas en agradecimiento.
—Yo también te amo.
Te amo tanto.
Por favor, perdona a mamá por abandonarte —le susurró al oído.
En su corazón reinaba una mezcla de felicidad y dolor, y parecía estar a punto de explotar.
Davi realmente quería llorar, pero aún así, no cayó una sola lágrima de sus ojos.
—Mami, entiendo por qué te fuiste.
Estuve muy triste, pero lo único que importa ahora es que estás aquí conmigo —respondió el pequeño y Davi simplemente lo abrazó con más fuerza.
Su hijo era un niñito tan dulce y adorable.
Cada palabra que pronunciaba era como el rocío fresco de la mañana que humedecía su corazón marchito.
Abrazándolo en ese momento y oyendo sus reconfortantes palabras, Davi sintió que, aún después de todo el dolor y agonía que había pasado en su vida, el mundo seguía siendo hermoso y la vida seguía valiendo la pena.
Mientras tanto, el hombre que estaba junto a la madre y su hijo, estaba comenzando a emanar un aura de escarcha, lo suficientemente fría como para que quienes estaban más cerca de él sintieran la helada presión, excepto, por supuesto, los dos que lo estaban ignorando por completo.
Sei parecía haber perdido temporalmente la calma, pero después de respirar profundo un par de veces, su aura oscura retornó a la normalidad.
Pasó el tiempo y después de que la familia terminara su almuerzo, Davi se excusó para ir al lavatorio, dejando a padre e hijo sentados uno frente al otro, en silencio.
—¿Cuándo planeaste todo eso?
—preguntó Sei con curiosidad y el pequeño Shin solamente inclinó la cabeza, mirando a su padre, que parecía algo sorprendido.
—¿Eso?
Ah…
La rosa y el beso.
El tío Zaki me dijo que mamá una vez te dio a ti una rosa y un beso, así que pensé en dárselo yo a ella esta vez —respondió honestamente el niño y, de alguna manera, las venas en la frente de Sei estuvieron a punto de explotar.
Así que todo fue idea de Zaki, eh…
—¿Y por qué decidiste hacer eso?
—preguntó otra vez el padre, manteniendo su apariencia fría y calmada de siempre, como si le estuviera preguntando a su hijo algo sin importancia.
—Porque oí que fue mamá quien te cortejó a ti, aunque tú, como eres hombre, deberías haberlo hecho.
De cierta manera, me sentí mal por mamá, así que haré mi mejor esfuerzo por cortejarla para que vuelva a casa —respondió el pequeño sin dudar y Sei se quedó petrificado.
Ni siquiera sabía qué sentir al oír a su propio hijo diciendo esas palabras.
—…
—Y, papá, seguro que tienes tus razones para hacerlo lentamente, pero tengo miedo…
¿Y si mamá desaparece otra vez?
—continuó el niño.
La preocupación y ansiedad se reflejaban en su rostro y Sei sólo pudo levantar una mano para acariciar el cabello de su hijo.
—Tú…
¿Cuándo dejaste de confiar en tu padre?
—respondió Sei, mirando fríamente a su hijo.
Pero el pequeño Shin, que estaba acostumbrado al temperamento de su padre y a su ocasional frialdad, no se sintió afectado.
—No es eso…
Es sólo que…
El tío Zaki me dijo que eres como una computadora lenta, te vuelves lento como una tortuga cuando algo tiene que ver con mamá.
Por eso me pidió que te dé una mano y haga algo para acelerar el proceso —respondió el pequeño Sei con inocencia, pero con sabiduría y las venas de Sei parecían, definitivamente, a punto de explotar en cualquier momento.
“¡Zaki…!” Sei estaba a punto de hablar para intentar redimirse cuando volvió Davi, haciendo que ambos se quedaran callados, como si no hubiera pasado nada.
Después de un rato, Davi y el pequeño Shin entraron a un aula.
Se trataba de un evento artístico para un adulto y un niño, así que Sei se quedó afuera.
Apenas vio a Zaki, esperando el coche, el hombre le clavó la mirada.
Por supuesto, Zaki sintió la frías dagas que estaban apuntando a su nuca y sólo pudo deducir que el pequeño Shin lo había delatado.
—¿Por qué estás aquí?
No me digas que te alejaste porque no puedes contener los celos hacia tu propio hijo…
—dijo Zaki, sonriendo divertido.
—Oh…
¿De verdad?
—fue lo único que pudo decir.
—Zaki, Kir ya llegó.
Puedes irte esta noche.
Mi esposa ya está aquí, así que, desde ahora, eres libre de hacer lo que quieras.
Deberías estar enfocado en tu vida ahora —dijo Sei de repente.
Su voz era seria y Zaki sabía por qué se lo estaba diciendo otra vez.
Sin embargo, Zaki sólo se apoyó pesadamente sobre el Maybach y metió las manos en los bolsillos.
—Está bien, me voy esta noche y volveré con ella.
—Mm.
Y no te olvides de pedirle matrimonio ya.
Si necesitas ayuda, siempre puedes pedírmela.
—…
Por un momento, Sei se quedó sin palabras.
Sin dudar, levantó la cabeza y miró hacia el cielo mientras decía con mucha convicción: —La llevaré a casa esta misma noche.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com